Qué es lo que hay que cambiar

En este cambio de época es importante hacer un balance de las ideas que se han tratado de imponer y ver qué se puede rescatar de ese conjunto de valores

Orlando J. FerreresPARA LA NACION


Orlando J. Ferreres

MIÉRCOLES 02 DE DICIEMBRE DE 2015 • 00:02

Ahora que vine un cambio de época es importante hacer un balance de las ideas que se han tratado de imponer y ver qué se puede rescatar de ese conjunto de valores. El kirchnerismo desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015, es decir, en casi trece años en el poder nos ha dejado un conjunto de principios que cambian significativamente los tradicionales valores de los argentinos, que respondían a los milenarios valores de la cultura greco-romana y judeo-cristiana.

Siguiendo la descripción que hizo en su momento Antonio Margariti de estos principios del kirchnerismo, los podemos enumerar de esta manera:

1.No importa el ahorro sino el consumo: el Estado velará por nuestra vejez: el principio básico occidental era ahorrar, para poder invertir y, en el largo plazo, desarrollarse y crecer de manera genuina y así poder gozar de un mayor nivel de vida. Con Canadá, para tomar un ejemplo, hemos tenido el mismo nivel de vida durante 140 años, pero ahora ellos tienen un ingreso per cápita de u$s 41.000 y nosotros, tomando el dólar al precio legal libre (contado con liquidación) estamos en los u$s 9.000. El sistema de ahorro para la vejez también se ha distorsionado, ya que se sacan los recursos de los que producen y se les quita gran parte de su creación de valor.

2.Lo importante es la militancia, no la idoneidad del estudio y del conocimiento: se estima que los ni-ni, chicos y chicas de 15 a 25 años que ni estudian ni trabajan llega a los 900.000. No tendrán idoneidad en el estudio y tampoco en el conocimiento, en un mundo que en este siglo se basa en “la economía del conocimiento”. Para los que van a la escuela, en las pruebas PISA, figuramos entre los últimos. Es difícil construir un país del que podamos sentirnos orgullosos con esos resultados en materia educativa. El manejo de la ciencia y tecnología es más adecuado, tanto que va a continuar el mismo Ministro que hemos tenido hasta ahora.

3.Quien no piensa igual que nosotros es el enemigo: el valor tradicional era la diversidad de pensamiento, pudiendo todos contribuir al mejor entendimiento desde distintos enfoques. El cuadro donde aparece Platón señalando el cielo, las ideas, y Aristóteles la tierra, la realidad, dos enfoques distintos, era uno de los símbolos de Occidente. En estos casi13 años, mucha gente fue perseguida o multada, simplemente por decir la verdad, sobre todo cuando no coincidía con el relato que se quería imponer. Tenemos también el caso de Nisman, cuya muerte no se clarificó.

4.Ni dialogar ni debatir ideas, el proyecto es tener recursos y perpetuarse: nunca hubo una reunión de Gabinete Nacional en estos casi 13 años de gestión. Se impusieron las ideas sin discusión. Siempre cadenas nacionales, pero no conferencias de prensa, por el miedo a las repreguntas. Con dinero se pueden comprar las leyes que quiere el poder. El Congreso no fue un lugar para debatir, sino para legalizar lo que venía prefigurado.

5.La violencia social es un derecho del pueblo y no debe judicializarse: los piquetes, aun de muy pocas personas, interrumpían el normal desarrollo de las actividades de todos y hasta la policía ayudaba a cortar el tránsito para favorecer las protestas, salvo alguna excepción. No se consideraba necesario ordenar las protestas.

6.El delincuente es víctima de la sociedad que lo excluye: este principio proviene de la particular concepción del derecho que predominó en esta etapa. Llevado al extremo nadie era responsable de los crímenes y se atendía principalmente al victimario.

7.Los jueces no deben hacer justicia, tienen que obedecer leyes de las mayorías: por este principio podía haber una justicia militante, en la que la razón era el principio de las mayorías y no la de la justicia. Esto se notó mucho en el caso Nisman, pero también en muchos otros casos.

8.La libertad de prensa es un privilegio que impide al relato cambiar la realidad: se atacó a los medios opositores considerando que estaban orientados a perjudicar la imagen del gobierno y que impedían consolidar el relato que se quería imponer.

9.El gobernante elegido por el pueblo tiene derecho a quedarse con parte del excedente: los impuestos, algunos considerados distorsivos y solo aceptables para un momento de crisis, se acentuaron hasta llegar casi al 50 % del PIB, entre la Nación, las Provincias, los Municipios y el impuesto inflacionario. Se distribuyó en consumo sin pensar en la inversión, en las necesidades de energía, en la infraestructura.

10.La política debe dominar la economía, la cultura y la educación para construir espacios de poder: toda la vida nacional se impregnó de kirchnerismo, las calles y muchos edificios con nombres de sus líderes, la televisión pública se puso al servicio del gobierno, se quiso también cambiar la historia, se sacaron estatuas de presuntos enemigos del país o de la nueva cultura, se articuló una gran corriente de opinión favorable a esas ideas, sin una base de verdad, con lo cual no tuvo el éxito esperado. No se pudo salir del default de 2002 después de 13 años. Se mantuvo la pobreza después de recuperarse del pico de 2002, la inflación fue muy alta, las tarifas fueron políticas, muy por debajo del costo de producción, con lo cual debimos importar energía aun teniendo las segundas reservas más grandes del mundo en gas no tradicional.

Se podría ampliar esta lista pero el espacio de un artículo limita esa descripción. Es apropiado recordar que también hubo cosas buenas, como por ejemplo:

b. Asignación Universal por Hijo: la misma permitió el atender a los niños de padres sin empleo formal, aunque se requirió cumplir con condiciones, como la de concurrir a la escuela, para poder cobrarla.

c. Jubilaciones: se facilitó la obtención de jubilaciones para muchas personas que lo merecían aunque hubo abusos de gente que no necesitaba esta prestación y que incluso nunca había aportado para su jubilación.

El nuevo gobierno debe recuperar la República, desechando las malas prácticas políticas contrarias a las que han hecho grande a Occidente. Es una oportunidad para revertir la decadencia argentina que, a decir verdad, no se inició sino que se profundizó con este gobierno y ahora es necesario este gran cambio hacia adelante para revivir la grandeza de la Patria.

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