Problemas éticos de la fecundación artificial

Problemas éticos de la fecundación artificial

 
iércoles, 27 de Junio de 2012 00:00

Por Martín Patrito

(AA) Hoy la infertilidad es manipulada y explotada, de manera que se pretende transformar este anhelo en el derecho a “tener un hijo”. No existe un derecho a tener un hijo, y muchos menos a conseguirlo a cualquier precio como la concepción en un laboratorio, la selección de embriones y la eliminación de los indeseados.

 

Se aplican al proceso de la concepción los mismos criterios de la productividad industrial, de manera que se gestan más vidas que las que se pueden implantar, para reducir costos de los futuros embriones congelados.

Podemos enumerar algunos ejemplos de la infravaloración a la que están sujetos estos embriones:

  • la congelación de los embriones, su selección, la destrucción de los considerados excedentes (¿respecto a quién o en razón de qué?)
  • su utilización para fines de investigación o experimentación científica, la manipulación de su patrimonio genético,
  • su futura inserción en estructuras familiares extrañas a las consideraciones idóneas para permitir su pleno desarrollo integral,
  • el divorcio biológico y jurídico de las figuras parentales y la negación -en los casos de intervención anónima de donantes de gametos en la procreación- de la investigación de la paternidad y la maternidad al hijo así concebido.

Los derechos del embrión (persona humana)

Como cuestión central para toda técnica asistente de la procreación está el significado del embrión humano: ¿es persona u objeto susceptible de ser manipulado y tal vez destruido? Puesto que el embrión desde su concepción es persona, le asisten una serie de derechos que están fundados en la ley natural.  Podemos enumerar los siguientes:

  • derecho a la vida desde la fecundación, derecho a nacer, derecho a gozar de salud física y psíquica, derecho a gozar de integridad física y psíquica,
  • derecho al mantenimiento y preservación de los vínculos paterno-filiales y fraternales,
  • derecho de ser concebido, gestado, alumbrado y criado dentro de una familia basada en la unión amorosa de varón y mujer o vía adopción,
  • derecho a disfrutar del primer medio ambiente humano natural cual es el seno materno,
  • derecho a ser tratado en condiciones de igualdad, derecho a la intimidad,
  • derecho de recibir información adecuada a su nivel de comprensión sobre las modalidades, necesidad, resultados y tiempo de curación,
  • derecho de expresar un consentimiento debidamente informado,
  • derecho de gozar de una identidad genética, biológica, social y jurídica indiscutible.

¿En qué consiste la “procreación artificial”?

Se denomina «procreación humana asistida» al uso de técnicas ordenadas a obtener artificialmente una concepción humana por vía diversa del proceso procreativo. Entendemos por «proceso procreativo» el conjunto de etapas que, a partir del acto conyugal, conduce a la fecundación.

Tradicionalmente se han empleado dos sistemas de fecundación artificial: la inseminación artificial (IA) y la fecundación in vitro seguida de la transferencia embrionaria (FIVET). Una nueva técnica es la inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), que consiste básicamente en la inyección de un único espermatozoide dentro del óvulo. Según recientes investigaciones, la ICSI no ofrece prácticamente ninguna ventaja sobre la FIVET.

1. IA: Es transferir el semen del varón al tracto genital de la mujer (a nivel intrauterino, endocervical o vaginal -la más utilizada-). Puede ser:

  • Homóloga: semen del marido.
  • Heteróloga: semen de un donante anónimo.

2. FIVET: Técnica de laboratorio que consiste en poner en contacto óvulos con espermatozoides en un recipiente, tratando de que se cumpla en un medio de cultivo lo que de modo natural sucede en la trompa de Falopio de la mujer. Los óvulos se obtienen por punción oválica. El semen, ordinariamente, por masturbación. Producida la fecundación y tras las primeras divisiones del cigoto, al cabo de unos pocos días, se transfiere el embrión al útero, donde continúa el desarrollo normal. El primer nacimiento por FIVET tuvo lugar en el Reino Unido, en 1978. Fue una niña llamada Louise Brown.

Las estadísticas recientes hablan de un éxito final de en torno a un 20%; es decir, que de cáda cinco parejas que acuden a estas técnicas, sólo una consigue un hijo, y a través de múltiples intentos. Esta técnica es variable:

  • Homologa (semen del marido y óvulos de la mujer. La transferencia se realiza en el útero de la mujer).
  • Óvulos o semen de donante (heteróíoga).
  • Útero de donante (madre de alquiler).
  • Aberraciones: postmortem, con semen congelado, donación por internet, etc.

Problemas éticos

Desnaturaliza la Sexualidad humana y el acto conyugal, La transmisión de la vida se lleva a cabo separada e independientemente de la unión sexual. Separa los aspectos unitivo (expresión de amor) y procreador del acto sexual. 

Desnaturaliza la dignidad de la persona humana, tanto de los esposos, porque en el fondo son considerados como meros productores del material que un tercero convertirá en un ser humano, como del engendrado. La procreación se convierte en un acto tecnificado, privado de toda relación interpersonal. El hijo debe ser fruto de la donación de amor entre los padres, y el único lugar digno para engendrarlo es el acto conyugal. Estas técnicas no respetan el derecho de los hijos a ser concebidos y traídos al mundo en el matrimonio y por el matrimonio (más gravedad en el caso de las heterólogas).

No existe un derecho a tener un hijo, y menos a conseguirlo a cualquier precio o a elegir el sexo que tenga. Como persona, el hijo nunca debe ser utilizado como medio para algo. No es un objeto que se persigue y se produce.

Con estos procedimientos técnicos de procreación, al hijo se le considera como «objeto de propiedad», admitiéndose la posibilidad de seleccionarlo, rechazarlo y destruirlo si padece alguna malformación o tara, etc. Se viola, así, el respeto al otro en su irreducible alteridad.

En la heteróloga la negatividad aumenta, pues supone una fragmentación de la paternidad y de la maternidad. Con las técnicas heterólogas la maternidad puede asumir una diversidad de definiciones:

  • genética (la mujer que aporta el óvulo),
  • uterina (la que lleva adelante el embarazo) y
  • social (la que cría y educa al hijo).

Las combinaciones se multiplican y la madre puede ser uterina y social, sin ser genética. En otro caso, puede ser genética y social, pero no uterina. Se pueden dar múltiples combinaciones, que conllevan a un manifiesto empobrecimiento de la maternidad. También indica una paternidad anónima, con los diversos problemas jurídicos, psicológicos y sociales que esto supone.

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