Sex and the Supreme Court: Your 60-Second Guide to American Fertility

This week the US Supreme Court ruled against the Defense of Marriage Act, ignoring the fundamental good to society of promoting marriages among those able to bear children, namely, marriages between a man and a woman, and the underlying nature of sexuality itself. Most conservatives believe that children come from sex. Conversely, many liberals believe children come from failed contraception. These different opinions account for the liberal-conservative divide on abortion, contraception, and the definition of marriage.

Ideas matter, and these two different ideas have serious reproductive consequences. In fact, just by looking at a map, we can see which states have decided that sex should be a normatively sterile act.

First, the United States is a large and diverse place. The difference between fertility in Utah and fertility in Vermont is larger than the difference between the highest and the lowest fertility countries in Europe.[1]

Second, notice where the low fertility states are located. Except for states along the US-Mexican border, the map almost perfectly aligns with a red-and-blue state map depicting political orientation. That’s right: conservative states have higher fertility and liberal states have lower fertility, much lower.

The border states do have higher fertility. For instance, California, which was the subject of this week’s Supreme Court ruling on Proposition 8, has a fertility rate of 1.98 children per woman. But, if we looked at Californian fertility without Latinas, California’s fertility is only 1.68, putting it well below the national average. In fact, without Latinas, California’s fertility rate is lower than Denmark’s.[2]

Third, only 7 states in the country have above-replacement fertility, and on average, US fertility is below replacement.[3] Replacement fertility for a developed country is 2.1 children per woman (one kid to replace the mom, one to replace the dad, and 0.1 kids for mortality), but American fertility currently sits at 1.9 children per woman–below 2.1.[4]

Now, population controllers are still worried about the United States. Like Support US Population Stabilization, SUSPS, many population controllers still say things like: “The United States, at a population of over 291 million, is the world’s third most populous country, after China and India, and has the highest population growth rate of all industrialized countries. Fertility, or birhts per woman, contributes to our population growth and must be addressed in order to acheive population stabilization.”    

Even though the US population is still growing, it won’t be for long. The population is still growing because — as my demography professor in college taught me — it takes a long time to stop a large ship. That is, the United States population is still growing because we have so many people who are of childbearing age; our population is still growing because our parents had above-replacement fertility. This lag between a population reaching below-replacement fertility and actually shrinking is calledpopulation momentum.  

Don’t let population controllers fool you, the US population will shrink unless current trends change.

Turning the United States around towards a sustainable population will take a long time, much like trying to reverse a large ship. But before we can reverse the demographic trends, ideological trends need to change as well. The myth of overpopulation needs to be debunked and current sexual ideology needs to change. And promoting homosexual “marriage” does nothing but make the problem worse.

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos a tener éxito en los centros educativos?

Los estudiantes cuyos padres leen a menudo libros con ellos durante su primer año de Educación Primaria tienen puntuaciones significativamente más elevadas  Esta ventaja es evidente, independientemente de los antecedentes socioeconómicos de la familia. Además, la dedicación de los padres a sus hijos de 15 años está estrechamente asociada a un mejor rendimiento.

Todos los padres pueden ayudar a sus hijos a desplegar todo su potencial dedicando tiempo a hablar y a leer con ellos, sobre todo, y especialmente, cuando son muy pequeños. Los profesores, las escuelas y los sistemas educativos deben estudiar cómo pueden ayudar a los padres, que están muy ocupados, a desempeñar un papel más activo en la educación de sus hijos, tanto dentro como fuera de la escuela.

http://www.oecd.org/pisa/pisaproducts/49460778.pdf

 

 

Exámenes PISA: la crítica oficial a una prueba educativa genera polémica

Sileoni dijo que la prueba PISA “compara lo que no es comparable”. Los expertos reclaman usarla para mejorar.

Luego de que el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, cuestionara la prueba internacional PISA, se desató la polémica acerca del valor de esta evaluación. Sileoni sostuvo en el Congreso de Educación Comparada que PISA “compara lo que no es comparable”, ya que “cada país tiene su historia y su contexto político y social ”.

En los resultados de la última edición, Argentina ocupó el puesto 58 entre los 65 países que participaron. Quedó detrás de Chile (44), Uruguay (47), Colombia (52) y Brasil (53). En los últimos diez años, Argentina pasó del primer lugar en Latinoamérica al séptimo.

Las críticas hacia la prueba son compartidas por los ministros del Mercosur, que enviaron una carta al Consejo Técnico de PISA. Allí presentaron reparos en torno a qué es lo que se comparacómo se conforman las muestras de jóvenes a los que se evalúa,cómo se analizan los contextos sociales en que se toman las pruebas, y cómo se realiza la difusión de los resultados.

“Queremos evaluar un sistema educativo como una integralidad. No es posible separar calidad educativa de inclusión; es indispensable adoptar una concepción amplia de calidad educativa que incorpore al análisis de la misma otras dimensiones”, dijo Sileoni ayer.

En 2009, la Argentina había sido el único país que solicitó que los resultados de la prueba distinguiesen dos categorías de la población: con y sin rezago escolar. El argumento: la cantidad de jóvenes de 15 años atrasados es mayor en nuestro país que en los europeos.

Edgardo Zablotsky, economista de la Universidad del CEMA, sostuvo que el pedido de modificar PISA es una manera de “dar la espalda” a un dato que demuestra que “estamos haciendo las cosas mal”. “Es lamentable escuchar que no se puede medir con la misma vara a un niño de Finlandia (3° puesto en 2009) con uno de nuestro país. Todo niño tiene derecho a superar su condición social a través de la educación. Jamás habría que solicitar cambiar la unidad de medida, bajar la altura de la vara: deberíamos esforzarnos por alcanzarla”.

Manuel Álvarez Tronge, presidente de Educar 2050, consideró que “PISA es un análisis de estado de ‘salud’, como una radiografía o el colesterol: no hay que pelearse con el resultado”. Y reconoció: “Es evidente que PISA no tiene toda la información; está bien lo que dice el ministro en el sentido de tener más información social, porque el problema de la equidad educativa es el mayor de la Argentina”.

Timo Aareevara, profesor de la Universidad de Helsinski, dijo ayer en el Congreso de Educación Comparada que PISA “es muy importante a los efectos del desarrollo y medición del rendimiento: no se trata de un mero ránking”. El experto en evaluación Gilbert Valverde lamentó que en el país los datos de PISA no se investiguen para tomar decisiones de política educativa. También resaltó que el comportamiento de los alumnos argentinos en la prueba es atípico: “En Argentina la omisión de preguntas es alta. Si los chicos no contestan porque no entienden, es preocupante. Pero también si no contestan porque no les interesa”.

Para Pedro Ravela, especialista en evaluación, “lo primero es que los países tengan un debate franco acerca de si le interesa realmente el enfoque de PISA. Luego, trabajar con los docentes para comunicarles que esto es importante para el país; para ayudarlos a enriquecer sus modos de enseñar y alinearlos progresivamente con este enfoque; y también para identificar docentes cuyas prácticas de enseñanza ya están en la línea de PISA, para que sirvan de inspiración a otros”.

Cecilia Veleda, de CIPPEC, explicó que la prueba es una herramienta valiosa porque “permite obtener una visión macro del sistema educativo, y comparar con otros países, sobre todo de la región”. Para Veleda, es prioritario instalar en el país “una cultura de la evaluación”, que abarque de manera integral los diferentes niveles del sistema educativo, porque la evaluación “es una herramienta clave para la mejora educativa”. Esto implica seguir participando en las evaluaciones internacionales, pero también “aprovechar mejor los resultados”.

 

Chile. Censo 2012: Caída en tasa de natalidad impediría renovación demográfica

http://radio.uchile.cl/noticias/202955/

Paula Campos

hijo

El mandatario precisó que “las cifras censales hablan de 16 millones 634 mil 603 chilenos”, aunque Piñera adelantó que “cuando culminen los procesos de compatibilización y revisión creo que podremos concluir que somos más de 17 millones de chilenos y chilenas”.

Estas cifras implican un alza de diez por ciento en la población del país, pasando de 15.051.136 habitantes registrados en la muestra tomada el año 2002 a los más de 16 millones anunciados por el Jefe de Estado. Una composición demográfica que está constituida mayoritariamente por mujeres.

El Censo también evidenció la caída en la tasa de natalidad. La cantidad de hijos por mujer disminuyó desde 1.59 a 1.45, una tasa que no permitiría un recambio en nuestra población. Por otro lado, la esperanza de vida se eleva sustancialmente con respecto a las cifras entregadas en 2002.

En este frente, el sociólogo de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Raúl Zarzuri, comenta que la disminución de la población joven podría traer dificultades geopolíticas y de planificación a nuestro país y que, en ningún caso, estas cifras nos podrían asemejar a una sociedad desarrollada. ”Los datos del Censo nos muestran una población que comienza a envejecer pero de forma más activa y por lo tanto se hace necesario que hayan incentivos, habría que ver cuáles serían, para la tenencia de más hijos”, observó.

Los datos también arrojaron que  dos millones 80 mil habitantes conviven con sus parejas. De ellos 35 mil corresponden a personas del mismo sexo, lo que, según el Presidente, apunta a la importancia de concretar los compromisos de sacar adelante el proyecto de ley de acuerdo de vida en pareja.

Otro de los resultados analizados fue el  descenso de la población definida como católica. Con un porcentaje de 67.4%, los católicos bajaron levemente respecto a la medición anterior (69.9%), Para el Ejecutivo, esta cifra no demuestra una disminución tal relevante teniendo en cuenta los escándalos a los que se vio expuesta la Iglesia.

“Yo esperaba una caída mayor. Este censo se realizó en el momento de mayor impacto del conocimiento de la sociedad chilena de las prácticas inaceptables de los miembros de la Iglesia. A mí me sorprende más esta cifra”, comentó el titular de Economía.

Por otra parte, el Censo registró un aumento en la participación laboral, principalmente femenina, que creció desde un 34% a un 43% el año 2012. En la participación laboral masculina, también se evidencia un alza, aunque menor a la de las mujeres.

Esta información censal no es aun la definitiva en relación al número de chilenos, pues falta un proceso de conciliación y trabajo con la CELADE,  Naciones Unidas y consultores, que dentro de un año permitirá contar con los números precisos. Con estos datos, por ejemplo, no se puede calcular el ingreso per cápita de los chilenos

El Censo 2012 contempló 42 preguntas, que abarcaron temáticas demográficas y de calidad de vida, pasando por el número de hijos, presencia de discapacidades  y composición familiar, entre otros.

De todas formas, Piñera indicó que este Censo fue “el que nos permitió llegar por primera vez a más del 98.% de los chilenos, el Censo de mayor y mejor cobertura”.

En cifras

16. 634. 603 es la población total de Chile

Existen 430.823 mujeres más que hombres

5.780. 798 personas son casadas y 6.162.191 son solteros  (Por primera vez en la historia hay más solteros que casados)

34.976 personas declaran vivir con una pareja del mismo sexo.

1. 714.677 reconocen pertenecer a un pueblo originario. Un aumento de 6,4% en relación a 2002.

En 2,5 % disminuyeron los católicos.  Desde un 69,9 a un 67,4%

El 36,8% de la población asegura que no pueden buscar información en internet o escribir un correo electrónico.

Revise todos los datos del Censo aquí: http://www.censo.cl/

Chile: La preocupación por el ‘invierno demográfico’ aterriza en Latinoamérica

Chile planea un bono para el tercer hijo

Mientras el mundo se adentra en la etapa en que no va a poder reemplazar la población que muere, llegando al punto que países como Japón ya no podrán revertir la tendencia hacia la declinación demográfica, el tema de la baja natalidad comienza a aparecer en la agenda latinoamericana, preocupada hasta ahora solamente en el crecimiento económico

El último censo de Chile, cuyos datos se entregaron a principios del 2013, mostró que Chile ronda los 17 millones de personas, pero un dato significativo es que la tasa de natalidad que en el lustro 1980-1985 era de 2,34 nacidos vivos por cada 100 habitantes, cayó en el censo anterior a 1,59 y ahora se sitúa en 1,45, una cifra francamente insuficiente para reponer la población que muere, que internaciolamnete se sitúa en 2,1.

El consenso es que tasas de natalidad que no permitan el reemplazo de la población son una bomba de tiempo en el largo plazo, porque la demografía tiene su inercia y se puede pasar un umbral del cual no hay retorno. Pero se han levantado algunas voces que hablan de la ventaja coyuntural, de un ‘bono demográfico’ haste el 2025, cuando los activos son más que los dependientes (niños y ancianos).

La propuesta del gobierno chileno es incentivar la natalidad con un bono por el tercer hijo. Su intención es buena, pero la cifra es muy baja y los resultados comparados de Europa muestran que estos bonos, siendo muy generosos allí, han tenido poca efectividad.

De cualquier forma, el inventario de la situación muestra que la región ha comenzado a preocuparse por un tema mundial importante.

OPINIONES DISCREPANTES

El sociólogo de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Raúl Zarzuri, comenta que la disminución de la población joven podría traer dificultades geopolíticas y de planificación en el país y que, en ningún caso, estas cifras le podrían asemejar a una sociedad desarrollada.

“Los datos del Censo nos muestran una población que comienza a envejecer pero de forma más activa y por lo tanto se hace necesario que hayan incentivos, habría que ver cuáles serían, para la tenencia de más hijos”, observó.

Pero la socióloga experta en demografía Viviana Salinas, de la Pontificia Universidad Católica, anotó que,

“Estamos en los años felices del ‘bono demográfico’”.

Y explicó que Chile se encuentra atravesando por un prometedor periodo, llamado “bono demográfico”, que se da cuando la “tasa de dependencia” alcanza mínimos históricos. Esto quiere decir que la población en edad productiva –jóvenes y adultos– supera ampliamente a la población dependiente –niños y ancianos, que dependen de los primeros–.

Esta situación se produce porque en el país ha disminuido la natalidad –que, cuando era más alta, hacía aumentar el número de dependientes al haber más niños–, pero, al mismo tiempo, la población aún no ha envejecido tanto, por lo que predominan los jóvenes y los adultos en edad de trabajar.

Este periodo es una oportunidad única para que los países hagan crecer sus economías y aumenten sus ahorros.

“Como hay más gente en edad productiva, el país produce más que en otras épocas”, explica la socióloga.

Afirma que ésta,“es la etapa que se debe aprovechar para que la gente en edad productiva trabaje mucho y haga crecer al país económicamente”.

De hecho, se postula que una de las razones por las cuales los países del sudeste asiático lograron crecer tanto económicamente es porque aprovecharon el “bono demográfico”, en que tenían mucha población en edad de trabajar y todavía no había muchos adultos mayores.

“Efectivamente estamos en los años felices del bono y para el caso chileno este periodo mágico se acaba el 2025. Ese año la tasa de dependientes vuelve a superar a la que está en edad productiva, pero ahora no porque hay muchos niños, sino porque hay muchos viejos”, indica la experta.

EL GOBIERNO PROPONE UN BONO PARA EL TERCER HIJO

Pero el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, consideró que la tasa de nacimientos era comprometedora, y anunció un proyecto de ley para entregar un bono a las parejas que tengan tres o más hijos así como apoyo a las parejas con problemas de fertilidad, en respuesta a las bajas tasas de natalidad que afectan al país.

La medida, anunciada el 21 de mayo, beneficiará a todas las mujeres, independientemente de sus ingresos socioeconómicos, a partir del nacimiento de su tercer hijo, una vez aprobada y promulgada la ley. La iniciativa contempla un pago único de 100 mil pesos (unos 200 dólares) por el tercer hijo de cada madre. Aumentará a 150 mil con el cuarto y a 200 mil desde el quinto hijo.

El proyecto ha sido cuestionado por sectores afines al control de la natalidad pero también han surgido voces que lo respaldan.

Catalina Siles, investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), comentó que la medida pone en el tapete un tema que hasta el momento estaba un poco ausente en el debate público y en las prioridades gubernamentales.

“El bono no busca solucionar el problema de fondo y menos obliga a las familias a que tengan hijos, sino que es un paso, una medida positiva y por lo tanto considero que las críticas son un poco injustas”, advirtió.

“Se trata de un intento por revertir el problema, y que obviamente debe estar dentro de un conjunto de políticas a favor de la familia. Es un tema que preocupa al Gobierno ya que Chile posee la tasa de natalidad en un continuo descenso desde los años ‘60s, llegando a 1,8 niños por mujer, una de la más baja de América de Latina. Nos encontramos en lo que los especialistas llaman, el ‘invierno generacional‘, un alza en el envejecimiento de la población”, comentó Siles.

“Pienso que también existe una visión en contra de la familia, donde quizá se pierde de vista el papel que juega en la sociedad, como el elemento privilegiado de realización personal. Las encuestas en Chile hablan de cómo una de las principales razones de felicidad personal pasa la familia. Una sociedad que busca solamente el éxito profesional y el bienestar material, formará una generación más triste y menos realizada”,afirmó.

Por su parte, el presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, destacó en distintos medios nacionales, que leyes como ésta verán sus frutos sólo en coordinación con las otras políticas públicas destinadas a hacer que en Chile nazcan más niños.

Es una señal adecuada considerando que debe funcionar junto al post natal y al tema de las salas cunas. Nosotros no criticamos y siempre apoyamos medidas como ésta”, aseguró.

Finalmente, el Ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, planteó que,

“es obvio que los costos de tener un hijo son mucho más que el bono, pero no es la única política entregada por el actual gobierno, porque está el post natal de seis meses, ingreso único familiar, salas cunas y jardines infantiles gratuitos, y el recién anunciado por el Presidente, la subvención para los niños de tres años”.

El proyecto de ley debe ser tramitado y aprobado en el Congreso Nacional, para que posteriormente pueda comenzar a pagarse. Aunque aún no existe fecha definida, se espera que pueda ser cobrado a partir del 1 de enero de 2014.

Fuentes: Radio UChile, EMOL, ACI Prensa, Signos de estos Tiempos

Gary Becker – Faltan niños (I y II)

Por Gary Becker, Premio Nobel de Economia. Tasas muy bajas de nacimientos en un creciente número de países se perfila como el gran acontecimiento demográfico del siglo XXI  –  Wall Street Journal 

 Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad de Piura (ICF)

FALTAN NIÑOS (I)

El siglo XX logró la mayor reducción en las tasas de mortalidad, no sólo en los países ricos sino alrededor del mundo. Tasas muy bajas de nacimientos en un creciente número de países se perfila como el gran acontecimiento demográfico del siglo XXI. La tasa de fertilidad indicando el número de hijos de la mujer promedio tiene que ser no menos de 2,1 para que no baje la población de un país sin inmigrantes. Sin embargo, ya unos 70 países donde vive casi la mitad de la población del mundo tiene una tasa de fertilidad inferior a 2,1 y es aún más baja en muchas naciones.Toda Europa tiene bajas tasas de nacimientos, lo mismo que muchos países asiáticos, incluyendo a Japón, ambas Coreas, Hong Kong y Taiwán. Japón, Italia, Rusia y España son los países con las tasa más bajas de nacimientos, donde en promedio las mujeres tienen poco más de un hijo. Hong Kong es el caso más extremo, donde nace menos de un hijo por mujer.Cuando la tasa de natalidad está por debajo del nivel de reposición, ese país debe recibir una cantidad suficiente de inmigrantes para mantener una población estable o creciente. Como Japón ha estado opuesta a recibir inmigrantes a menos que sean descendientes de japoneses, la inmigración ha sido insignificante y no sorprende que sea uno de los primeros países en experimentar la caída de su población. La población se reduce también en Rusia no solamente por tener una tasa de natalidad muy baja, sino porque muchos rusos emigran y por sufrir una alta tasa de mortalidad. El promedio de vida en Rusia está por debajo de los 60 años. Por el contrario, en Estados Unidos sigue creciendo la población porque la tasa de nacimientos se mantiene a un nivel de reemplazo de las muertes, atrae a mucha inmigración y esos inmigrantes tienen una tasa mayor de natalidad.

Si en Japón y Rusia persisten las actuales tasas de natalidad y si estos países no cambian su actitud hacia la inmigración o su habilidad de atraerla, se acelerará la caída de su población. La razón es que la baja tasa de natalidad es conducente a menor número de hombres y mujeres en edad de tener hijos. La proyección del Banco Mundial es que la población de Rusia disminuirá en más de 25%, a unos 100 millones de habitantes, para el año 2050, a menos que haya un cambio drástico en las tendencias de mortalidad e inmigración.

Hace poco, muchos se preocupaban del rápido crecimiento de la población mundial. Todavía algunos se preocupan y se presumía que la caída de la población sería una buena noticia para esos países. Lo contrario está sucediendo: muchos países proponen o instrumentan subsidios para que se tengan más hijos. Francia tiene un costoso sistema de asignaciones a mujeres con más de un hijo. Vladimir Putin propuso aún mayores beneficios para fomentar que las mujeres rusas tengan más hijos. Japón está considerando mayores incentivos.

¿Qué preocupa sobre las bajas tasas de natalidad y es ignorado por los neomalthusianos que siguen clamando en contra de aumentos de la población? Una consecuencia de bajas tasas de natalidad y más largas expectativas de vida es que una menor proporción está en edad de trabajar, en comparación con el número de jubilados. El resultado es que el financiamiento de las jubilaciones y gastos médicos se convierte en un reto cada día mayor por tratarse de gastos financiados en la mayoría de los países por impuestos de seguro social que pagan quienes actualmente trabajan.

Felizmente, el cambio a un sistema de cuentas individuales de jubilación aliviaría el problema. Bajo ese sistema, los individuos acumulan activos a lo largo de su vida de trabajo en cuentas de ahorro de jubilación y salud. Y empezarán a utilizar esos ahorros a una edad mayor para pagar por lo que consumen y por sus gastos médicos. Este sistema rompe la conexión entre los actuales trabajadores y los beneficios de jubilación, reduciendo a la vez las consecuencias negativas de una menor proporción de gente en edad de trabajo.

Pero hay otra consecuencia negativa de la caída de la población que casi nunca se toma en cuenta. Al haber menos gente se reduce la innovación porque hay una menor proporción de jóvenes. La gran mayoría de las nuevas ideas provienen de inventores y científicos de menos de 50 años, a menudo bastante menores.

 

FALTAN NIÑOS (II)

Por Gary Becker, Premio Nobel de Economía 

Wall Street Journal

Pero hay otra consecuencia negativa de la caída de la población que casi nunca se toma en cuenta. Al haber menos gente se reduce la innovación porque hay una menor proporción de jóvenes. La gran mayoría de las nuevas ideas provienen de inventores y científicos de menos de 50 años, a menudo bastante menores.Las innovaciones también requieren intensos esfuerzos iniciales en investigación y desarrollo, con altos aportes de personal capacitado y capital. Ese costo se justifica sólo cuando hay gran demanda de ideas y de nuevos productos. La magnitud de la demanda depende del ingreso per cápita y del número de personas que se beneficiarían de esos nuevos productos, de avances médicos y en otros campos. El número de beneficiarios se relaciona al total y a la edad de la población. La ley Orphan de 1983 reconoce la importancia de la población en estimular las innovaciones. Esa ley concede protección especial de patentes a empresas farmacéuticas que producen nuevas medicinas para gente con enfermedades raras; es decir, enfermedades que afectan a menos de 200 mil personas.

Inclusive, los efectos negativos del crecimiento poblacional que a menudo se citan, tales como mayor contaminación, se pueden solucionar o aliviar con más gente. Una mayor población aumenta el incentivo a innovar que incluye innovaciones en reducir la contaminación.

¿Cuál es el futuro de países con baja fertilidad como Japón? Algunos analistas creen que su baja tasa de fertilidad es sólo temporal y que pronto alcanzará el nivel de reposición. De hecho, el número de nacimientos en Japón aumentó 2% en los primeros seis meses de 2006 y el ministerio de Salud es optimista, pensando que la tasa de fertilidad seguirá aumentando al lograr Japón restablecer su crecimiento económico y bajar el desempleo.

Yo soy menos optimista. Desde 1970, ningún país ha logrado un salto en su tasa de fertilidad luego de que ésta haya caído bastante por debajo del nivel de reposición. Las tasas bajas de natalidad se deben al alto costo de criar niños, especialmente cuando las mujeres están mejor educadas y el deseo de los padres en economías basadas en conocimientos de invertir más en cada hijo, en lugar de tener hijos adicionales. La tasa de nacimiento podría incrementarse aumentando las asignaciones a las madres y dando subsidios a establecimientos que cuidan a niños pequeños. Pero aun generosos subsidios a los padres suelen tener poca efectividad. Dos economistas franceses han estudiado el complicado y costoso sistema de su país, concluyendo que ha logrado aumentar la tasa de nacimientos en apenas 0,1: de 1,7 a 1,8.

Mi conclusión es que la fertilidad en países como Japón que está muy por debajo del reemplazo de la población no aumentará en las próximas décadas al nivel requerido de 2,1 hijos, por más subsidios que se concedan. La solución para esos países es abrirle las puertas a la inmigración. Pero en casi todas partes la inmigración en gran escala crea problemas políticos, económicos y sociales. Para Japón, la inmigración no es una alternativa aceptable, por lo que al igual que Rusia y muchos otros países confronta un futuro demográfico y económico preocupante.

 

 

Universidades: se reciben sólo 27 alumnos de cada 100 que ingresan

Es uno de los índices de graduados más bajos de la región; en las facultades públicas es todavía más notorio que en las privadas; burocracia y desinterés, las causas

Por Felicitas Sánchez  | Para LA NACION

Stefan Krailing se anotó en la carrera de Geología en 2009, cuando terminó el secundario. Nunca se había llevado una materia en el colegio y estaba muy entusiasmado con las posibilidades tanto de estudiar como de trabajar de geólogo en el futuro. Sin embargo, después de intentar avanzar en la carrera durante tres años, tuvo que abandonar.

“Ingresé en la carrera sin saber estudiar y con una mala base de matemática. Tuve que contratarme un profesor particular para que me ayudara con las materias exactas, y de todas formas no las pude aprobar. Insistí durante tres años, pero llegó un momento en que trabajaba en un call center, cursaba en la facultad e iba a clases particulares , y así y todo no me iba bien. Se me hizo insostenible y después de tres años tuve que abandonar”, relató Stefan a LA NACION.

Según un informe publicado por el Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, la situación de Stefan se repite una y otra vez en las universidades del país. Sólo 27 de cada 100 estudiantes que empiezan a estudiar en la universidad se gradúan. En las de gestión pública sólo terminan 23 de cada 100 alumnos, mientras que en las privadas, 40 de cada 100 logran finalizar la carrera.

Aunque en los últimos años aumentó la cantidad de graduados universitarios en la Argentina, tal como lo anunció la presidenta Cristina Kirchner durante la inauguración de la Universidad Metropolitana para la Educación hace pocos días atrás, la realidad es que la tasa de graduados sigue por debajo de la de otros países de la región.

El CEA señala que, mientras en Brasil se gradúan 4,3 de cada 1000 habitantes, en el país se producen casi la mitad de graduados: 2,5 por cada 1000.

Este fenómeno emerge a pesar de que la matrícula universitaria creció un 18% entre 2002 y 2010, y que supera proporcionalmente a la cantidad de matriculados en Brasil. Es decir que, si bien se ha extendido mucho el acceso a la universidad, son muy pocos los alumnos que logran concluir sus estudios en tiempo y forma.

Según indica el CEA, la Argentina tiene una de las menores tasas de graduación en relación con la cantidad de ingresantes no sólo en la región, sino también en el mundo. En Brasil se gradúan en promedio 50 de cada 100 ingresantes; en Chile, 59, y en Francia, 67.

Este fenómeno de la deserción universitaria está muy presente, por ejemplo, en el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde un 40% de los alumnos abandonan antes de completar siquiera las materias comunes para ingresar en sus respectivas facultades. Pero no es una característica exclusiva de las universidades públicas. Según el CEA, en 2010 se graduó en las universidades privadas menos de la mitad de los ingresantes.

BUROCRACIA Y DESINTERÉS

“El tema de la deserción tomó mucha relevancia en los últimos años, y se está empezando a trabajar fuertemente en la retención del alumno”, comentó María Laura Basabe, coordinadora de Calidad Académica de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), a LA NACION.

Respecto de los motivos detrás de la deserción, representantes de las universidades consultados especialmente estuvieron de acuerdo en que muchos alumnos no logran completar la universidad porque tienen dificultades académicas (que traen de la escuela secundaria), económicas y laborales.

Pero además de estos dos factores se mencionan también la falta de motivación, los cambios vocacionales y la burocracia como causas decisivas de abandono.

Alieto Guadagni, el director del CEA, considera que el problema principal está en el nivel de aprendizaje de la escuela media. “Los alumnos salen del secundario y no están preparados para afrontar las exigencias de la universidad”, señaló Guadagni.

Por otra parte, según informaron voceros de la UBA, uno de los mayores desafíos que los alumnos tienen a la hora de cursar los estudios superiores es que la mayoría debe trabajar y estudiar a la vez.

Según los datos del último censo realizado por la UBA, el 62,7% de sus alumnos trabaja, y de éstos el 42,5% con una carga horaria laboral de entre 36 y 45 horas semanales.

La indecisión vocacional de los alumnos es otro desafío que las universidades tienen muy presentes. Daniel Serrot, director del Departamento de Admisiones y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, afirmó que “el cambio de carrera es un fenómeno en aumento. Hoy hay mucha más incertidumbre, muchas más opciones, y a los estudiantes se les hace más difícil elegir la carrera y más patente el miedo a fracasar en la elección”.

En la UBA se prolongó el tiempo transcurrido desde el inicio del Ciclo Básico Común y el ingreso a la facultad. Los alumnos que tardaron dos o tres años en completar el CBC se incrementaron en relación con años anteriores, mientras que los que tardaron sólo un año son cada vez menos.

En 2011 solamente un 38,3% de los alumnos completaron el CBC y empezaron la facultad en un año. “Hay un 18% de alumnos que cambian de carrera durante el primer semestre, lo cual extiende la duración del CBC”, señaló Jorge Ferronato, director de ese ciclo de ingreso ante la consulta del diario.

Alexandre Roig, secretario académico de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), señala la motivación de los estudiantes como otro factor decisivo. “Nosotros percibimos que muchos alumnos pierden la motivación y el sentido de su propia formación”, explicó Roig.

Finalmente, los trámites y la burocracia propia de la universidad también juegan un rol en esta situación. Es un tema que se arrastra desde hace muchos años.

“Yo vine a pedir un certificado a Ciudad Universitaria, había dos filas larguísimas y nadie te decía nada; hice la fila y al final estaba en el lugar equivocado, sentís que nadie te ayuda”, señaló Sofía López, estudiante de la Facultad de Psicología de la UBA.

Estudiantes consultados señalaron que la burocracia en la universidad pública resulta infranqueable a pesar de la buena voluntad que uno tenga.

“No es posible evitar por completo la deserción, pero buscamos acompañar al alumno para asegurarnos de que si desea abandonar una carrera esa decisión sea una decisión genuina y no el producto de una frustración”, resume Laura Basabe, de la UADE.

RADIOGRAFÍA DEL UNIVERSO ESTUDIANTIL