Chinese Dissident Calls Population Control a “Horrible Crime Against the Chinese People”

http://pop.org/content/chinese-dissident-calls-population-control-%E2%80%9Chorrible-crime-against-chinese-people%E2%80%9D

Anne Roback Morse

2014 OCT 14

This past Saturday, October 11, was the International Day of the Girl Child. In recognition of this day, Chinese dissident Chen Guangcheng spoke against China’s population control program on a panel at the Heritage Foundation last Thursday.

chen guangcheng with translator at the Heritage foundation october 11

Speaking through a translator, Guangcheng called the one-child policy a “horrible crime against the Chinese people.”

Blind from infancy, the human rights lawyer wore his signature dark glasses as well as a yellow ribbon pinned to his dark grey suit in solidarity with the Hong Kong’s democracy protesters. Guangcheng grew up in China and resolutely advocated for victims of China’s Communist regime. For his opposition to the Communist party line, Guangcheng was beaten, jailed, and tortured. Under the darkness of night, the blind lawyer escaped house arrest and arrived in the United States two years ago.

Congressman Chris Smith (R-NJ) commented on Guagcheng’s legacy on Thursday, saying, “I know of no other person on Earth who has personally suffered so much for attempting to stop this cruelty to women.” Last Thursday, however, the persecuted rights activist seemed at ease and was quick to smile.

But Guangcheng had no smiles for the Chinese government. Guangcheng was seven years old when the one-child policy was instituted across his homeland, and he narrated the tragedy of an oppressed nation:

“After several decades of the one child policy implementation and forced abortion, the Chinese public lives in an atmosphere of scared fear from their government. . . And the one-child policy and the implementation and its propaganda have demoralized the Chinese society and switched from a society which valued life so much, to a kind of social decay, and they look down and have a kind of contempt for the individual life and the human being there.”

In addition to a broad description of population control, Guangcheng also gave personal testimony about conditions in his native homeland, describing a young couple who was pregnant without a birth permit. According to Guangcheng, the couple was put into a truck, where the man was beaten and the woman was forced to undergo an abortion. He said the couple “was left hopeless.” Guangcheng said this couple was “just one of tens of thousands who suffer inhuman treatment.”

Reggie Littlejohn, the founder of Women’s Rights Without Frontiers, also spoke on Thursday to decry the one-child policy. Littlejohn said: “this is the hallmark of communist regimes: the peacetime killing of their own citizens. China’s one-child policy causes more violence against women and girls than any other official policy on earth and any other official policy in the history of the world.”

Representative Chris Smith also condemned the one-child policy as, “state sponsored violence against women and children.” Representative Smith highlighted that the Nuremberg tribunal properly labeled forced abortion as a “crime against humanity,” and that the one-child policy is, “the Chinese government’s barbaric attack on mothers and their children.”

Guangcheng similarly described the Communist party as the “the public enemy of China.” The lawyer said the Communist party “does not represent China,” and he contrasted modern Chinese life with its ancient heritage:

In ancient Chinese culture we have a saying that your home is your castle, and even the king will not be allowed to come in without my permission, but now in today’s China under Communist rule, that they even put their hand into your body and grab your babies out of your womb, and they kill your babies in your face.

He concluded with a call to the audience and to “all people of conscience” to “stand up with the Chinese people and end the Communist (rule) in China.”

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LA EDUCACIÓN PÚBLICA NO ES GRATIS, CADA GRADUADO CUESTA 49.170 DÓLARES

Doctor Alieto Aldo Guadagni Director del CEA

(leer informe completo) 

 

Universidades

 

La Universidad de Lomas de Zamora tiene el menor presupuesto por graduado, llega a apenas 37,6 por ciento del promedio. El mayor presupuesto por graduado le corresponde a Patagonia Austral, con 332.677 dólares por graduado, es decir 18 veces más que Lomas de Zamora (apenas 18.474 dólares).La Universidad de Jujuy tiene un presupuesto por graduado (169.288 dólares)que es 3,9 veces el de la Universidad de Lanús (43.718 dólares). La explicación se encuentra en el hecho de que el presupuesto total de Jujuy es 83 por ciento más elevado, mientras que la Universidad de Lanús tiene más del doble de graduados que Jujuy.

 

EL PRESUPUESTO DELAS UNIVERSIDADES NACIONALES

En este boletín se presenta el presupuesto aprobado por el Congreso Nacional en octubre, que corresponde al año 2015. El total presupuestado alcanza a 38.533 millones de pesos, equivalentes a 4.077millones de dólares (el presupuesto de 2015 estima un valor de 9,45 pesos por dólar. Si tenemos en cuenta los supuestos sobre el PBI en 2015 asumidos en este presupuesto, los fondos asignados a las universidades nacionales representan el 0,8 por ciento del PBI, es decir el 13,3 por ciento de la meta del 6 por ciento como gasto total en educación. Si se consideran la cantidad de alumnos y graduados para 2015, el presupuesto por alumno es equivalente a 2.645 dólares, mientras que por graduados de 49.170 dólares. Hay significativas diferencias en estas cantidades cuando se considera cada una de las universidades presentadas en este boletín de manera independiente, pero que no pueden ser evaluadas con la información suministrada por este presupuesto.

 

Hablemos de educación

Sábado 15 de noviembre de 2014 | Publicado en edición impresa

Editorial I

http://www.lanacion.com.ar/1744110-hablemos-de-educacion

Es el momento de que los candidatos den a conocer sus propuestas para revertir la decadencia educativa de nuestro país

En estos años, la política gubernamental ha desdeñado dos valores esenciales para la sociedad. Son los valores que aporta la cultura del trabajo y del estudio.

En ese contexto, nadie debe sorprenderse de que Sarmiento sea objeto de burlas y no del respeto que debería comenzar por quienes tienen la responsabilidad de la educación pública en el país. El desprecio que han manifestado autoridades ministeriales por las evaluaciones comparativas internacionales que atestiguan desde 2003 el retroceso de nuestros chicos en las sucesivas pruebas PISA ha colocado a la Argentina en situación difícil: descalifican, con la temeridad de quienes creen saberlo todo sin saber nada, lo que el mundo toma con absoluta seriedad.

Y hasta se permiten desalentar la reprobación de exámenes propia de sistemas en que la sabiduría equilibra premios y castigos. Lo hacen con la laxitud de demagogos que anteponen un fugaz rédito inmediato a la vastedad de los intereses nacionales en juego en el mediano y largo plazo.

Si se van en diciembre de 2015 sin introducir cambio alguno en sus políticas, estos gobernantes dejarán al país carente de defensas que la Nación ha construido en el lento pero firme proceso de su historia, ése que le otorga identidad y lugar definido en el planeta y en el que se encuentra amparo en situaciones de desdicha y desvanecimiento institucional. Con tales defensas se protege también la Nación a sí misma del desorden social en tiempos de calamidades públicas.

Para no extender con exceso el cuadro de las comparaciones, los argentinos podríamos observarnos no más que en el espejo de alguno de nuestros vecinos. Si no quisiéramos hacerlo por un envanecimiento tan impropio como incomprensible, deberíamos formularnos al menos algunas indagaciones por la mera curiosidad de conocer qué legado dejaremos a nuestros hijos, qué quedará de resultas de persistirse en un cuadro como el actual para el porvenir de nuestros nietos.

Casi hasta 1960, nuestras fuerzas productivas eran equivalentes a las de Brasil; hoy, las diferencias son tantas que, en una maratón, los habríamos perdido de vista. ¿Cuántos somos los argentinos que hemos reflexionado sobre las razones de ese retroceso relativo cuya magnitud salta a la vista por la relevancia extraordinaria que nuestros vecinos han asumido en el mundo?

Podríamos dar una pista a raíz de la inmediatez con lo sucedido días atrás. A fines del mes último, 8,6 millones de adolescentes brasileños rindieron el Examen Nacional de Enseñanza Media. Una prueba de esas proporciones sólo se supera en otro acontecimiento anual, que se realiza en China, con la participación de casi 10 millones de jóvenes.

En Brasil, los exámenes concernían a conocimientos sobre matemáticas, historia, geografía, química, física, literatura, redacción y una lengua ajena al portugués.

El ámbito de tal competencia se replicó en 1700 ciudades y pueblos. Fueron de la partida 30.000 presos. La presidenta Dilma Rousseff pudo decir que en un fenómeno de esa naturaleza se valoriza el esfuerzo que los integrantes de la nueva generación de brasileños están dispuestos a poner de manifiesto. Una vez evaluados los trabajos, se instrumentará el sistema de becas por el que el Estado brasileño premiará a los hijos de familias humildes. El viejo y sano principio de la igualdad de oportunidades, pero a cambio de una demostración fehaciente de voluntad individual de esfuerzo y superación.

Después de esto, las universidades brasileñas decidirán de qué manera contemplarán los resultados. A fines de octubre no hubo exámenes de ingreso a las instituciones de nivel superior educativo; se trató de una evaluación general por las cual las autoridades gubernamentales, los padres y los alumnos sabrán lo que en la Argentina no puede saberse respecto de los propios adolescentes: cuáles han sido los colegios secundarios de cuyos elencos han salido los mejores promedio y de cuáles, los peores.

En Europa, en Asia, se atienden experiencias parecidas. Comparar es una de las vías más eficientes para conocer. Aquí, en cambio, se opta por el silencio y el ocultamiento de pruebas indubitables sobre la marcha de la educación. La complicidad está bastante generalizada nivelando para abajo una vez más.

Ante el menor atisbo de querer evaluar las capacidades docentes, los maestros y profesores argentinos son los primeros en levantar la voz en contra de dejarse calificar en sus competencias y acrecentarlas, no sólo para bien de ellos sino también de sus alumnos y, en última instancia, de toda la sociedad. Sin embargo, siempre están listos para discutir salarios, con amenazas de paro que casi siempre se terminan llevando a la práctica, como hace poco en la provincia de Buenos Aires.

El sueño sarmientino de alfabetizar la población a fin de dotarla de los mejores recursos para el trabajo y su desenvolvimiento social exige en el mundo de hoy una apuesta de mucho mayor rigor que en el pasado: lograr tasas elevadas de graduados que se hayan perfeccionado en el nivel terciario en conocimientos específicos a partir de una cosmovisión humanística.

La población de Brasil es alrededor de cinco veces la de la Argentina: 200 millones de habitantes contra 40 millones. Sin embargo, en Brasil se gradúa al año un millón de estudiantes universitarios frente a los 110.000 que lo hacen en la Argentina. ¿Qué sucede? El índice de graduación de nuestros vecinos casi duplica al de nuestro país: 5,2 y 2,7 por ciento, respectivamente, de graduados cada 1000 habitantes. Lo peor de todo es que tres cuartas partes de los estudiantes de universidades públicas de la Argentina no llega a graduarse; tampoco, más de la mitad de quienes cursan estudios en universidades privadas.

A poco de comenzar las campañas con vistas a las elecciones generales de octubre de 2015 es el momento de preguntar cuáles son las propuestas de los candidatos sobre la forma de intentar recuperar los antiguos niveles de calidad de la enseñanza pública en el país. Qué piensan de escuelas y colegios cuyos maestros y profesores perciben remuneraciones insuficientes en relación con la importancia de sus funciones. Qué políticas persuasivas y preventivas piensan adoptar para que la palabra de los docentes recupere ante padres y alumnos la jerarquía que ha perdido. Qué opinan, en fin, del ingreso irrestricto a las universidades públicas y de que los hijos de familias solventes cursen estudios en sus aulas según pautas de gratuidad que paga el conjunto de la sociedad.

Ha llegado la hora, definitivamente, de que los argentinos hablemos y reflexionemos sobre la educación de los argentinos..

 

Fortalecer la escuela secundaria

Lunes 03 de noviembre de 2014 | Publicado en edición impresa

Por Alieto Guadagni  | Para LA NACION

Uno de los mejores indicadores de la desigualdad social de un país es la situación del sistema educativo, ya que la clave de la igualdad de oportunidades es la ausencia de diferencias significativas en la trayectoria escolar de los estudiantes, según el nivel socioeconómico de sus familias. El aumento de los jóvenes “ni-ni” (jóvenes que ni estudian ni trabajan) es un hecho preocupante, ya que contribuye a la reproducción intergeneracional de la pobreza. Un sistema escolar poco inclusivo y además con problemas de calidad educativa no sólo frustra los proyectos de vida, sino que además los excluye del mercado laboral formal y así contribuye a la expansión del delito y de la droga.

Existe una desigualdad originada por la creciente segmentación del mercado laboral, en el cual se amplía la brecha de remuneraciones entre personal calificado y no calificado. Por eso la graduación en la escuela secundaria es hoy el requisito mínimo para acceder a buenos empleos. No olvidemos que la falta de empleo castiga siempre más a quienes tienen menos educación. Desigualdad y pobreza impulsan que sean muchos los que están marginados de los procesos educativos aptos para abrirles el nuevo mundo tecnológico, que es la característica de esta época. Esos muchos son los más pobres. Los pobres tienen menos capital intelectual acumulado, por eso generan menos ingresos y no están en condiciones de financiar una mayor escolarización de sus hijos; así se perpetúa la pobreza familiar.

El aumento de los jóvenes ‘ni-ni’ es un hecho preocupante, ya que contribuye a la reproducción intergeneracional de la pobreza

En 2006 se dictó la ley 26.206, que establece la obligatoriedad escolar entre los cinco y seis años y el fin del secundario. Esta nueva ley fue un importante avance, ya que la extensión de la escuela secundaria es un paso positivo hacia el fortalecimiento del proceso educativo y la promoción de la igualdad de oportunidades. Sin embargo, nuestra escuela secundaria enfrenta tres carencias: escasa graduación, gran desigualdad y bajo nivel de conocimientos en los alumnos.

Según el Ministerio de Educación, en 2012 la graduación en las escuelas secundarias alcanzó a 285.699 adolescentes, algo más de los 280.876 egresados en 2003. Este incremento de 1,7% es positivo, pero aún insuficiente, ya que según el Censo de 2010 nuestra graduación a la edad correspondiente no llega ni a la mitad de la población. Por esta razón no nos debería sorprender lo que informa la Unesco sobre la evolución de la graduación secundaria en todo el mundo, que destaca que el porcentaje de la población que se gradúa en la escuela secundaria a la edad esperada llega a niveles altos en muchos países. En América latina el nivel de graduación secundaria a la edad esperada es liderado por Perú (donde la graduación llega al 70%), le siguen Chile (68%), Cuba (63%), Colombia (61%), Bolivia (56%), Costa Rica (51%), Paraguay (48%), Ecuador (47%), El Salvador (46%) y México (44%). Que nuestro país ocupe el lugar 11 entre las naciones latinoamericanas, con el 43%, debe preocuparnos. Estamos por debajo de países que tienen un PBI inferior al nuestro, lo que prueba que no se trata de un problema financiero ni de falta de recursos, sino de decisión política.

Sigue vigente una gran desigualdad educativa, ya que, según el Ministerio de Educación, menos del 12% de los niños de sexto grado de las escuelas privadas de Santa Fe, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires tienen conocimientos bajos en matemática. Pero este indicador negativo trepa, por ejemplo, al 51% en las escuelas estatales del conurbano y Formosa. La deserción de la escuela secundaria también está vinculada con el nivel socioeconómico de las familias, basta tomar nota que de cada 100 alumnos que ingresaron en 2001 a primer grado en escuelas privadas, 64 concluyeron la secundaria en 2012, mientras que en las escuelas estatales apenas se graduaron 25. Esta gran desigualdad es aún mayor en provincias como Misiones, donde apenas se graduaron 15 de cada 100 ingresantes a primer grado estatal, mientras que en las secundarias privadas se graduaban 62 de cada 100 ingresantes en primer grado.

Debemos avanzar hacia una mayor escolarización con igualdad de oportunidades

Nuestros estudiantes tienen un muy bajo nivel de conocimientos cuando se los compara con el resto de las naciones. Según la prueba PISA 2012, el promedio mundial de los adolescentes con nivel bajo en matemática era de apenas 23,1%, mientras que en nuestro país nada menos que dos de cada tres adolescentes se ubican en este nivel.

Debemos avanzar hacia una mayor escolarización con igualdad de oportunidades. Desde ya que la tarea que tenemos por delante no es nada sencilla, pero por lo menos comencemos por abrir los ojos y reconocer algo tan elemental como que los niños pobres son muy castigados con un escaso calendario escolar. Nuestro calendario “real”, debido a la incumplida jornada extendida y los incumplidos 180 días, es de los más cortos del mundo. Es evidente que aumentar el calendario escolar no asegura automáticamente una mayor igualdad de oportunidades, pero cerrar con frecuencia las escuelas públicas seguramente acrecienta la desigualdad.

Cuando una escuela pública no abre sus puertas, todos nos alejamos de la justicia social. En el siglo XIX se universalizó la escuela primaria con la ley 1420; ahora, cumpliendo el mandato de la ley 26.206, es imperioso universalizar la escuela secundaria. Esto no será fácil, por eso será indispensable un gran acuerdo político que defina medidas efectivas que apunten a lograr esta meta..