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Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

La Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana organizó la 1ª Cumbre CapacitAR donde se habló del sistema dual, que brinda dos años de enseñanza técnica con intensa práctica

LA NACION

DOMINGO 19 DE JUNIO DE 2016
Un desempleo estructural muy difícil de mejorar, sumado a la tendencia -también mundial- de jóvenes con enormes dificultades para ingresar al mercado laboral, es parte del panorama del complejo mercado de trabajo en la Argentina. Un paso hacia una mejora en este aspecto vital para las personas es, a través de la confianza en reglas de juego claras y una transparencia sin límites, atraer a empresas para que incorporen personal. Pero hay otro obstáculo: que no encuentren, como muchas veces sucede hoy, el personal que necesitan. Se da entonces la paradoja de que hay miles de personas sin un trabajo, y hay empleadores presentes y futuros con puestos para ofrecer, pero que quedan vacantes.

En la Argentina hay nueve millones de personas que tienen un empleo precario o que están desocupados, según cifras de la OIT difundidas durante la 1ª Cumbre CapacitAR, organizada por la Cámara de Industria y Comercio Argentina-Alemana hace unos días. “Hay que romper el paradigma de la formación sin mirar al mercado”, dijo Conrado Reinke, subsecretario de Políticas de Empleo y Formación Profesional del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social durante el encuentro, en el marco del 100° aniversario de la cámara.

Algunas cifras aportadas por Gabriel Sánchez Zinny, director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), revelan una radiografía de la educación en la Argentina, con sus enormes dificultades. En 2015 tres de cada cuatro empresas (78,7%) tuvieron problemas para cubrir las vacantes abiertas. Esto se debió principalmente a falta de competencias técnicas duras, falta de experiencia y de postulantes. Más del 70% del empleo necesita habilidades tecnológicas.

“Nuestra primera prioridad es saber cuál es la demanda socioproductiva y no generar títulos ni carreras que ya no tienen más demanda de empleo en el mercado”, dijo Sánchez Zinny. Y agregó que menos del 20% de la población económicamente activa tiene una carrera universitaria, y que sólo el 22% de los jóvenes termina el secundario en tiempo y forma.

“Necesariamente hay que pensar en un cambio de paradigma, ya que únicamente el 11% de los jóvenes tiene una educación superior no universitaria. Hay que bajar las horas al sistema. La educación tiene que ver con saberes y competencias más que cuántas horas tiene la cursada.”

El sistema dual, tan exitoso en Alemania, ofrece dos años de teoría, pero también intensa práctica, que es rentada. Muchas de las empresas que participan tienen planes de rotación. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó devastada, prácticamente en ruinas, con millones de personas que habían perdido todo, fábricas bombardeadas, miles de niños huérfanos. Un panorama desolado. Sin embargo, pocos años después ya se hablaba de un “milagro económico alemán” en Alemania Occidental. Con la mirada en la eficiencia y la producción lograron en tiempo récord reconstruir el país, hasta llegar a ser hoy una de las potencias europeas.

En un trabajo para la española Esade, Enrique Cerdá Omiste dice que “la espectacular recuperación económica de Alemania Occidental no fue el resultado de medidas «milagrosas», sino la consecuencia de una política que convirtió nuevamente el trabajo productivo, el esfuerzo personal, el ahorro y la inversión en actividades rentables. En junio de 1948 se inició en Alemania Occidental una política económica que eliminó la economía autoritaria y que asignó al Estado las funciones económicas que éste puede y debe desempeñar”. Son: reducir el gasto público e impedir su crecimiento excesivo; prohibir los déficit oficiales; mantener la estabilidad monetaria; garantizar los derechos de propiedad y la libertad de trabajo; preservar la libertad de mercado y proteger la competencia.

Hoy, Alemania tiene un modelo educativo-productivo basado en el sistema dual: una formación técnica a la medida de las necesidades de las empresas, que lleva a que haya un muy bajo desempleo, que hoy llega al 6%. Vale recordar que por debajo del 5% se considera pleno empleo.

Más atención a las pymes

En este contexto, Vicente Donato, director ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme, habló durante la jornada sobre un sector que es el gran empleador de la Argentina. “En el mundo, las empresas que tienen entre 10 y 250 empleados forman la clase media empresarial, que genera más del 50% de la riqueza de los países más desarrollados. La Argentina es un país relativamente bien ubicado, aunque perdemos posiciones desde hace 20 años. Sin embargo, este es un sector que puede dar un vuelco en la incorporación del empleo calificado y el que puede contratar a más personas al mercado laboral. Se trata de 80.000 empresas, que generan cuatro millones de puestos de trabajo.”

“El 60% de las miradas, de los objetivos, está puesto en las grandes empresas, pero son las pymes las que proveen el 80% de los puestos de trabajo”, coincidió Ricardo Wachowicz, presidente del Grupo Bayton. Agregó que en el empleo temporario se generan 400.000 puestos de trabajo cada año, y que es “la oportunidad para el primer empleo”. Pidió también que se bajen las tasas de interés para la producción.

Según Donato, desde hace una década se registra una caída en la demanda de trabajo en todos los niveles de calificación. “En este momento estamos en un piso de demanda, aunque afortunadamente dejó de caer.” Sin embargo, a la hora de incorporar personal, coincide con el diagnóstico del INET: existe una dificultad para encontrar a las personas que se necesitan. Simplemente, no tienen las capacidades que las empresas buscan.

Una propuesta práctica

“El sistema dual alemán tiene tres socios: el empresariado, las cámaras y los sindicatos. El Estado establece el marco legal”, dice, traductor mediante, Boris Petschulat, subsecretario de Políticas de Educación del Ministerio de Economía alemán. Los números no dejan de asombrar. Las empresas en Alemania invierten 25.000 millones de euros por año en el sistema dual. Lo consideran una inversión, ya que se reciben los técnicos que ellas necesitan.

“Alemania es un país pobre en materia prima, tenemos poco gas y nada de petróleo. Nuestro mejor recurso es el talento de la gente joven. Hay un consenso de que sólo podemos ser exitosos si creamos y desarrollamos esos talentos”, dice el funcionario alemán. “El gobierno es responsable de 350 de las 370 áreas de formación profesional, y va actualizando las currículas junto a las cámaras y los sindicatos”, agrega.

Sin embargo, dice que hay un enorme desafío, que es que se necesita que más mujeres y jóvenes se aboquen al estudio de profesiones técnicas, ya que de ellas hay solamente entre un 10 y un 15% de participación femenina. Además, con el tema de la robotización, y la perdida de empleo que puede traer, Petschulat afirma que “a través de la automatización, la productividad va a aumentar. Supongamos que aumenta un 30%, los operarios van a tener un 30% más de sueldo, pero hay otras personas que no van a poder seguir el ritmo y estarán dentro de la red de contención social”.

El sistema dual en la Argentina ya promovió la inserción laboral de 2500 jóvenes en las ramas técnico-industriales y administrativo comerciales, con una tasa del 90% de inserción en las empresas. Participan 50 empresas en el país (que podrían ser más), que necesitan personal calificado en ramas como la mecatrónica, la robótica y el mecanizado, muy buscadas en el sector industrial.

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Remembering When Mother Teresa Left Hillary Clinton in Stunned Silence on Abortion

President Obama, as has his predecessors, delivered a prepared speech. But, to be honest, I found the remarks of his fellow pro-abortionist, Secretary of State

Origen: Remembering When Mother Teresa Left Hillary Clinton in Stunned Silence on Abortion

Población y desarrollo, Uncategorized

La fertilidad, un grave problema económico

http://www.expansion.com/sociedad/2016/05/22/5742085ee2704e8d7d8b45ef.html

La fertilidad, un grave problema económico

DreamstimeExpansión

POR MIGUEL ORDOVÁS

La caída en las tasas de fertilidad a nivel global enfrenta a demógrafos y economistas a una grave paradoja de carácter social y, también, económico.

Los analistas se congratulan ante una tendencia que comienza a palparse e nivel global: las tasas de fertilidad se estabilizan en los países en vías de desarrollo. En términos socioeconómicos, esta cifra es un fiel indicador del sano desarrollo de una comunidad, que suele traducirse en la incursión de las mujeres en el sistema educativo y en el mercado de trabajo.

Sin embargo, mientras este cambio en las dinámicas demográficas alienta a algunos expertos a concluir, con optimismo, que el incremento de la riqueza a nivel global es imparable, a otros les inquieta.

Mientras el descenso de hijos por mujer suele ir aparejado de un aumento en las rentas y una caída de la mortalidad infantil –dos variables que condicionan el desarrollo–, este fenómeno genera muy malas perspectivas cuando lo observamos desde el prisma de los países desarrollados.

El caso de Japón es extremo. Mientras el 26% de su población ha alcanzado ya el umbral de los 65 años, no hay suficientes nacimientos que canalicen la caída exponencial en la fuerza laboral y garanticen su renovación. Es más: la población japonesa está cayendo. La conciliación es tarea imposible en un mercado de trabajo objetivamente asfixiante y que aún busca absorber al porcentaje de mujeres que no forman parte del censo laboralmente activo.

La supervivencia del sistema corre así un serio riesgo, puesto que las perspectivas largoplazistas en materia impositiva no contemplan el hecho de que no habrán suficientes individuos en edad de trabajar para sostener a una creciente población envejecida y mantener el rendimiento productivo.

Un problema global

El ejemplo nipón –profusamente analizado en un reciente estudio de laOCDE— es ilustrativo y paradigmático, pero nada lejano: Estados Unidos yEuropa se encuentran al borde de una crisis demográfica similar, y no parece que los gobiernos planteen soluciones legales al respecto.

España se encuentra pocos puestos más abajo de Japón en la lista global de países con un mayor porcentaje de población envejecida, con un 18% de su población que supera los 65 años. El nuestro es uno de los 27 países europeos que se encuentran entre los 30 más envejecidos del mundo.

De ellos, Alemania, Italia, Francia, Grecia, Portugal, Finlandia y Bulgaria se encuentran en serio riesgo de crecimiento vegetativo negativo (es decir, se encuentran cerca de tener una tasa de natalidad inferior a la tasa de mortalidad) con más de un quinto de su población envejecida.

¿Es posible la supervivencia de los sistemas garantistas europeos que sigan por esta vía? ¿Hay salida a la deriva demográfica que están sufriendo los países desarrollados?

Posibles soluciones

Los estudios consultados recomiendan la puesta en marcha de medidas legales enfocadas a la inserción saludable de las mujeres en el mercado laboral.

Frances Rosenbluth, de la Universidad de Yale, recoge en su manual The Political Economy of Japan’s Low Fertility las conclusiones de muchos de sus colegas, y todos ellos coinciden en apuntar a la conciliación laboral y familiar como la gran clave a priorizar en los próximos años.

Otros observadores, los más pragmáticos, han fijado la solución a este interrogante en los solicitantes de asilo. A la vista de los datos, la inserción de refugiados en las sociedades más envejecidas podría garantizar la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas sociales europeos.

De entre las diferencias sustanciales en los sustratos demográficos de Alemania y Siria, es el porcentaje de población envejecida la cifra que más contrasta. El uso empírico de estas cifras induce a algunos expertos a recomendar soluciones por esta vía de integración a nivel global.

 

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Qué es lo que hay que cambiar

En este cambio de época es importante hacer un balance de las ideas que se han tratado de imponer y ver qué se puede rescatar de ese conjunto de valores

Orlando J. FerreresPARA LA NACION


Orlando J. Ferreres

MIÉRCOLES 02 DE DICIEMBRE DE 2015 • 00:02

Ahora que vine un cambio de época es importante hacer un balance de las ideas que se han tratado de imponer y ver qué se puede rescatar de ese conjunto de valores. El kirchnerismo desde mayo de 2003 hasta diciembre de 2015, es decir, en casi trece años en el poder nos ha dejado un conjunto de principios que cambian significativamente los tradicionales valores de los argentinos, que respondían a los milenarios valores de la cultura greco-romana y judeo-cristiana.

Siguiendo la descripción que hizo en su momento Antonio Margariti de estos principios del kirchnerismo, los podemos enumerar de esta manera:

1.No importa el ahorro sino el consumo: el Estado velará por nuestra vejez: el principio básico occidental era ahorrar, para poder invertir y, en el largo plazo, desarrollarse y crecer de manera genuina y así poder gozar de un mayor nivel de vida. Con Canadá, para tomar un ejemplo, hemos tenido el mismo nivel de vida durante 140 años, pero ahora ellos tienen un ingreso per cápita de u$s 41.000 y nosotros, tomando el dólar al precio legal libre (contado con liquidación) estamos en los u$s 9.000. El sistema de ahorro para la vejez también se ha distorsionado, ya que se sacan los recursos de los que producen y se les quita gran parte de su creación de valor.

2.Lo importante es la militancia, no la idoneidad del estudio y del conocimiento: se estima que los ni-ni, chicos y chicas de 15 a 25 años que ni estudian ni trabajan llega a los 900.000. No tendrán idoneidad en el estudio y tampoco en el conocimiento, en un mundo que en este siglo se basa en “la economía del conocimiento”. Para los que van a la escuela, en las pruebas PISA, figuramos entre los últimos. Es difícil construir un país del que podamos sentirnos orgullosos con esos resultados en materia educativa. El manejo de la ciencia y tecnología es más adecuado, tanto que va a continuar el mismo Ministro que hemos tenido hasta ahora.

3.Quien no piensa igual que nosotros es el enemigo: el valor tradicional era la diversidad de pensamiento, pudiendo todos contribuir al mejor entendimiento desde distintos enfoques. El cuadro donde aparece Platón señalando el cielo, las ideas, y Aristóteles la tierra, la realidad, dos enfoques distintos, era uno de los símbolos de Occidente. En estos casi13 años, mucha gente fue perseguida o multada, simplemente por decir la verdad, sobre todo cuando no coincidía con el relato que se quería imponer. Tenemos también el caso de Nisman, cuya muerte no se clarificó.

4.Ni dialogar ni debatir ideas, el proyecto es tener recursos y perpetuarse: nunca hubo una reunión de Gabinete Nacional en estos casi 13 años de gestión. Se impusieron las ideas sin discusión. Siempre cadenas nacionales, pero no conferencias de prensa, por el miedo a las repreguntas. Con dinero se pueden comprar las leyes que quiere el poder. El Congreso no fue un lugar para debatir, sino para legalizar lo que venía prefigurado.

5.La violencia social es un derecho del pueblo y no debe judicializarse: los piquetes, aun de muy pocas personas, interrumpían el normal desarrollo de las actividades de todos y hasta la policía ayudaba a cortar el tránsito para favorecer las protestas, salvo alguna excepción. No se consideraba necesario ordenar las protestas.

6.El delincuente es víctima de la sociedad que lo excluye: este principio proviene de la particular concepción del derecho que predominó en esta etapa. Llevado al extremo nadie era responsable de los crímenes y se atendía principalmente al victimario.

7.Los jueces no deben hacer justicia, tienen que obedecer leyes de las mayorías: por este principio podía haber una justicia militante, en la que la razón era el principio de las mayorías y no la de la justicia. Esto se notó mucho en el caso Nisman, pero también en muchos otros casos.

8.La libertad de prensa es un privilegio que impide al relato cambiar la realidad: se atacó a los medios opositores considerando que estaban orientados a perjudicar la imagen del gobierno y que impedían consolidar el relato que se quería imponer.

9.El gobernante elegido por el pueblo tiene derecho a quedarse con parte del excedente: los impuestos, algunos considerados distorsivos y solo aceptables para un momento de crisis, se acentuaron hasta llegar casi al 50 % del PIB, entre la Nación, las Provincias, los Municipios y el impuesto inflacionario. Se distribuyó en consumo sin pensar en la inversión, en las necesidades de energía, en la infraestructura.

10.La política debe dominar la economía, la cultura y la educación para construir espacios de poder: toda la vida nacional se impregnó de kirchnerismo, las calles y muchos edificios con nombres de sus líderes, la televisión pública se puso al servicio del gobierno, se quiso también cambiar la historia, se sacaron estatuas de presuntos enemigos del país o de la nueva cultura, se articuló una gran corriente de opinión favorable a esas ideas, sin una base de verdad, con lo cual no tuvo el éxito esperado. No se pudo salir del default de 2002 después de 13 años. Se mantuvo la pobreza después de recuperarse del pico de 2002, la inflación fue muy alta, las tarifas fueron políticas, muy por debajo del costo de producción, con lo cual debimos importar energía aun teniendo las segundas reservas más grandes del mundo en gas no tradicional.

Se podría ampliar esta lista pero el espacio de un artículo limita esa descripción. Es apropiado recordar que también hubo cosas buenas, como por ejemplo:

b. Asignación Universal por Hijo: la misma permitió el atender a los niños de padres sin empleo formal, aunque se requirió cumplir con condiciones, como la de concurrir a la escuela, para poder cobrarla.

c. Jubilaciones: se facilitó la obtención de jubilaciones para muchas personas que lo merecían aunque hubo abusos de gente que no necesitaba esta prestación y que incluso nunca había aportado para su jubilación.

El nuevo gobierno debe recuperar la República, desechando las malas prácticas políticas contrarias a las que han hecho grande a Occidente. Es una oportunidad para revertir la decadencia argentina que, a decir verdad, no se inició sino que se profundizó con este gobierno y ahora es necesario este gran cambio hacia adelante para revivir la grandeza de la Patria.

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Cae la tasa de fecundidad de la Argentina: ya es similar a la de Europa

Jueves 29 de Octubre | 04:59

Un estudio revela que los nacimientos en el país están casi por debajo de lo necesario para que la población se mantenga estable.

Cae la tasa de fecundidad de la Argentina: ya es similar a la de Europa

Cae la tasa de fecundidad de la Argentina: ya es similar a la de Europa

En materia poblacional, la Argentina profundizó en estos años su tendencia a “europeizarse”: cada vez menos hijos y a edades más tardías. Esto generó que, junto a Chile, Uruguay, Brasil y Cuba, sea de los países de América Latina con menores tasas de fecundidad, y ya está casi debajo de la tasa de remplazo (2,1 hijos por mujer) necesaria “para que la pirámide de población se mantenga estable”. Así lo define el informe sobre natalidad elaborado por el Instituto de Ciencias Sociales de la Fundación UADE (Universidad Argentina de la Empresa), consignó Tiempo Argentino.

Bajo la pregunta “¿Hay menos niños en la Argentina?”, los investigadores de la UADE analizaron el número de hijos por mujer a nivel mundial en los últimos 60 años. Según publicaron, se redujo a escala planetaria de 5,02 a 2,55 en promedio “lo que da cuenta de una importante tendencia a la baja de la fecundidad femenina, que se ha venido agudizado en los últimos años, y se manifiesta en envejecimiento poblacional”. Si bien hay diferencias entre regiones, la Argentina no es ajena a esa dinámica.

Para que la pirámide de población se mantenga estable, el número de hijos por mujer debiera ser 2,1, la tasa de fecundidad que asegura el nivel de remplazo. El informe sostiene que las regiones más desarrolladas del mundo se encuentran por debajo del nivel de reemplazo (1,6). En tanto que las regiones en desarrollo, “si bien redujeron fuertemente su tasa de fecundidad de 6,15 a 2,75 entre 1950 y 2010, acorde a las tendencias mundiales”, aún se encuentran por encima del nivel de remplazo.

América del Norte (2,0) y Europa (1,45) se encuentran debajo del nivel de remplazo desde los ‘70. En el otro extremo, África (4,67) tiene la mayor tasa de fecundidad. En ese contexto, América Latina llega a 2,37 hijos por madre.

La Argentina tenía 2,18 en 2013, tal como afirma la UADE: “con tasas de fecundidad en baja, se acerca cada vez a tener una población envejecida, siendo que para 2015 ya está por debajo con 2,11 hijos por mujer en promedio, según datos del INDEC (en 2011 era de 2,45)”. Estos valores son casi similares a Francia. Se ubica por debajo de los 3,03 de Israel, los 5,86 de Angola; y por arriba del 1,92 de Gran Bretaña, el 1,79 de Bélgica; 1,61 de Canadá. En la región, Guatemala (3,78), Bolivia (3,22), Haití (3,15) y Honduras (3) encabezan la tasa de fecundidad. Brasil (1,8), Costa Rica (1,8) y Cuba (1,45) se ubican en el otro extremo.

“Según estimaciones de la CEPAL, para el 2050 la fecundidad en América Latina sería de 1,85, por debajo del nivel de remplazo”, agrega el texto, que atribuye la baja fecundidad femenina a una mayor difusión de métodos anticonceptivos y de planificación familiar, “el aumento de la educación y de la participación de la mujer el mercado de trabajo y la dificultad de conciliar familia y empleo”.

En nuestro país –indicaron- existen indicios de brechas entre la fecundidad deseada y efectiva, “donde las mujeres más educadas tienen menos hijos de los que preferirían, por restricciones del entorno (dificultad para conciliar familia y trabajo), en tanto las menos educadas tienen más hijos que los deseados por falta de planificación familiar adecuada”. Y pidieron que esta doble insatisfacción sea atentida para la elaboración de políticas públicas en torno a la planificación familiar “que países como Suecia, Alemania y España, ya están implementando”.

Analía Calero, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales de Fundación UADE, aclaró que “muchas veces no es que la mujer no quiere tener hijos, a veces hay dificultades en el medio para conciliar la vida laboral y la familiar. De alguna manera resigna, no como una decisión alegre. Sobre todo es un problema en las clases medias. Tienen menos hijos de los que querrían tener, no es algo voluntario”.

En el país

Al momento de analizar por provincias los últimos 15 años, Misiones (2,91), Formosa (2,73), Salta (2,73) y Catamarca (2,71) presentan actualmente las mayores tasas de fecundidad. Las mismas cuatro encabezaban esa lista en 2001, pero con valores superiores a los 3,1. En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires (1,57 según la UADE), junto con Córdoba (1,8), Santa Fe (1,9) y provincia de Buenos Aires (1,97), presentan tasas de fecundidad debajo del nivel de reemplazo (2,1). Esto conlleva a un crecimiento de la edad media de las mujeres madres. Según datos oficiales de la Ciudad, en menos de dos décadas aumentó más de un año en ese distrito, de 28,3 años en 1994 a casi 30 años en 2012. Lo que también genera menos posibilidades biológicas de tener hijos y más consultas por tratamientos de fertilización asistida (ver recuadro).

Mientras desciende la fecundidad femenina, se extiende la esperanza de vida. La ONU prevé que para 2050 la proporción de personas de 60 años alcanzará los 2000 millones, y los mayores de 80 años podrían sumar 400 millones.

Para Calero, hay una parte positiva en el mayor envejecimiento: “se alarga la expectativa de vida al mejorar las condiciones y el acceso a la salud. Se vive mejor. Al mismo tiempo, la baja en la tasa de fecundidad tiene impacto a largo plazo en lo que es seguridad social, quenecesita ser pensada en las políticas públicas futuras“. Y acota: “La OIT destacó mucho las políticas de protección a la maternidad en la Argentina. Quedan desafíos, como modificar las licencias de maternidad y paternidad, y también las guarderías en lugares de trabajo, para conciliar la vida laboral y la familiar”.

En la Ciudad, la menor

Según el informe de la UADE, la tasa de fecundidad en la Ciudad de Buenos Aires es la menor del país con 1,57 hijos por mujer (la Dirección de Estadísticas y Censos porteña habla en realidad de una tasa de 1,85), debajo del nivel de remplazo (2,1), explicado porque “en la Ciudad se concentran mujeres con mayor nivel educativo e insertas en el mercado laboral”. Dentro de la capital también se exhiben valores heterogéneos. Recoleta, al norte, muestra el menor número de hijos por mujer en promedio (uno), asociado también a la más tardía entrada a la maternidad (31,8 años). En el otro extremo, en la Comuna 8 (Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati, al sur) la entrada a la maternidad es a los 27,6 años, y el promedio de hijos de 2,9. Esto habla “de las dificultades que podrían existir en los sectores de bajos recursos para acceder a una planificación familiar adecuada”. Como dato alarmante, la fecundidad adolescente es alta: según la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad, casi 30 de cada mil chicas de hasta 19 años son madres. Mientras que en 1990 ese número era de 22,5.

En el mundo

Desde 1950, todas las regiones del mundo bajaron su tasa de fecundidad, pero en diferentes escalas. Europa pasó de 2,66 hijos promedio por madre, a 1,45; América Latina de 5,89 a 2,37; Oceanía fue de 3,87 a 2,30; América del Norte tenía 3,46 hace 60 años y hoy llega a los dos. Asia tenía 5,87 y actualmente bajó a 2,34; y África pasó de 6,75 en 1950 a 4,67 en 2010.

Algunos países con envejecimiento y baja fecundidad son Grecia (1,29), España (1,32), Alemania (1,38)., Italia y Japón (1,43).

Población y desarrollo

Europe needs many more babies to avert a population disaster

Across Europe birth rates are tumbling. The net effect is a ‘perfect demographic storm’ that will imperil economic growth across the continent

http://www.theguardian.com/world/2015/aug/23/baby-crisis-europe-brink-depopulation-disaster

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When Spanish business consultant Alejandro Macarrón started crunching the numbers behind Spain’s changing demographics, he couldn’t believe what he was seeing. “I was astonished,” said Macarrón. “We have provinces in Spain where for every baby born, more than two people die. And the ratio is moving closer to one to three.”

Spain has one of the lowest fertility rates in the EU, with an average of 1.27 children born for every woman of childbearing age, compared to the EU average of 1.55. Its crippling economic crisis has seen a net exodus of people from the country, as hundreds of thousands of Spaniards and migrants leave in the hope of finding jobs abroad. The result is that, since 2012, Spain’s population has been shrinking.

Record numbers of economic migrants and asylum-seekers are seeking to enter the European Union this summer and are risking their lives in the attempt. The paradox is that as police and security forces battle to keep them at bay, a demographic crisis is unfolding across the continent. Europe desperately needs more young people to run its health services, populate its rural areas and look after its elderly because, increasingly, its societies are no longer self-sustaining.

In Portugal, the population has been shrinking since 2010. For many analysts, the question now is how low can it go, with projections by the National Statistics Institute suggesting Portugal’s population could drop from 10.5 million to 6.3 million by 2060. According to prime minister Pedro Passos Coelho: “We’ve got really serious problems.”

In Italy the retired population is soaring, with the proportion of over-65s set to rise from 2.7% last year to 18.8% in 2050. Germany has the lowest birthrate in the world: 8.2 per 1,000 population between 2008 and 2013, according to a recent study by the Hamburg-based world economy institute, the HWWI.

The UK’s population reached 64.6 million by mid-2014, a growth of 491,000 over the previous year, according to the Office for National Statistics. On average, Britain’s population grew at a faster rate over the last decade than it has done over the last 50 years.

Macarrón is astonished at the reluctance of Spanish authorities to address what he calls a direct threat to economic growth as well as pensions, healthcare and social services. He and a few friends took it upon themselves to begin tackling the issue, starting the non-profit group Demographic Renaissance in 2013, with the aim of raising awareness of the crisis.

“Most people think we’re only talking about something that will be a problem in 50 years, but we’re already seeing part of the problem,” he said. “If current numbers hold, every new generation of Spaniards will be 40% smaller than the previous one.”

A political knock-on effect is the overwhelming political power of the grey vote. Macarrón points to the crippling austerity measure put in place during the economic crisis: “During the same time frame, expenditures on pensions rose by more than 40%. We’re moving closer to being a gerontocratic society – it’s a government of the old.”
The region of Galicia is one of the few in Spain that has addressed the issue. The population of this north-western region has been shrinking, leaving it home to the nearly half Spain’s abandoned villages. More than 1,500 settlements – once home to schools, businesses and filled with children – now sit abandoned, overgrown with weeds and bushes.

In 2012, the regional government launched a multi-pronged initiative to address the falling fertility rate, with plans to roll out measures such as home and transport subsidies for families and radio advertisements urging women to have more children. But it is still estimated that Galicia’s population could shrink by 1 million residents in the next 40 years, a loss of just under one third of the region’s population.

For southern Europe, migration within the EU has become a grave problem. Hundreds of thousands of Portuguese have left, hoping to find better opportunities abroad. Coelho has said the next 10 to 15 years would be decisive in reversing the trend. If no action is taken, he said last year, “these issues will only be solved by a miracle.”

The EU’s Eurostat agency estimates that by 2050, Portugal will be the country in Europe that is home to the smallest proportion of children, with just 11.5% of the population expected to be under the age of 15. Toy shops and hundreds of schools are closing while petrol stations and motels are being converted into nursing homes.

Coelho has called on the EU to make falling birthrates a priority in the next five years. “This question has a dimension that is not strictly national,” he said, pointing to labour legislation and “the manner in which urban life is organised.”

Last year he created a commission dedicated to coming up with proposals to reverse the country’s dwindling birthrate. Led by Professor Joaquim Azevedo from the Catholic University of Portugal, a recent report by the commission warned that failure to reverse the demographic crisis could leave Portugal “unsustainable in terms of economic growth, social security and the welfare state.”

“We are losing our population, as we know. These matters are crystal clear,” said Azevedo. “ It is a reality. Facts are facts and that is what is happening.”

Ad hoc political solutions at a national level are failing. Italy has tried to overcome its bleak demographic outlook with initiatives ranging from pension cuts to a baby bonus, but the statistics are not on their side.

The country’s falling birthrate has multiple causes, such a lack of financial security that prompts many Italians to live with their parents well into their 30s. The difficulty for mothers to return to the workplace also means women must make considerable sacrifices if they decide to have children.

With the fertility rate falling from 2.37 in 1970 to 1.39 in 2013, the government is encouraging Italians to have children. Prime minister Matteo Renzi announced plans last year to give low-income couples a monthly “baby bonus” of €80 (£57), but he is well aware finances are only a small part of the problem. Last year an estimated 91,000 Italians emigrated, a sharp increase from the 50,000 that did so in 2011. The youth jobless rate hit 44.2% in June, while overall it stood at 12.3%.

In Germany last week there was a rare piece of good news. Germany’s birthrate was found to be higher than it has been for 13 years, thanks to the 33,000, or 4.8%, more babies born last year than in 2013. Nevertheless, the scale of the demographic crisis Europe’s largest economy faces has finally hit home. For decades there have been far more deaths (last year 153,000 more) than births in Germany. Those women who do give birth are bearing relatively few (on average 1.4) children. Experts say to keep the population at its current rate, that would need to rise to just over two.

By 2060 the government expects the population to plunge from 81 million to 67 million, a decrease that is being accelerated by depressed areas in both eastern and western parts of the country that are haemorrhaging large numbers. The UN predicts that, by 2030, the percentage of Germans in the workplace will drop 7% to just 54%. No other industrial land is as starkly affected – and this is despite a strong influx of young migrant labourers.

In order to offset this shortage, Germany needs to welcome an average of 533,000 immigrants every year, which perhaps gives context to the estimate that 800,000 refugees are due to come to Germany this year.

Only Scandinavia appears to be weathering the demographic storm with any success, partly thanks to generous parental leave systems, stable economies, and, in the cases of Sweden and Norway, high net immigration.

“We do face an ageing population but the problem is not so alarming due to relatively high fertility rates,” says Nizar Chakkour of Statistics Sweden.

Chakkour He puts the high fertility rates down to social support for parents. “One common explanation [for the fertility rate] is that in Sweden it is possible to combine motherhood with a working life,” he argues. “It is not only the parental leave: it is also the subsidised childcare and the gender equality.”

For Swedes, improving the demographic profile is advanced as one of the most powerful arguments in favour of immigration. At a meeting in Brussels in June, Prime Minister Stefan Löfven enjoined other European countries follow his country’s example.

“I am not going to sweep under the carpet the fact that it’s a major challenge at the moment,” he said of Sweden’s high levels of asylum applications. “But it is also an asset. We must recognise that if we do not do this now, we are going to have a gigantic problem in a few years.”

Immigration also props up the fertility rate and Britain and France have received a similar fillip to its population growth as a result.

But across huge swaths of the European Union, longstanding communities are disappearing and the social burden on the young is becoming unsustainable. Meanwhile, in Kos, Lampedusa and on the Hungarian border, tens of thousands plead to be allowed in.

 

Educación y Equidad Social, Población y desarrollo

Futuro incierto: ¿se jubilarán quienes trabajan hoy?

Domingo 26 de julio de 2015 | Publicado en edición impresa

Cerca de los efectos del envejecimiento poblacional, la Argentina tiene mucho que cambiar hoy para poder pagar prestaciones mañana

Por Silvia Stang  | LA NACION

A sus 35 años, Eugenio Caldararo dice que espera no necesitar en el futuro de una jubilación para poder vivir; la expectativa de este profesional es contar para entonces con ahorros suficientes conseguidos durante su vida laboral. En una mirada sobre la sociedad, cree que lo ideal será un sistema que ofrezca una cobertura básica para todos.

La idea de que al llegar a la edad del retiro laboral no los esperará, como fruto de sus aportes, un ingreso mensual apto para mantener su nivel de vida está en el pensamiento de muchos trabajadores actuales.

En un país en el que es difícil pensarse en el corto plazo, con gobernantes que siembran temor al decir que si llegan otros no se respetarían derechos sociales, existen razones de fondo que sostienen la preocupación de los trabajadores.

Mientras que hoy hay seis personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 habrá tres y en 2100, sólo dos. Y esas dos personas tendrán que sostener, con parte de los recursos generados por su trabajo, a una que -buena noticia, sin dudas- vivirá muy probablemente más años que los jubilados actuales. En ese escenario, la alta informalidad, además de ser un problema en sí mismo, frena las posibles y necesarias mejoras de productividad.

La distribución por rangos de edad que muestra hoy la población ubica al país en una etapa de “ventana” o “bono demográfico”. Con una participación del 10% de las personas mayores de 65 años sobre el total de habitantes -un índice que se duplicará hacia 2050-; una tasa de fecundidad en caída -la participación de los menores de 15 años no variará de aquí a 2100-, y la expectativa de vida en alza -hoy es de 75 años y será de 85 al final del siglo-, la Argentina está en la etapa previa a la signada por los costos asociados al envejecimiento poblacional.

El “bono”, que implica una condición demográfica favorable para crecer, terminará hacia 2035. Entonces se agravarán los problemas para financiar a los pasivos. Esto plantea, según un informe del Banco Mundial, un desafío urgente.

¿No falta mucho para eso? Hay al menos dos razones por las cuales la respuesta es no. Una es que a partir de entonces comenzarán a llegar a su edad de retiro quienes están hoy en sus 30 o sus 40 y tantos (como regla general, la edad para jubilarse es ahora de 60 años para las mujeres y de 65 para los varones) o, visto de otra manera, los nacidos entre 1970 y 1980 serán los adultos mayores de 2040 a 2060; la otra razón es que, si se pretende un sistema sostenible, lo que hay que hacer hay que hacerlo ya.

Y lo que se necesita, según coinciden los expertos, es un crecimiento significativo de los niveles de ahorro e inversión, un alza de la productividad y una reducción de la informalidad.

 

De alguna forma, el desafío es trasladar a la sociedad una idea que muchos tienen en lo personal. “Hoy la demografía plantea un desafío que se resume en la pregunta ¿qué debería hacer la Argentina para hacerse rica antes de hacerse vieja?”, dice el economista José María Fanelli, profesor de la Universidad de San Andrés.

El informe del Banco Mundial titulado Los años no vienen solos proyecta que, de mantenerse el statu quo, el gasto para cubrir las prestaciones jubilatorias, de salud y de educación pasará del 20 al 26,6% del PBI entre 2010 y 2050. ¿Qué hacer? Rafael Rofman, el especialista líder en Protección Social del mencionado organismo y uno de los autores del estudio, describe las salidas posibles con advertencias sobre sus efectos: “Cobrar más impuestos ayudaría en lo fiscal, pero hay límites porque se puede afectar la economía; limitar el aumento del gasto con la suba de la edad jubilatoria o la reducción de beneficios tendría un impacto negativo sobre el bienestar de la población y eso no es deseable; lograr un crecimiento sostenido para un mayor PBI per cápita permitiría que, aunque sean menos los que producen, haya más para repartir”.

El último punto supone el desafío de mejoras en la productividad, que entre otros factores depende de la educación y la inversión. El camino implica evitar la dependencia, ocurrida en los últimos años, de lo externo o coyuntural, como la variación de precios de las commodities.

¿Qué reparte hoy el sistema previsional? En los últimos años se elevó la tasa de cobertura y así, casi el 95% de la población mayor cobra un haber, según la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

En 2014, la seguridad social insumió $ 425.980 millones, un 38% de las erogaciones del Estado nacional -que hoy tiene un fuerte déficit-, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El índice demuestra la magnitud del desafío de prever los ingresos para los pasivos y, a la vez, sostener las otras funciones del Estado.

Además de que su financiamiento no se previó para el largo plazo, un problema del índice de cobertura previsional es que se logró, según recuerda Rofman, con moratorias para quienes no hicieron aportes o los hicieron en cantidad insuficiente. Y al ser una medida con efecto temporal (sólo sirve a personas de hasta cierta edad, dado el período por el que se pueden declarar deudas) no soluciona el problema de una sociedad en la cual, si se considera a asalariados y cuentapropistas, el 46% de los trabajadores (según datos de la OIT) o el 49% (de acuerdo con la encuesta de deuda social de la Universidad Católica Argentina) no hace aportes.

Esa enorme deficiencia -vinculada a la precariedad laboral y que demuestra que de no haber cambios, la cobertura volverá a caer- desafía la necesidad de una mayor productividad, es decir, de elevar el valor de los bienes y servicios surgidos del trabajo de cada uno para así recaudar más, ya sea por aportes y contribuciones o por impuestos generales, las dos fuentes de recursos de las que dependen las jubilaciones. “En Taiwán hubo un alza de la productividad entre generaciones de 5 veces; acá, en los próximos 30 años podría crecer entre 50 y 60%”, advierte Fanelli. Un estudio del Ieral muestra que entre 2011 y 2014, con el empleo estancado en la actividad privada, la productividad se redujo a razón de 0,9% por año.

Y mientras que la tasa de inversión en el país no llega a 20% del PBI, Fanelli señala que países que atravesaron mejor su transición demográfica llegaron a más de 30%. “Esta es una etapa en que se necesita ahorrar mucho y hoy eso no ocurre”, dice. Y advierte sobre la necesidad de que los recursos vayan a inversión. “Porque se puede ahorrar y que eso no vaya a lo productivo; a nuestro país le pasa que tiene medio PBI en el exterior, y por eso, a los desafíos pendientes hay que agregar el de garantizar la seguridad jurídica”, agrega.

PRODUCIR MÁS, TRABAJAR MÁS

Así como las edades de ingreso y egreso del mercado laboral influyen para determinar la necesidad de recursos, poder contar con más trabajadores mejoraría la ecuación. “Entre las medidas posibles para abordar el desafío de la sostenibilidad están el aumento de las tasas de actividad (porcentaje de personas que trabajan o buscan hacerlo, sobre la población total) y de empleo, especialmente entre las mujeres y los jóvenes”, dice Fabián Repetto, director del Programa de Protección Social de Cippec, quien agrega que también podría promoverse un alza de la población en edad de trabajar por flujos inmigratorios.

Actualmente, la participación de los jóvenes de entre 25 y 29 años no sólo es más baja aquí que en un grupo de países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o España, sino que, además, la tasa cayó de 79,8 a 77,5% entre 2004 y 2014, según un informe basado en datos del Indec y de la OIT hecho por los economistas del Ieral Marcelo Capello, Gerardo García Oro y Laura Caullo.

En cuanto a la participación de las mujeres en el trabajo, la tasa, de 37,1%, es baja en relación con países como Estados Unidos (44,6%) o Brasil (44,1 por ciento).

¿Y qué pasa con los cambios en el propio sistema jubilatorio?

Una reforma “clásica”, fuente de protestas en varias latitudes, es la suba de la edad jubilatoria. Para Rofman, lo ideal es ser flexibles y lograr el efecto positivo (para las cuentas de un país) derivado de una salida más tardía de la actividad laboral, pero sin imposiciones. “Si se obliga hay efectos negativos; quien por ahí iba a retrasar un poco su retiro, ante la incertidumbre se va en cuanto puede, y el efecto puede ser inverso al buscado”, define. La recomendación es que existan incentivos para que las personas trabajen más tiempo, elevando el nivel de las prestaciones cuanto más años con aportes se logren sumar.

“Deberemos repensar la jubilación como un ingreso universal para los adultos mayores, financiado con recursos fiscales y complementado con sistemas de ahorro privado”, dice el economista Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, en línea con lo que muchos trabajadores actuales creen para su futuro.

Promover el ahorro de quienes tienen cierto nivel de ingresos aliviaría el efecto fiscal. Dicho sea de paso, la solución al problema de doble índole (económica y fiscal) que trae el envejecimiento no se resuelve en la antinomia “capitalización o reparto”. “El tema es qué decide hacer la sociedad para pagar; en Chile el Estado se pudo correr de una parte, pero se hizo cargo del resto”, describe Rofman.

Fruto no de una estrategia, sino de la eliminación del sistema de capitalización, la Anses tiene un fondo de garantía cuyas inversiones valen algo más que el pago anual de las prestaciones. Pero la sostenibilidad del sistema no depende de eso, sino del flujo de ingresos y del número de pasivos con los que se está y se estará obligado. El uso de ese fondo está previsto para un déficit temporal, pero su composición hace dudar de la efectividad: “En su mayoría es deuda pública, que podría netearse de modo de reducir el coeficiente de endeudamiento -opina Levy Yeyati-. El resto de los activos podría integrarse al Tesoro, tal vez en el marco de un fondo anticíclico que aísle el gasto social de vaivenes fiscales”.

A sus 45 años, Lucas Nemesio, empresario bodeguero, admite que no piensa en su jubilación. “Creo que es como una caja de Pandora que abriremos en su momento”, dice.

Entretanto, los expertos insisten en que los datos avisan… Y a un país, la sorpresa no se le debería permitir.

EL TEMA EN PRIMERA PERSONA

Eugenio Caldararo

Profesión: contador

Edad: 35 años

“Espero tener ahorros para no necesitar la jubilación. Creo que lo ideal sería un piso que cubra lo básico y que quien trabaja bien ahorre”

Carla Bertolozzi

Profesión: empleada

Edad: 37 años

“La expectativa es estar igual o peor a lo que vive mi madre hoy. Por suerte tiene hijas que la ayudan. Espero que cambiemos para soñar algo mejor”

Fernando Silva

Profesión: Licenciado en Administración

Edad: 43 años

“Con la ley actual, la jubilacion es un impuesto mas. No se consideran los mejores años de salario sino los ultimos diez. Hay que modificar la ley”

Dolores Roccasalvo

Profesión: fotógrafa

Edad: 36 años

“Que en menos de 25 años se estructure un sistema de reparto justo y acorde con la situación, requiere un gran compromiso”

Agustín Meilan

Profesión: abogado

Edad: 38 años

“Nada hace pensar que las cosas serán distintas; con esfuerzo personal habrá que suplir la ineficiencia estatal”

Lucas Nemesio

Profesión: bodeguero

Edad: 45 años

“Ni siquiera pienso en ello. Personalmente creo que mi jubilación será fruto de la renta e inversión privada durante mis años activos”.

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