Dos de cada tres jovenes son empleados en negro

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1277510

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, en base a datos del Indec, relaciona las dificultades de inserción laboral con el sistema educativo y la legislación “restrictiva”

De cada tres jóvenes que trabaja lo hace en condiciones de informalidad, destaca un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, en base a los datos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares del Indec.

Los datos, que corresponden al 4º trimestre del año pasado, indican que de los jóvenes de entre 18 y 24 años, un 44% trabaja, un 31% sólo estudia y el 25% no trabaja ni estudia. Entre los que participan del mercado laboral, un 36% tiene un empleo formal en empresas privadas, mientras que el 64% trabaja como asalariado no registrado, cuentapropista, planes públicos, servicio doméstico o colaborador sin salario.

“Prevalecen las ocupaciones de muy baja calidad entre los que consiguen un empleo. Se trata de un panorama muy sombrío que constituye uno de los factores promotores del crecimiento de las conductas delictivas entre los jóvenes”, amplía el informe de Idesa.

Según afirmó a lanacion.com Jorge Colina, director del instituto, la precariedad laboral a la que se ven expuestos los jóvenes “tiene como raíz el problema educacional, ya que el colegio secundario no contempla la posibilidad de ingresar al mercado laboral”. Y eso, indica el instituto, tiene consecuencias: “El cierre de puertas a una inserción productiva lleva a que las actividades ilícitas crezcan como campo propicio para buscar medios de vida”.

Para Colina, las oportunidades de trabajar en la formalidad comienzan a cerrarse “desde los cambios introducidos en la legislación laboral en los últimos años”. “Profundizan la discriminación”, explicó el especialista.

El ejemplo más claro, según Idesa, es la nueva Ley de Pasantías. “La legislación fija tantas trabas que las empresas optan por no contratar a jóvenes en blanco porque es muy caro, y, en cambio, toman cuentapropistas o trabajadores en negro”, señaló Colina.

Entre ellos, precisa Idesa, están los “resignados”, que acceden al mundo laboral a través del mercado en negro, “con el pesimismo de saber que sus posibilidades de progreso futuro son remotas”; y “los que se sienten legitimados a encontrar medios de vida en la ilegalidad”. La forma de romper con estas estructuras no es intensificar las restricciones, sino “transformar la institucionalidad educativa y laboral”, concluye Idesa.

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