Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

La Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana organizó la 1ª Cumbre CapacitAR donde se habló del sistema dual, que brinda dos años de enseñanza técnica con intensa práctica

LA NACION

DOMINGO 19 DE JUNIO DE 2016
Un desempleo estructural muy difícil de mejorar, sumado a la tendencia -también mundial- de jóvenes con enormes dificultades para ingresar al mercado laboral, es parte del panorama del complejo mercado de trabajo en la Argentina. Un paso hacia una mejora en este aspecto vital para las personas es, a través de la confianza en reglas de juego claras y una transparencia sin límites, atraer a empresas para que incorporen personal. Pero hay otro obstáculo: que no encuentren, como muchas veces sucede hoy, el personal que necesitan. Se da entonces la paradoja de que hay miles de personas sin un trabajo, y hay empleadores presentes y futuros con puestos para ofrecer, pero que quedan vacantes.

En la Argentina hay nueve millones de personas que tienen un empleo precario o que están desocupados, según cifras de la OIT difundidas durante la 1ª Cumbre CapacitAR, organizada por la Cámara de Industria y Comercio Argentina-Alemana hace unos días. “Hay que romper el paradigma de la formación sin mirar al mercado”, dijo Conrado Reinke, subsecretario de Políticas de Empleo y Formación Profesional del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social durante el encuentro, en el marco del 100° aniversario de la cámara.

Algunas cifras aportadas por Gabriel Sánchez Zinny, director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), revelan una radiografía de la educación en la Argentina, con sus enormes dificultades. En 2015 tres de cada cuatro empresas (78,7%) tuvieron problemas para cubrir las vacantes abiertas. Esto se debió principalmente a falta de competencias técnicas duras, falta de experiencia y de postulantes. Más del 70% del empleo necesita habilidades tecnológicas.

“Nuestra primera prioridad es saber cuál es la demanda socioproductiva y no generar títulos ni carreras que ya no tienen más demanda de empleo en el mercado”, dijo Sánchez Zinny. Y agregó que menos del 20% de la población económicamente activa tiene una carrera universitaria, y que sólo el 22% de los jóvenes termina el secundario en tiempo y forma.

“Necesariamente hay que pensar en un cambio de paradigma, ya que únicamente el 11% de los jóvenes tiene una educación superior no universitaria. Hay que bajar las horas al sistema. La educación tiene que ver con saberes y competencias más que cuántas horas tiene la cursada.”

El sistema dual, tan exitoso en Alemania, ofrece dos años de teoría, pero también intensa práctica, que es rentada. Muchas de las empresas que participan tienen planes de rotación. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó devastada, prácticamente en ruinas, con millones de personas que habían perdido todo, fábricas bombardeadas, miles de niños huérfanos. Un panorama desolado. Sin embargo, pocos años después ya se hablaba de un “milagro económico alemán” en Alemania Occidental. Con la mirada en la eficiencia y la producción lograron en tiempo récord reconstruir el país, hasta llegar a ser hoy una de las potencias europeas.

En un trabajo para la española Esade, Enrique Cerdá Omiste dice que “la espectacular recuperación económica de Alemania Occidental no fue el resultado de medidas «milagrosas», sino la consecuencia de una política que convirtió nuevamente el trabajo productivo, el esfuerzo personal, el ahorro y la inversión en actividades rentables. En junio de 1948 se inició en Alemania Occidental una política económica que eliminó la economía autoritaria y que asignó al Estado las funciones económicas que éste puede y debe desempeñar”. Son: reducir el gasto público e impedir su crecimiento excesivo; prohibir los déficit oficiales; mantener la estabilidad monetaria; garantizar los derechos de propiedad y la libertad de trabajo; preservar la libertad de mercado y proteger la competencia.

Hoy, Alemania tiene un modelo educativo-productivo basado en el sistema dual: una formación técnica a la medida de las necesidades de las empresas, que lleva a que haya un muy bajo desempleo, que hoy llega al 6%. Vale recordar que por debajo del 5% se considera pleno empleo.

Más atención a las pymes

En este contexto, Vicente Donato, director ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme, habló durante la jornada sobre un sector que es el gran empleador de la Argentina. “En el mundo, las empresas que tienen entre 10 y 250 empleados forman la clase media empresarial, que genera más del 50% de la riqueza de los países más desarrollados. La Argentina es un país relativamente bien ubicado, aunque perdemos posiciones desde hace 20 años. Sin embargo, este es un sector que puede dar un vuelco en la incorporación del empleo calificado y el que puede contratar a más personas al mercado laboral. Se trata de 80.000 empresas, que generan cuatro millones de puestos de trabajo.”

“El 60% de las miradas, de los objetivos, está puesto en las grandes empresas, pero son las pymes las que proveen el 80% de los puestos de trabajo”, coincidió Ricardo Wachowicz, presidente del Grupo Bayton. Agregó que en el empleo temporario se generan 400.000 puestos de trabajo cada año, y que es “la oportunidad para el primer empleo”. Pidió también que se bajen las tasas de interés para la producción.

Según Donato, desde hace una década se registra una caída en la demanda de trabajo en todos los niveles de calificación. “En este momento estamos en un piso de demanda, aunque afortunadamente dejó de caer.” Sin embargo, a la hora de incorporar personal, coincide con el diagnóstico del INET: existe una dificultad para encontrar a las personas que se necesitan. Simplemente, no tienen las capacidades que las empresas buscan.

Una propuesta práctica

“El sistema dual alemán tiene tres socios: el empresariado, las cámaras y los sindicatos. El Estado establece el marco legal”, dice, traductor mediante, Boris Petschulat, subsecretario de Políticas de Educación del Ministerio de Economía alemán. Los números no dejan de asombrar. Las empresas en Alemania invierten 25.000 millones de euros por año en el sistema dual. Lo consideran una inversión, ya que se reciben los técnicos que ellas necesitan.

“Alemania es un país pobre en materia prima, tenemos poco gas y nada de petróleo. Nuestro mejor recurso es el talento de la gente joven. Hay un consenso de que sólo podemos ser exitosos si creamos y desarrollamos esos talentos”, dice el funcionario alemán. “El gobierno es responsable de 350 de las 370 áreas de formación profesional, y va actualizando las currículas junto a las cámaras y los sindicatos”, agrega.

Sin embargo, dice que hay un enorme desafío, que es que se necesita que más mujeres y jóvenes se aboquen al estudio de profesiones técnicas, ya que de ellas hay solamente entre un 10 y un 15% de participación femenina. Además, con el tema de la robotización, y la perdida de empleo que puede traer, Petschulat afirma que “a través de la automatización, la productividad va a aumentar. Supongamos que aumenta un 30%, los operarios van a tener un 30% más de sueldo, pero hay otras personas que no van a poder seguir el ritmo y estarán dentro de la red de contención social”.

El sistema dual en la Argentina ya promovió la inserción laboral de 2500 jóvenes en las ramas técnico-industriales y administrativo comerciales, con una tasa del 90% de inserción en las empresas. Participan 50 empresas en el país (que podrían ser más), que necesitan personal calificado en ramas como la mecatrónica, la robótica y el mecanizado, muy buscadas en el sector industrial.

Futuro incierto: ¿se jubilarán quienes trabajan hoy?

Domingo 26 de julio de 2015 | Publicado en edición impresa

Cerca de los efectos del envejecimiento poblacional, la Argentina tiene mucho que cambiar hoy para poder pagar prestaciones mañana

Por Silvia Stang  | LA NACION

A sus 35 años, Eugenio Caldararo dice que espera no necesitar en el futuro de una jubilación para poder vivir; la expectativa de este profesional es contar para entonces con ahorros suficientes conseguidos durante su vida laboral. En una mirada sobre la sociedad, cree que lo ideal será un sistema que ofrezca una cobertura básica para todos.

La idea de que al llegar a la edad del retiro laboral no los esperará, como fruto de sus aportes, un ingreso mensual apto para mantener su nivel de vida está en el pensamiento de muchos trabajadores actuales.

En un país en el que es difícil pensarse en el corto plazo, con gobernantes que siembran temor al decir que si llegan otros no se respetarían derechos sociales, existen razones de fondo que sostienen la preocupación de los trabajadores.

Mientras que hoy hay seis personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 habrá tres y en 2100, sólo dos. Y esas dos personas tendrán que sostener, con parte de los recursos generados por su trabajo, a una que -buena noticia, sin dudas- vivirá muy probablemente más años que los jubilados actuales. En ese escenario, la alta informalidad, además de ser un problema en sí mismo, frena las posibles y necesarias mejoras de productividad.

La distribución por rangos de edad que muestra hoy la población ubica al país en una etapa de “ventana” o “bono demográfico”. Con una participación del 10% de las personas mayores de 65 años sobre el total de habitantes -un índice que se duplicará hacia 2050-; una tasa de fecundidad en caída -la participación de los menores de 15 años no variará de aquí a 2100-, y la expectativa de vida en alza -hoy es de 75 años y será de 85 al final del siglo-, la Argentina está en la etapa previa a la signada por los costos asociados al envejecimiento poblacional.

El “bono”, que implica una condición demográfica favorable para crecer, terminará hacia 2035. Entonces se agravarán los problemas para financiar a los pasivos. Esto plantea, según un informe del Banco Mundial, un desafío urgente.

¿No falta mucho para eso? Hay al menos dos razones por las cuales la respuesta es no. Una es que a partir de entonces comenzarán a llegar a su edad de retiro quienes están hoy en sus 30 o sus 40 y tantos (como regla general, la edad para jubilarse es ahora de 60 años para las mujeres y de 65 para los varones) o, visto de otra manera, los nacidos entre 1970 y 1980 serán los adultos mayores de 2040 a 2060; la otra razón es que, si se pretende un sistema sostenible, lo que hay que hacer hay que hacerlo ya.

Y lo que se necesita, según coinciden los expertos, es un crecimiento significativo de los niveles de ahorro e inversión, un alza de la productividad y una reducción de la informalidad.

 

De alguna forma, el desafío es trasladar a la sociedad una idea que muchos tienen en lo personal. “Hoy la demografía plantea un desafío que se resume en la pregunta ¿qué debería hacer la Argentina para hacerse rica antes de hacerse vieja?”, dice el economista José María Fanelli, profesor de la Universidad de San Andrés.

El informe del Banco Mundial titulado Los años no vienen solos proyecta que, de mantenerse el statu quo, el gasto para cubrir las prestaciones jubilatorias, de salud y de educación pasará del 20 al 26,6% del PBI entre 2010 y 2050. ¿Qué hacer? Rafael Rofman, el especialista líder en Protección Social del mencionado organismo y uno de los autores del estudio, describe las salidas posibles con advertencias sobre sus efectos: “Cobrar más impuestos ayudaría en lo fiscal, pero hay límites porque se puede afectar la economía; limitar el aumento del gasto con la suba de la edad jubilatoria o la reducción de beneficios tendría un impacto negativo sobre el bienestar de la población y eso no es deseable; lograr un crecimiento sostenido para un mayor PBI per cápita permitiría que, aunque sean menos los que producen, haya más para repartir”.

El último punto supone el desafío de mejoras en la productividad, que entre otros factores depende de la educación y la inversión. El camino implica evitar la dependencia, ocurrida en los últimos años, de lo externo o coyuntural, como la variación de precios de las commodities.

¿Qué reparte hoy el sistema previsional? En los últimos años se elevó la tasa de cobertura y así, casi el 95% de la población mayor cobra un haber, según la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

En 2014, la seguridad social insumió $ 425.980 millones, un 38% de las erogaciones del Estado nacional -que hoy tiene un fuerte déficit-, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El índice demuestra la magnitud del desafío de prever los ingresos para los pasivos y, a la vez, sostener las otras funciones del Estado.

Además de que su financiamiento no se previó para el largo plazo, un problema del índice de cobertura previsional es que se logró, según recuerda Rofman, con moratorias para quienes no hicieron aportes o los hicieron en cantidad insuficiente. Y al ser una medida con efecto temporal (sólo sirve a personas de hasta cierta edad, dado el período por el que se pueden declarar deudas) no soluciona el problema de una sociedad en la cual, si se considera a asalariados y cuentapropistas, el 46% de los trabajadores (según datos de la OIT) o el 49% (de acuerdo con la encuesta de deuda social de la Universidad Católica Argentina) no hace aportes.

Esa enorme deficiencia -vinculada a la precariedad laboral y que demuestra que de no haber cambios, la cobertura volverá a caer- desafía la necesidad de una mayor productividad, es decir, de elevar el valor de los bienes y servicios surgidos del trabajo de cada uno para así recaudar más, ya sea por aportes y contribuciones o por impuestos generales, las dos fuentes de recursos de las que dependen las jubilaciones. “En Taiwán hubo un alza de la productividad entre generaciones de 5 veces; acá, en los próximos 30 años podría crecer entre 50 y 60%”, advierte Fanelli. Un estudio del Ieral muestra que entre 2011 y 2014, con el empleo estancado en la actividad privada, la productividad se redujo a razón de 0,9% por año.

Y mientras que la tasa de inversión en el país no llega a 20% del PBI, Fanelli señala que países que atravesaron mejor su transición demográfica llegaron a más de 30%. “Esta es una etapa en que se necesita ahorrar mucho y hoy eso no ocurre”, dice. Y advierte sobre la necesidad de que los recursos vayan a inversión. “Porque se puede ahorrar y que eso no vaya a lo productivo; a nuestro país le pasa que tiene medio PBI en el exterior, y por eso, a los desafíos pendientes hay que agregar el de garantizar la seguridad jurídica”, agrega.

PRODUCIR MÁS, TRABAJAR MÁS

Así como las edades de ingreso y egreso del mercado laboral influyen para determinar la necesidad de recursos, poder contar con más trabajadores mejoraría la ecuación. “Entre las medidas posibles para abordar el desafío de la sostenibilidad están el aumento de las tasas de actividad (porcentaje de personas que trabajan o buscan hacerlo, sobre la población total) y de empleo, especialmente entre las mujeres y los jóvenes”, dice Fabián Repetto, director del Programa de Protección Social de Cippec, quien agrega que también podría promoverse un alza de la población en edad de trabajar por flujos inmigratorios.

Actualmente, la participación de los jóvenes de entre 25 y 29 años no sólo es más baja aquí que en un grupo de países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o España, sino que, además, la tasa cayó de 79,8 a 77,5% entre 2004 y 2014, según un informe basado en datos del Indec y de la OIT hecho por los economistas del Ieral Marcelo Capello, Gerardo García Oro y Laura Caullo.

En cuanto a la participación de las mujeres en el trabajo, la tasa, de 37,1%, es baja en relación con países como Estados Unidos (44,6%) o Brasil (44,1 por ciento).

¿Y qué pasa con los cambios en el propio sistema jubilatorio?

Una reforma “clásica”, fuente de protestas en varias latitudes, es la suba de la edad jubilatoria. Para Rofman, lo ideal es ser flexibles y lograr el efecto positivo (para las cuentas de un país) derivado de una salida más tardía de la actividad laboral, pero sin imposiciones. “Si se obliga hay efectos negativos; quien por ahí iba a retrasar un poco su retiro, ante la incertidumbre se va en cuanto puede, y el efecto puede ser inverso al buscado”, define. La recomendación es que existan incentivos para que las personas trabajen más tiempo, elevando el nivel de las prestaciones cuanto más años con aportes se logren sumar.

“Deberemos repensar la jubilación como un ingreso universal para los adultos mayores, financiado con recursos fiscales y complementado con sistemas de ahorro privado”, dice el economista Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, en línea con lo que muchos trabajadores actuales creen para su futuro.

Promover el ahorro de quienes tienen cierto nivel de ingresos aliviaría el efecto fiscal. Dicho sea de paso, la solución al problema de doble índole (económica y fiscal) que trae el envejecimiento no se resuelve en la antinomia “capitalización o reparto”. “El tema es qué decide hacer la sociedad para pagar; en Chile el Estado se pudo correr de una parte, pero se hizo cargo del resto”, describe Rofman.

Fruto no de una estrategia, sino de la eliminación del sistema de capitalización, la Anses tiene un fondo de garantía cuyas inversiones valen algo más que el pago anual de las prestaciones. Pero la sostenibilidad del sistema no depende de eso, sino del flujo de ingresos y del número de pasivos con los que se está y se estará obligado. El uso de ese fondo está previsto para un déficit temporal, pero su composición hace dudar de la efectividad: “En su mayoría es deuda pública, que podría netearse de modo de reducir el coeficiente de endeudamiento -opina Levy Yeyati-. El resto de los activos podría integrarse al Tesoro, tal vez en el marco de un fondo anticíclico que aísle el gasto social de vaivenes fiscales”.

A sus 45 años, Lucas Nemesio, empresario bodeguero, admite que no piensa en su jubilación. “Creo que es como una caja de Pandora que abriremos en su momento”, dice.

Entretanto, los expertos insisten en que los datos avisan… Y a un país, la sorpresa no se le debería permitir.

EL TEMA EN PRIMERA PERSONA

Eugenio Caldararo

Profesión: contador

Edad: 35 años

“Espero tener ahorros para no necesitar la jubilación. Creo que lo ideal sería un piso que cubra lo básico y que quien trabaja bien ahorre”

Carla Bertolozzi

Profesión: empleada

Edad: 37 años

“La expectativa es estar igual o peor a lo que vive mi madre hoy. Por suerte tiene hijas que la ayudan. Espero que cambiemos para soñar algo mejor”

Fernando Silva

Profesión: Licenciado en Administración

Edad: 43 años

“Con la ley actual, la jubilacion es un impuesto mas. No se consideran los mejores años de salario sino los ultimos diez. Hay que modificar la ley”

Dolores Roccasalvo

Profesión: fotógrafa

Edad: 36 años

“Que en menos de 25 años se estructure un sistema de reparto justo y acorde con la situación, requiere un gran compromiso”

Agustín Meilan

Profesión: abogado

Edad: 38 años

“Nada hace pensar que las cosas serán distintas; con esfuerzo personal habrá que suplir la ineficiencia estatal”

Lucas Nemesio

Profesión: bodeguero

Edad: 45 años

“Ni siquiera pienso en ello. Personalmente creo que mi jubilación será fruto de la renta e inversión privada durante mis años activos”.

El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

Lunes, 01 de junio de 2015  01:00 | La Ciudad

El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/El-27–de-los-adolescentes-rosarinos-no-estudia-ni-termino-la-secundaria-20150601-5123.html

Silvina Dezorzi / La Capital

Un informe de UNR-Unicef muestra que el abandono arranca a los 13. En la franja de 15 a 17, Santa Fe muestra uno de los peores índices de escolarización del país.

En Santa Fe, 43 mil adolescentes de 12 a 17 años quedan afuera de la escuela, pese a que desde el 2006 la secundaria forma parte de la educación obligatoria. En rigor, la escolarización alcanza un nivel de universalidad sólo entre los 5 y 12 años, pero ya a los 13 empiezan procesos de abandono que se agravan aceleradamente al llegar a los 16, cuando  uno de cada cuatro chicos deja de ir a clase, proporción que a los 17 cae a uno de cada tres. En el departamento Rosario el panorama es similar: en el sistema educativo crece el ingreso al nivel inicial (4 y 5 años), ronda el 100% entre los 5 y los 12, pero luego cae progresivamente hasta que a los 17 sólo asisten a la secundaria el 68,7% de los pibes: uno cada tres queda afuera. En guarismos globales el 27% de los jóvenes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria. La estadística surge de una investigación realizada por un equipo de la UNR y Unicef presentada hace pocos días en la Feria del Libro porteña, pero —hay que aclararlo— es previa al plan Vuelvo a Estudiar que lanzó la provincia en 2013 y que el año pasado logró reinsertar a 2.600 alumnos.

  A nivel provincial, el informe sobre Adolescentes y Secundaria Obligatoria (basado en datos del censo nacional 2010) señala que “el salto más intenso” (de abandono escolar) se da de los 15 a los 16: “con sólo un año de diferencia, la asistencia de la población desciende 14 puntos”.
En el concierto nacional, “a grandes rasgos” Santa Fe muestra “valores similares” a los del resto del país, “con un perfil parecido de disminución progresiva”. Sin embargo, señala el informe, en la franja de edad que va de 15 a 17 se abre una “brecha” y “el porcentaje de asistencia en Santa Fe” cae 5 puntos abajo de los números del total nacional, “indicando peores niveles de cobertura”.
“Esta diferencia permite concluir que el sistema educativo de  Santa Fe tiene menor capacidad de captación de la población de 15 a 17 años, en cualquiera de sus niveles y modalidades, respecto del país analizado en su conjunto”, remarca el estudio.
De hecho, al comparar la situación con las otras 23 jurisdicciones, Santa Fe ocupa el lugar Nº 21 según la tasa de asistencia de la población de entre 15 y 17 años, “una de las más bajas del país” y sólo por encima de Chaco, Santiago del Estero y Misiones.
La progresión de esa tasa es la siguiente: entre los chicos de 6 a 11 años, Santa Fe se ubica en el puesto 11º a nivel nacional, pero ya en el tramo siguiente, de 12 a 14, baja al 15º.
Las hipótesis sobre la mala performance entre los 15 y 17 años parece exceder el marco local. Ese rango de edad, que los investigadores definen como el de “mayor variabilidad”, se ubica en algunas jurisdicciones del país por arriba del 90 %, mientras que en otras cae debajo del 70, lo que indica que es en ese “tramo de edad donde las desigualdades entre provincias” se hacen más intensas.
En cuanto al departamento Rosario, el informe devela que 26 mil jóvenes de 15 a 19 años (el 26,7 % de esa población) no asisten a la escuela y no lograron terminar la secundaria.
A partir de los 14 se acelera la inasistencia y llega a su pico a los 17, cuando el 32,3 % de los adolescentes ya no va a clases. Y otra cuestión significativa: también a los 14 se empieza a manifestar diferencia entre los sexos, ya que las chicas sostienen la escolaridad mucho más que sus compañeros: de los 13.700 pibes que entre los 12 y 17 años no asisten a la escuela, 7.700 son varones y 6.000 mujeres.
Eso “sugiere”, dice el informe, que “la población masculina está más expuesta a los procesos que generan y consolidan la exclusión educativa”.

Marco nacional. Aunque el secundario es obligatorio y todos los estamentos de gobierno se esfuerzan por cumplimentar ese derecho, el 37,6% de los jóvenes de 20 a 24 años no completó el nivel y el 12,45% de los alumnos repite el ciclo básico, cifras que preocupan “en los grandes centros urbanos, donde hay una concentración importante de adolescentes”.
Ante esa dificultad, Unicef Argentina desarrolla la serie de estudios “Educar en ciudades” y en ese marco el trabajo de los investigadores de la UNR tomó como objeto el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa (que desarrolló la Dirección de Políticas Públicas de Juventudes, dependiente de Promoción Social municipal), iniciativa destinada a chicos de 14 a 17 años no escolarizados, con el fin de “favorecer su circulación por ámbitos sociales y culturales” y “facilitarles el acceso y la continuidad en el sistema educativo formal”.
Como no podía ser de otro modo, al analizar la escolarización según la economía familiar, el informe deja claro que “los adolescentes de los hogares con más bajos ingresos poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Y aún más determinante es la historia familiar: quienes vienen de núcleos “donde ningún miembro finalizó la escuela secundaria poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Sus probabilidades de abandonarla son “significativamente mayores”.
Y en materia laboral, el estudio concluye que las dos terceras partes de la población adolescente que no asiste a la escuela tampoco trabaja.

Un estudio que echa luz sobre experiencias y territorios

Cómo aumenta y va impactando la sobreedad escolar en el abandono de los estudios secundarios (sólo uno de cada cinco alumnos termina en el tiempo previsto) y el hecho de que la cobertura del nivel medio haya crecido más intensamente en los 90 que entre 2001 y 2010 son otros puntos sugestivos y muy interesantes de la investigación. Pero más allá de los datos “duros” y estadísticos, el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa como política en sí fue el eje que la investigación UNR-Unicef procuró analizar. Para eso no se limitó a revisar papeles, sino que apeló a un abordaje cualitativo que tuvo en cuenta prácticas sociales concretas, contextos cotidianos, representaciones y saberes de los educadores y los jóvenes, procesos de construcción social, de apropiación y significación. Las voces de todos los actores (referentes del programa, funcionarios, jóvenes) dotaron de sentido y color al ambicioso trabajo.
El trabajo de campo se desplegó en “anclajes” (dos en el distrito noroeste, uno en el sudoeste y otro en el sur, todos de “barrios priorizados”), dentro de los entonces centros territoriales de referencia, hoy de convivencia barrial. Y en ese abordaje tuvo en cuenta las transformaciones del territorio sociourbano (segmentaciones, concentración de la pobreza, circuitos delictivos ligados al narcomenudeo y profundización de la desigualdad que acentuaron los años 90) y los avatares del plan.
Al inicio del informe, la responsable de Educar en Ciudades, la investigadora de la Universidad Nacional General Sarmiento Flavia Terigi, expresó su confianza en que los resultados contribuyeran “a la evaluación de alternativas de políticas públicas tendientes a garantizar el derecho a la educación de todos los adolescentes y jóvenes que habitan los grandes centros urbanos y a promover nuevas miradas sobre los itinerarios escolares y el sentido de la educación secundaria” en Argentina.

¿Quiénes son los estudiantes talentosos según PISA?

http://www.oecd.org/pisa/pisaproducts/pisainfocus/PISA-in-focus-n31-esp.pdf

Según PISA l a creciente demanda de trabajadores altamente cualificados ha generado una competencia global por el talento. Las habilidades de alto nivel son críticas para crear nuevos cono cimientos y tecnologías y para estimular la innovación; son claves per se para el crecimiento económico y el desarrollo social.

Considerar a los estudiantes que se destacan en todas las materias evaluadas por PISA- lectura, matemáticas y ciencias- permite a los países estimar el grupo de personas talentosas con que se contará en el futuro. Estas personas son los académicos talentosos de PISA: estudiantes que alcanzan un nivel de rendimiento 5 o 6- los niveles más altos de rendimiento en PISA- en estas tres materias.

  • En promedio en los países de la OCDE, cerca del 4% de los estudiantes son los que obtienen los mejores resultados en lectura, matemáticas y ciencias (denominados talentosos).
  • Australia, Finlandia, Hong Kong-China, Japón, Nueva Zelanda, Shanghái-China y Singapur tienen una mayor proporción de estos estudiantes en comparación con otros países o economías.

Pisa ranking

Los estudiantes del norte del país aprenden menos que los demás

Clarin.com   Sociedad   26/03/2015

Operativo Nacional de Evaluación

 http://www.me.gov.ar/diniece/

http://www.clarin.com/sociedad/Operativo_Nacional_de_Evaluacion-resultados-2013_0_1327667297.html

 

Educación. Evaluación de los 280.000 alumnos que cursan el último año de la secundaria.Surge del último Operativo Nacional de Evaluación, al que accedió Clarín. Muestra un estancamiento con respecto a 2010. Los peores resultados, en Matemática y Naturales.

 

Desigualdad. Los estudiantes con mejores resultados están en Río Negro, Santa Fe y La Pampa. Si bien la Capital estaría primera en Matemática, habría tenido un deterioro en Lengua.

 

El último Operativo Nacional de Evaluación (ONE), que se tomó en 2013 pero cuyos primeros resultados recién empezaron a publicarse ahora, muestra que los aprendizajes de los alumnos argentinos no avanzaron demasiado en los últimos tres años. Al igual que en otros estudios internacionales como PISA o TERCE, el diagnóstico es “estancamiento” con respecto a la medición previa, de 2010.

Clarín accedió a los resultados del ONE de finalización de la secundaria, que evaluó de manera censal a los 280.000 chicos que cursaban en 2013 el último año de la escuela, en el sistema público y privado. La prueba se creó en 1993, se toma cada tres años y está a cargo de la Dirección Nacional de Evaluación de la Calidad Educativa (DiNIECE). Abarca cuatro materias: Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Los resultados se presentan en tres niveles de desempeño: alto, medio y bajo. Un nivel “bajo” quiere decir que los estudiantes alcanzaron “un desempeño elemental o poco satisfactorio en el dominio de los contenidos y las capacidades cognitivas esperables según los documentos curriculares y los núcleos de aprendizajes prioritarios”.

Los mejores resultados de los alumnos argentinos están en Lengua; las ciencias exactas (Matemática y Naturales) son las que presentan más dificultades. En Lengua el 25,7% de los alumnos tiene un desempeño bajo, el 53% medio y el 21,3% alto. En Matemática, en cambio, el desempeño alto se reduce casi a la mitad (12%), el medio llega al 60,1%, y el 27,9% es bajo. En Ciencias Naturales, uno de cada tres alumnos queda en nivel bajo (34,3%), mientras que el 52,5% tiene nivel medio y el 13,2% es alto. Y en Sociales, el 30,3% tiene nivel bajo, el 50,5% medio, y el 19,2% alto. En total, el 16,4% de los alumnos argentinos en el último año de secundaria lograron un nivel “destacado” de contenidos y capacidades cognitivas, mientras que el 29,5% está por debajo de los resultados mínimos esperados.

Los indicadores exhiben una brecha entre las provincias del Norte y el resto del país: en el Noreste (NEA), por ejemplo, más del 40% de los alumnos tienen desempeño bajo mientras que, en promedio, menos del 10% logran desempeño alto. El panorama más crítico se da en Matemática, con apenas un 2,9% de alumnos con aprendizajes destacados y un 43,3% en nivel bajo. En Ciencias Naturales las cifras también son preocupantes: 6,1% en nivel alto y 46,9% en nivel bajo.

En el Noroeste (NOA) los aprendizajes también están por debajo del promedio nacional, con apenas un 10,6% de los alumnos en nivel destacado y un 35,9% en nivel bajo. En el otro extremo, las mejores noticias llegan desde la Patagonia, donde el 18,7% de los estudiantes logran un desempeño alto según los parámetros del Consejo Federal de Educación, y solo un 23,7% están en nivel bajo. En la región Centro, que incluye a las jurisdicciones más grandes del país, el 19,4% de los estudiantes alcanzan nivel alto y el 26,5% están en nivel bajo.

A diferencia del ONE 2010, cuyos resultados se difundieron al año siguiente, esta vez el informe del ONE 2013 viene demorado y aún no se publicó. Aunque desde la DiNIECE dijeron a Clarín que el cronograma de difusión está “dentro de los plazos previstos” y que los datos completos “se conocerán este año”, la Resolución N° 166/10 exige que los informes sobre los resultados de los ONE se elaboren “en el año inmediatamente posterior a la aplicación de los mismos”.

En diciembre del año pasado el Ministerio de Educación nacional entregó a cada ministro provincial los resultados de su jurisdicción. Pero hasta ahora los únicos datos disponibles son los desempeños por región. Algunos distritos (como la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza y Córdoba) hicieron públicos los suyos, mientras que otras (como la Ciudad de Buenos Aires) no. De los datos disponibles surge que los alumnos que más aprenden en todas las materias son los de Río Negro, Santa Fe y La Pampa. Si bien la Capital estaría primera en Matemática, también habría tenido un fuerte deterioro en Lengua. Clarín consultó al Ministerio de Educación de la Ciudad pero dijeron que no harían declaraciones y opinaron que la muestra está “sesgada estadísticamente” porque muchos estudiantes porteños no completaron las preguntas abiertas.

En la provincia de Buenos Aires, que aportó 72.000 alumnos al estudio, están conformes con los resultados. Aunque no los hicieron públicos, Clarín pudo saber que las pruebas muestran mejorías del 2,3% en Matemática, del 1,5% en Lengua, del 2,9% en Ciencias Sociales y del 2,1% en Naturales, en comparación con 2010. “Esto es mérito de los alumnos, de los docentes y de las políticas educativas de la provincia, como la implementación de las tutorías, los talleres de estudio, el aprovechamiento de las horas libres y las mesas de trabajo con las universidades nacionales”, afirmó Néstor Ribet, subsecretario de Educación provincial.

En Santa Fe también celebraron los resultados, que arrojaron mejorías en todas las materias, en un promedio del 4%. Además, el gobierno provincial destacó que en el mismo período aumentó la cantidad de alumnos que asisten a la secundaria, disminuyó el abandono y más estudiantes terminaron de cursar en tiempo y forma. “Estos resultados demuestran que con políticas públicas adecuadas se pueden mejorar simultáneamente la calidad educativa y la inclusión”, dijo la ministra Claudia Balagué.

El gobierno de Córdoba también transparentó sus datos el año pasado, aunque estos revelaron una fuerte baja en los aprendizajes en Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Naturales, que dejaron a la provincia muy por detrás de Santa Fe. La secretaria de Educación, Delia Provinciali, justificó en ese momento que casi el 50% de los alumnos cordobeses faltó a la evaluación, no respondió o lo hizo de manera incompleta, aunque aseguró: “Estamos tratando de instalar una cultura evaluativa”.

En Mendoza, el panorama tiene matices. Los alumnos mejoraron en Lengua (el porcentaje de estudiantes aprobados pasó de 78 a 83,1) y en Matemática (pasó de 77,3 a 78,4), pero empeoraron en Ciencias Sociales y Naturales. La directora general de Escuelas, María Inés Abrille de Vollmer, valoró que “los resultados colocaron a Mendoza arriba de la media nacional y de la región de Cuyo. Y demuestran que la inclusión va acompañada de la calidad educativa”.

Salta difundió sus datos de manera exhaustiva el año pasado, y fuentes oficiales de esa provincia calificaron como “histórico” el avance de los alumnos salteños en la prueba. Otras provincias como Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, Formosa, Chaco y Catamarca también hicieron públicos los resultados de sus alumnos. w

Informe: Corresponsalías

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Necesitamos reaccionar

Gustavo Iaies*

Mirando los resultados de las evaluaciones del año 2013, emerge la idea de estabilidad: en alguno suben poquito, en alguna bajan otro tanto, allí están. Detrás de los números que aparecen escondidos en alguna web, hay chicos que no aprenden y muchos que se caen.

Ellos tendrán problemas serios para hacer algo a lo largo de su vida, les costará conseguir un empleo en blanco, construir una familia de vida digna.

Mientras tanto, escondemos los datos y comunicamos más subsidios, más libros y computadoras, más relato. El problema es que el relato no enseña; los chicos no aprenden más por estos subsidios.

Necesitamos que se acabe el tiempo de los derechos sin obligaciones, del “te doy para que mejores”, y cambiarlo por “te apoyo pero hacé el esfuerzo”.

Se acaba un período, el de sobrevalorar los derechos sin incluir las responsabilidades. Viene un tiempo de hacernos cargo de nuestros compromisos; cada uno en la situación en la que esté, ser dueño de su destino. Seguro que el Estado está para asistir, para ayudar, para apoyar el cambio.

No podemos seguir mirando cuadros que no se mueven, que no muestran mejoras. Necesitamos reaccionar, fundamentalmente por los chicos.

*Director del CEPP

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Evaluar para mejorar

Axel Rivas*

Las evaluaciones de la calidad tienen básicamente dos funciones: monitorear el sistema educativo (o los sistemas provinciales) y/o monitorear a las escuelas. Son dos funciones muy distintas. La primera poco aporta a esta altura, pero no debe abandonarse: es importante saber el estado general de los aprendizajes por provincias y tipos de escuelas. Pero la segunda función es mucho más relevante.

Se han dado pasos adelante: existe una evaluación censal para los alumnos del último año de la secundaria. Se creó el IMESA, un índice similar al IDEB de Brasil, que mide calidad e inclusión. Se devolvieron los resultados con informes bien elaborados a cada escuela.

Pero no es suficiente. Debería haber una política mucho más consistente de evaluación de todas las escuelas del país, también del nivel primario. El objetivo de este sistema debería ser la devolución con criterios pedagógicos de los resultados con planes de trabajo que generen incentivos concretos a la mejora. No rankings ni presión negativa, sino instrumentos que midan integralmente lo que pasa en cada escuela y un dispositivo sistémico de ayuda a cada una de ellas en sus necesidades, aprovechando el aprendizaje de las escuelas que logran mejores resultados.

*Investigador de CIPPEC

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Se perpetúa la pobreza

Claudia Romero*

Acaban de conocerse los resultados de la prueba ONE 2013 de finalización de la Escuela Secundaria que se aplica a todos los estudiantes del país en el último año y esos datos traen una rotunda evidencia: Argentina continua educando a sus jóvenes de manera pobre y desigual, que es un modo claro de perpetuar la pobreza y la desigualdad en el país.Desde 2010 los resultados ONE se estancaron, y muestran que la educación en Argentina está atrapada en resultados mediocres que se prolongan en el tiempo y que se agravan allí donde el país es más pobre y más feudal, en el norte. Pobreza y mala educación son dos caras de la misma moneda.Casi 3 de cada 10 alumnos que termina la secundaria no tiene la menor idea de qué significa resolver una ecuación, calcular un porcentaje o resolver una regla de tres simple. Y casi 7 de cada 10 jóvenes a quienes se les entrega el título desconocen los principales procesos históricos.Se los ha privado de esos aprendizajes importantes que permiten hacer inteligible el mundo mientras se les otorga un título que es una estafa y se sanciona el “voto joven” en un acto de ciudadanía ilusoria. Así no hay inclusión social ni auténtica ciudadanía.*Universidad Di Tella

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Nuestro derecho a conocer los datos

Ricardo Braginski

rbraginski@clarin.com

¿De quién es la información que genera el Estado, con recursos del mismo Estado (es decir, de todos nosotros)? ¿Hay un dueño? ¿Somos todos? Si es así, ¿de qué modo somos “dueños”? ¿Cómo deberíamos hacernos de esos datos?

La antigua discusión acerca de la utilización de la información pública viene a cuento, una vez más, a raíz de la escasa publicación que tuvieron este año los resultados del Operativo Nacional de Educación (ONE), que desde hace más de 20 años viene llevando adelante el Ministerio de Educación.

El ONE mide los conocimientos y aprendizajes de los chicos del último año de la secundaria. Y sus resultados deberían ser útiles para planificar políticas de educación, así como son los resultados de pruebas internacionales como Pisa, de la OCDE o TERCE, de Unesco.

Hasta la última edición del ONE, de 2010, el Ministerio publicaba los resultados al año siguiente de realizado el operativo, como corresponde de acuerdo a la resolución que crea este instrumento de evaluación. Pero ahora cambió. Pasó más de un año y el Ministerio aún no publicó la información de 2013. Los datos que hoy publica Clarín son los que fueron llegando a las provincias.

Algo de esta situación ya había adelantado Sileoni en agosto de 2013, cuando presentó el ONE ante el Consejo Federal de Educación. Dijo entonces que no iban a publicar los datos para no estigmatizar a las escuelas y los distritos que no obtienen buenas calificaciones. “La posición no es alentar la competencia entre instituciones”, había dicho entonces. La información, dijo, sí llegaría a “todos los involucrados”, es decir, ministros provinciales y escuelas.

Si bien es cierto que los ministros y los directores de escuelas están entre los que más pueden aprovechar los datos –son, en definitiva, quienes toman decisiones en políticas educativas–, tan igual de cierto que los padres, y las familias, también tenemos derecho a conocer la información. A nuestra escala, también tomamos decisiones educativas.

Los del ONE no son los únicos datos que el Gobierno nacional esconde bajo las mangas. Las estadísticas del sistema universitario tampoco se actualizan desde 2011. El Anuario de ese año es el último que se puede consultar en la Web: allí hay información detallada de inscriptos, estudiantes, reinscriptos y egresados de las universidades públicas y privadas del país, así como información presupuestaria y de recursos humanos del sector universitario. ¿Qué pasó después del 2011? Sólo los funcionarios lo saben.

¿De quién es toda esta información? Quizás llegó el momento de reclamar nuestro derecho.

 

 

 

 

LA CALIDAD EDUCATIVA EN LA ESCUELA PRIMARIA DE AMÉRICA LATINA

CENTRO DE ESTUDIOS DE LA EDUCACIÓN ARGENTINA

UNIVERSIDAD DE BELGRANO

http://www.ub.edu.ar/centros_de_estudio/cea/cea_numero_31.pdf

Año 4 / Enero 2015

En este boletín se presentan los resultados del Tercer Estudio Regional de Calidad Educativa (TERCE), difundidos en la primera semana de diciembre de 2014. El TERCE, ejecutado en 2013 por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad en la Educación (Unesco), contó con la participación de la Argentina y de otras 14 naciones latinoamericanas.

El objetivo del TERCE fue medir el logro en el aprendizaje de Matemática, Lectura y Ciencias Naturales, en la escuela primaria. La mejor posición de Argentina correspondió a Matemática (sexto grado), donde nos ubicamos en el sexto lugar, mientras que la más rezagada corresponde a Lectura (tercer grado), donde nuestros alumnos figuran en el noveno lugar entre los 15 países participantes.

Esta TERCE nos debe alertar, ya que en la primera evaluación (PERCE) realizada en 1997, nuestro país ocupaba el segundo lugar entre 12 naciones, apenas superado por Cuba.

El mensaje de esta prueba TERCE es bien claro: en educación tenemos aún mucho por  mejorar en la Argentina.
Doctor Alieto Aldo Guadagni
Director del CEA

 

Secundaria: no aumenta el número de egresados

Jueves 04 de diciembre de 2014 | Publicado en edición impresa

http://www.lanacion.com.ar/1749251-secundario-aunque-es-obligatorio-no-aumento-el-numero-de-graduados

Prácticamente no ha variado en once años; sólo tres de cada diez la terminan

Por Denise Rabin  | LA NACION

En el promedio nacional, sólo tres de cada diez chicos que ingresan en la escuela primaria egresan del secundario. Y la ley que en 2005 convirtió el nivel medio en obligatorio prácticamente no tuvo impacto en la cantidad de graduados.

Según los últimos datos oficiales disponibles, en 2012 egresaron 285.699, apenas 4823 más que en 2003. Pero, además, de esos graduados adicionales, casi el 70% terminó en instituciones privadas. En América latina, la Argentina está al final de la lista cuando se consideran los porcentajes de la población que se gradúa de la escuela media en la edad esperada: sólo el 43%, contra el 70% de Perú; el 68% de Chile y el 63% de Cuba, por ejemplo.

“Hoy la escuela secundaria es obligatoria, pero sólo en los papeles, no en los hechos. Ninguna autoridad nacional, provincial o municipal se está ocupando de este tema”, afirmó el economista Alieto Guadagni, al detallar los números durante el seminario “La educación como requisito del cambio”, realizado en la Legislatura porteña en el contexto del centenario del Partido Demócrata Progresista.

 

La brecha entre las escuelas de gestión estatal y las de gestión privada se ensancha tanto como la que se da entre los alumnos de la Capital Federal y los de las provincias.

En el promedio del país, de los 691.301 chicos que empezaron primer grado en 2001 en la escuela estatal sólo 175.337 terminaron el secundario en 2012, apenas el 25,3%. En la privada, aquellos años empezaron la primaria 171.574 y egresaron del secundario 110.362, el 64,3%, según las estadísticas presentadas por Guadagni.

De cada 100 alumnos de sexto grado que ingresan en el secundario en la Capital egresan 43, mientras que en el promedio de 24 distritos del conurbano bonaerense sólo lo hacen 29; en Salta, 34, y en Chaco, 33, entre otros ejemplos.

En efecto, de la ciudad de Buenos Aires surge la mayor cantidad de chicos egresados (el 55,4% de los que comenzaron la primaria doce años atrás), mientras que Misiones es la provincia con menores graduaciones, al obtener a penas un 20,5%, seguida por Santiago del Estero (22,1%) y Corrientes (24,5%). “Es un punto en la agenda fundamental darle verdadera prioridad a la educación en las zonas que más lo necesitan. Tenemos un sistema muy segmentado, donde en promedio las escuelas a las que asisten los chicos con mayores ingresos económicos tienen más calidad, más recursos y maestros y directivos con más experiencia que en escuelas de zonas marginales”, explicó Juan José Llach, ex ministro de Educación en 1999 y también otro de los expositores del seminario, organizado por el diputado demócrata progresista porteño Oscar Moscariello (Pro).

Con respecto a las calificaciones, puntualmente en matemática, según el Ministerio de Educación, el 44,7% de alumnos del secundario tienen rendimiento bajo en esta materia y la diferencia se acentúa en las provincias más pobres, como Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, Jujuy, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan y Tucumán.

Por otra parte, en el Informe PISA 2012, el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, la Argentina calificó en el puesto 59 con un 66,5% de alumnos que obtuvieron un nivel “bajo” en la prueba de matemática y tan sólo un 0,3% de alumnos que obtuvieron un nivel “alto”.

La necesidad de una nueva carrera docente como una de las grandes deudas de la democracia argentina fue un punto fuerte remarcado por todos los exponentes del seminario; “La formación docente es deficitaria en la Argentina, las personas de mayor bagaje cultural no se sienten atraídas en absoluto por la carrera docente”, expresó Llach.

Sobre el rol de los profesores, Ana Copes, docente y secretaria general del Partido Demócrata Progresista, aclaró: “Estamos asistiendo a una época donde no hay premio al esfuerzo ni a la responsabilidad. La escuela estatal está perdiendo su prestigio y la solución está entre los maestros, en su revalorización, en restituirles su autoridad”.

Mientras que en promedio los institutos de formación docente en el país deberían dictar 3700 horas para lograr el título de profesor, según estos especialistas, en la práctica esto se reduce a un 60,7%, mientras que en Finlandia, el país modelo en educación mundial, se destinan 8100 horas para la obtención del título de maestro de grado. “La mirada global no es extranjerizar, sino ser ambicioso. Nada peor que mirarse al ombligo para mejorar la educación”, comentó al respecto el legislador de Pro Iván Petrella. Por último, el experto remarcó la importancia de que los políticos tomen cartas en el asunto: “No hay manera de cambiar la educación si antes no cambiamos la manera de encarar la política”, agregó el legislador.

FINLANDIA, EJEMPLO A SEGUIR

Durante la exposición, se insistió en varias oportunidades sobre el caso de Finlandia, que menos de dos décadas después de su peor crisis económica se convirtió en un país de alta tecnología. “Su crisis pasó a ser una oportunidad para repensar el futuro de su educación y en 2003, a una década de la crisis, logró cuadruplicar el número de personas que trabajan en investigación y desarrollo haciendo un enorme hincapié en matemáticas”, ejemplificó Petrella. Ese mismo año salió primera en los exámenes PISA, sorprendiendo al mundo desarrollado.

En las últimas horas, volvió a ser noticia, ya que el sistema educativo finlandés anunció que entre 2016 y 2017 sustituirá el aprendizaje de la escritura caligráfica (puntualmente la cursiva, no así la imprenta) por clases de mecanografía en el teclado Qwert, es decir el que se utiliza en los dispositivos tecnológicos.

Aunque reconocen que se trata de una importante transformación social, cada vez menos personas escriben a mano y cada vez más niños lo hacen con estos dispositivos, lo que los llevó a concluir que será un aprendizaje de mayor utilidad..