LA CALIDAD EDUCATIVA EN LA ESCUELA PRIMARIA DE AMÉRICA LATINA

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA

UNIVERSIDAD DE BELGRANO

http://www.ub.edu.ar/centros_de_estudio/cea/cea_numero_31.pdf

Año 4 / Enero 2015

En este boletín se presentan los resultados del Tercer Estudio Regional de Calidad Educativa (TERCE), difundidos en la primera semana de diciembre de 2014. El TERCE, ejecutado en 2013 por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad en la Educación (Unesco), contó con la participación de la Argentina y de otras 14 naciones latinoamericanas.

El objetivo del TERCE fue medir el logro en el aprendizaje de Matemática, Lectura y Ciencias Naturales, en la escuela primaria. La mejor posición de Argentina correspondió a Matemática (sexto grado), donde nos ubicamos en el sexto lugar, mientras que la más rezagada corresponde a Lectura (tercer grado), donde nuestros alumnos figuran en el noveno lugar entre los 15 países participantes.

Esta TERCE nos debe alertar, ya que en la primera evaluación (PERCE) realizada en 1997, nuestro país ocupaba el segundo lugar entre 12 naciones, apenas superado por Cuba.

El mensaje de esta prueba TERCE es bien claro: en educación tenemos aún mucho por  mejorar en la Argentina.
Doctor Alieto Aldo Guadagni
Director del CEA

 

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La clase media toma vuelo: moviliza cada vez más a la economía global

Sábado 13 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa

El desarrollo de los países emergentes, en los últimos años, dio lugar al avance en todo sentido de esta franja que se ha convertido en el corazón del desarrollo; Asia, escenario de su mayor avance

Por Luisa Corradini  | LA NACION

PARÍS.- Primero fue el exceso de entusiasmo frente al “imparable” crecimiento de los países emergentes y la euforia sobre el rol histórico de sus clases medias. Después, cuando las previsibles consecuencias de la crisis global golpearon a todo el mundo, los mismos agoreros -sin sonrojarse- anunciaron su inminente desaparición.

Sin embargo, las clases medias son una realidad. Hasta se podría decir que se convirtieron, más que nunca, en el corazón del desarrollo económico, social y político del planeta y, sobre todo, en los países emergentes.

Es una de las enseñanzas clave de la reelección de Dilma Rousseff en Brasil, el 26 de octubre. La sociología de ese voto ilustra el apoyo masivo de las clases medias inferiores y de los más desfavorecidos a la presidenta. Sus aspiraciones, como sus frustraciones, la transforman a la vez en actor y objeto mayor de las políticas públicas para esos países.

Las cifras demuestran que las clases medias siguen siendo una realidad insoslayable en todos los continentes. En 2009, 1800 de los 7000 millones de habitantes del planeta pertenecían a la clase media; de ellos, 525 millones vivían en Asia. Hoy son alrededor de 2100 millones. La Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) estima que podrían ser 3400 millones en 2020 (la mitad en Asia) y 4800 millones en 2030.

A ese dinamismo estadístico, los escépticos suelen objetar la geometría variable de los criterios utilizados para definir las clases medias. El Banco Mundial la sitúa en un segmento de ingresos que va de 10 a 100 dólares mensuales. En Brasil, la clase C es aquélla cuyos ingresos oscilan entre 410 y 826 dólares por mes. Ese sector representa el 55% de la población, es decir 100 millones de personas. Un 12% de los brasileños está por encima de esa cifra y un 33% por debajo, estima la OCDE.

En todo caso, las clases medias son ese “gran espacio del medio”, ni ricos ni pobres, cuya preocupación cotidiana no es la subsistencia. Sobre todo, son una trayectoria económica y social a la vez dinámica y frágil, que comparte las mismas aspiraciones para sí mismas y para sus hijos.

“Las clases medias en los países emergentes esperan del pacto social que les asegure crecimiento económico, servicios públicos de calidad y mejor redistribución de la riqueza. Una forma de seguridad social, económica y física: en resumen, una trayectoria ascendente”, dijo recientemente el francés Quentin Gollier, economista especializado en economías emergentes.

Gollier, como muchos de sus colegas, ven detrás de las gigantescas manifestaciones de la “primavera árabe” y las protestas de Chile, Brasil o Venezuela una asociación entre los más pobres y las clases medias. Éstas, expresando su frustración frente a la ausencia de perspectivas de progreso.

A pesar de esas tensiones, el despegue del Sur está modificando radicalmente el aspecto del mundo del siglo XXI. Mal o bien, los países emergentes extirpan centenares de millones de personas de la pobreza extrema y propulsan otros miles de millones a esa nueva clase media mundial. Así lo confirma el último informe sobre Desarrollo Humano del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según ese documento, 14 países registraron en 2013 “avances impresionantes” en materia de Índice de Desarrollo Humano (IDH) de más de 2% anual desde 2000. Por orden de evolución son: Afganistán, Sierra Leona, Etiopía, Ruanda, Angola, Timor, Birmania, Tanzania, Liberia, Burundi, Malí, Mozambique, República Democrática del Congo y Níger.

“La emergencia del Sur se produce a una velocidad y a un nivel sin precedentes (…) Jamás en la historia las condiciones de vida y las perspectivas de futuro de tantas personas habían cambiado en forma tan radical y tan rápidamente”, señala el informe.

Ese fenómeno supera ampliamente el marco de los llamados Brics, esos países de ingreso medio representados por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica. El documento del PNUD demuestra que más de 40 países en desarrollo registraron insospechados progresos del valor de su IDH.

Según cifras publicadas el 14 de octubre por el banco Crédit Suisse, la riqueza mundial aumentó 8,3% el año pasado (desde mediados de 2013 a mediados de 2014), hasta alcanzar 263 billones de dólares. Al mismo tiempo, aumentó la distancia entre pobres y ricos: el 1% de los habitantes poseen cerca del 50% de los bienes de nuestro planeta.

China concentra 8% de esos 263 billones de dólares. Su clase media representa el 30% de la clase media planetaria y no cesa de aumentar. En las regiones más pobres de Asia, que viven con entre 2 y 20 dólares por día, las clases medias se multiplicaron por siete desde el año 2000. Mientras que en América latina se duplicaron.

En otras palabras: si bien lo esencial de esa progresión se producirá en Asia, la tendencia también se confirmará en cada región del mundo, incluida África. Según el Banco Africano de Desarrollo (BAD), uno de cada tres africanos -es decir más de 300 millones de personas- pertenece actualmente a la clase media.

Frente a ese tsunami que llega del Sur, las clases medias de los países ricos -motor de la demanda mundial desde el fin de la Segunda Guerra- parecen cada vez más debilitadas.

Resultado de la crisis y de la globalización, el compromiso histórico fundado en el acceso al salario, al empleo estable y la protección social se derrumba cada día un poco en el mundo desarrollado. El síntoma más evidente, tanto en Estados Unidos como en Europa, es el estancamiento del poder adquisitivo de las clases medias y el incremento de los ultrarricos en el ingreso global.

“Ese desnivel en la distribución se observa en todos los países ricos”, comenta Olivier Passet, director de síntesis económicas de Xerfi. “El debilitamiento de sus clases medias es uno de los factores principales que impiden a Europa superar la crisis actual”, señala.

El problema para esos países no se limita a la cuestión económica. Porque las clases medias no sólo constituyen un motor de consumo y de demanda interna, también juegan un papel social determinante.

“Una clase media fuerte puede influir en el desarrollo económico, implicándose más activamente en el proceso político, aportando su apoyo a determinados programas, en particular a aquellos que favorecen un crecimiento solidario”, afirma Quentin Gollier.

Las clases medias fueron, en efecto, las que históricamente apoyaron la democracia y los partidos progresistas moderados. En ese sentido, el vigor de esos sectores en los países emergentes es una excelente noticia para todo el mundo.

Las cifras del ascenso social

Casi un tercio de la población mundial es de clase media

10

Dólares como mínimo

Según la definición del Banco Mundial, las personas de clase media son las que ganan o consumen de 10 a 100 dólares diarios

2100

Millones de personas

Son las que integran las filas de la clase media en el mundo, sobre un total de 7000 millones de habitantes

3400

Millones de personas

Es la cifra a la que, según estimaciones de la OCDE, llegará la clase media mundial de aquí a 2020

30%

Son chinos

La clase media china representa casi un tercio de todas las personas del mundo situados en esa franja social

80

Millones de chinos

Son los que viajaron en 2012 para visitar sitios antes inaccesibles para ellos, como Bali, París, Dubai o Londres

8%

Creció la riqueza

El último año, la riqueza mundial creció el 8%, y a pesar de los logros de la clase media también creció la brecha entre ricos y pobres.

Openshaw: We do not have too many babies

 Daily Herald

 http://www.heraldextra.com/news/opinion/local-guest-opinions/openshaw-we-do-not-have-too-many-babies/article_3f37fd7a-f8b9-544a-a6a0-a251c6793ef7.html
December 01, 2014 10:00 pm  • 

Population numbers the world over are falling. Social scientists who study demographic issues point to the Sexual Revolution of the 1960s, which charges onward today, as the culprit. It was the beginning of an era of hedonism — free love and loose morals. In the wake of this revolution, we have falling populations, and economic decline that will not reverse itself until the birth numbers do an about face.

Forty years into population decline, the media and the United Nations wail an opposite message: Overpopulation has us in a death grip and we will all starve. Not even close. Rather than a population explosion, we have a western-world population implosion. Thanks to the baby boomer demographic, we will appear to have population growth for a few decades yet, but when that bubble dissipates, our rapidly declining population will be starkly obvious.

To keep population stable, a nation’s Total Fertility Rate (TFR) must be 2.1 — each woman, on average, replaces herself and a man with two children, and one woman in 10 has a third child to compensate for infant deaths and higher male births. Without a TFR of 2.1 a nation’s population declines, and with it, as a silent partner, its economy declines, as well. The US Centers for Disease Control reports in its 2010 National Vital Statistics Report that our Caucasian American TFR is currently 1.65, meaning that each Caucasian generation is only ¾ the size of the previous one. At this rate, in five or six generations we are almost gone. This is serious. Babies must consistently be born to continue our race.

America is not alone. According to OZY.com, the world’s population growth rate is now half what it was 40 years ago. Italy has a birthrate of 1.4, where one woman in five of childbearing age is childless. Walk the streets of Italy, which once sported large families, and you rarely see children. Ukraine has a TFR of 1.29 and Greece is 1.39. Japan, however, is the poster child. According to the Population Research Institute of Virginia, Japan is acting out the final stages of the Sexual Revolution — socially acceptable pornography and sex outside marriage with readily available contraception. This has produced a nation-wide “Why marry, why have children?” philosophy. In what is termed the Celibacy Syndrome, 1 in 3 young Japanese do not marry. According to one population expert, “Japan is quietly and comfortably dying.”

Falling birthrates always create a falling economy, for obvious reasons: fewer people to produce and consume. Writing about Europe, Joel Kotkin states in Forbes magazine, May 30, 2012: “Europe’s economic disaster is …largely caused by…a demographic decline”. USA Today, Feb. 13, 2013, says, “There are no cases of peace and prosperity in the face of declining populations.” The Wall Street Journal, in its article titled America’s Baby Bust, Feb. 12, 2012 agrees: human well-being — innovation, investments, conservation — all drop when the population drops. So does a nation’s political power. The WSJ article concludes: “…the only thing that will preserve America’s place in the world is if… Americans…decide to have more babies…we simply must figure out a way to have more babies.”

Yet we’ve been told there’s a population explosion. Not so, says the Wall Street Journal: “For two generations, we’ve been lectured about…overpopulation…this issue is wrong…the phenomenon of fertility collapse…has spread around the globe”. The article continues, “our fertility rate isn’t going up anytime soon. In fact, it’s probably heading lower. Much lower.” The Central Intelligence Agency website, World Factbook, agrees, “Global fertility rates…are projected to decline dramatically over the next 50 years.” If so, our economic woes will continue, as well.

We have humanists to blame for this decline. They want to drop world population from 7 trillion to 1 trillion or less, according to many sources, including infowars.com. This movement is coming under the bogus bully-banner of sustainable development (Agenda 21, renamed). To accomplish humanists’ goal, a many-pronged campaign has been aimed at Americans who are undereducated on this issue. Utah is currently being targeted through advertising by smallfamilies.us to advance the beliefs of the “me generation” that time with them—the parents—is so valuable that children should forfeit siblings to get it. Utah’s family-friendly state has the highest TFR in the Union—we have more children than any other state. (Rhode Island has the lowest at 1.63) Yet our birthrates have tumbled—from 4.3 in the 1960s to 2.6. (Salt Lake Tribune. July 24, 2005)

Why? As the family has fallen apart, birthrates have dropped. Divorce, deliberate childlessness, single parenthood and same-sex unions all pummel the birthrate. Christian devotion, which teaches that children are a blessing in a home, is on the wane. All these factors have added to the decline. In a vicious cycle, falling birthrates bring economic stagnation which brings falling birthrates to parents who say they can’t afford children.

Those soft, kissable cheeks, gurgling baby sounds and pudgy little legs have a purpose beyond tying grandma’s heart in bows. They are about restoring a nation’s greatness and stabilizing its economy. Our well-being depends on the birth of children, and we do not have too many of them. As a nation, we must reset our social intelligence to focus on encouraging and protecting families that bring children into the world. Anything less puts us in a barren future world of few people and fewer dollars to go around. Babies are the world’s salvation to love, continuity, and economic stability.

Pamela Romney Openshaw is a Utah Valley speaker and author of “Promises of the Constitution.” Contact her at promisesoftheconstitution@gmail.com. Find more information at PromisesoftheConstitution.com.

Secundaria: no aumenta el número de egresados

Jueves 04 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa

http://www.lanacion.com.ar/1749251-secundario-aunque-es-obligatorio-no-aumento-el-numero-de-graduados

Prácticamente no ha variado en once años; sólo tres de cada diez la terminan

Por Denise Rabin  | LA NACION

En el promedio nacional, sólo tres de cada diez chicos que ingresan en la escuela primaria egresan del secundario. Y la ley que en 2005 convirtió el nivel medio en obligatorio prácticamente no tuvo impacto en la cantidad de graduados.

Según los últimos datos oficiales disponibles, en 2012 egresaron 285.699, apenas 4823 más que en 2003. Pero, además, de esos graduados adicionales, casi el 70% terminó en instituciones privadas. En América latina, la Argentina está al final de la lista cuando se consideran los porcentajes de la población que se gradúa de la escuela media en la edad esperada: sólo el 43%, contra el 70% de Perú; el 68% de Chile y el 63% de Cuba, por ejemplo.

“Hoy la escuela secundaria es obligatoria, pero sólo en los papeles, no en los hechos. Ninguna autoridad nacional, provincial o municipal se está ocupando de este tema”, afirmó el economista Alieto Guadagni, al detallar los números durante el seminario “La educación como requisito del cambio”, realizado en la Legislatura porteña en el contexto del centenario del Partido Demócrata Progresista.

 

La brecha entre las escuelas de gestión estatal y las de gestión privada se ensancha tanto como la que se da entre los alumnos de la Capital Federal y los de las provincias.

En el promedio del país, de los 691.301 chicos que empezaron primer grado en 2001 en la escuela estatal sólo 175.337 terminaron el secundario en 2012, apenas el 25,3%. En la privada, aquellos años empezaron la primaria 171.574 y egresaron del secundario 110.362, el 64,3%, según las estadísticas presentadas por Guadagni.

De cada 100 alumnos de sexto grado que ingresan en el secundario en la Capital egresan 43, mientras que en el promedio de 24 distritos del conurbano bonaerense sólo lo hacen 29; en Salta, 34, y en Chaco, 33, entre otros ejemplos.

En efecto, de la ciudad de Buenos Aires surge la mayor cantidad de chicos egresados (el 55,4% de los que comenzaron la primaria doce años atrás), mientras que Misiones es la provincia con menores graduaciones, al obtener a penas un 20,5%, seguida por Santiago del Estero (22,1%) y Corrientes (24,5%). “Es un punto en la agenda fundamental darle verdadera prioridad a la educación en las zonas que más lo necesitan. Tenemos un sistema muy segmentado, donde en promedio las escuelas a las que asisten los chicos con mayores ingresos económicos tienen más calidad, más recursos y maestros y directivos con más experiencia que en escuelas de zonas marginales”, explicó Juan José Llach, ex ministro de Educación en 1999 y también otro de los expositores del seminario, organizado por el diputado demócrata progresista porteño Oscar Moscariello (Pro).

Con respecto a las calificaciones, puntualmente en matemática, según el Ministerio de Educación, el 44,7% de alumnos del secundario tienen rendimiento bajo en esta materia y la diferencia se acentúa en las provincias más pobres, como Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Jujuy, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan y Tucumán.

Por otra parte, en el Informe PISA 2012, el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, la Argentina calificó en el puesto 59 con un 66,5% de alumnos que obtuvieron un nivel “bajo” en la prueba de matemática y tan sólo un 0,3% de alumnos que obtuvieron un nivel “alto”.

La necesidad de una nueva carrera docente como una de las grandes deudas de la democracia argentina fue un punto fuerte remarcado por todos los exponentes del seminario; “La formación docente es deficitaria en la Argentina, las personas de mayor bagaje cultural no se sienten atraídas en absoluto por la carrera docente”, expresó Llach.

Sobre el rol de los profesores, Ana Copes, docente y secretaria general del Partido Demócrata Progresista, aclaró: “Estamos asistiendo a una época donde no hay premio al esfuerzo ni a la responsabilidad. La escuela estatal está perdiendo su prestigio y la solución está entre los maestros, en su revalorización, en restituirles su autoridad”.

Mientras que en promedio los institutos de formación docente en el país deberían dictar 3700 horas para lograr el título de profesor, según estos especialistas, en la práctica esto se reduce a un 60,7%, mientras que en Finlandia, el país modelo en educación mundial, se destinan 8100 horas para la obtención del título de maestro de grado. “La mirada global no es extranjerizar, sino ser ambicioso. Nada peor que mirarse al ombligo para mejorar la educación”, comentó al respecto el legislador de Pro Iván Petrella. Por último, el experto remarcó la importancia de que los políticos tomen cartas en el asunto: “No hay manera de cambiar la educación si antes no cambiamos la manera de encarar la política”, agregó el legislador.

FINLANDIA, EJEMPLO A SEGUIR

Durante la exposición, se insistió en varias oportunidades sobre el caso de Finlandia, que menos de dos décadas después de su peor crisis económica se convirtió en un país de alta tecnología. “Su crisis pasó a ser una oportunidad para repensar el futuro de su educación y en 2003, a una década de la crisis, logró cuadruplicar el número de personas que trabajan en investigación y desarrollo haciendo un enorme hincapié en matemáticas”, ejemplificó Petrella. Ese mismo año salió primera en los exámenes PISA, sorprendiendo al mundo desarrollado.

En las últimas horas, volvió a ser noticia, ya que el sistema educativo finlandés anunció que entre 2016 y 2017 sustituirá el aprendizaje de la escritura caligráfica (puntualmente la cursiva, no así la imprenta) por clases de mecanografía en el teclado Qwert, es decir el que se utiliza en los dispositivos tecnológicos.

Aunque reconocen que se trata de una importante transformación social, cada vez menos personas escriben a mano y cada vez más niños lo hacen con estos dispositivos, lo que los llevó a concluir que será un aprendizaje de mayor utilidad..