Futuro incierto: ¿se jubilarán quienes trabajan hoy?

Domingo 26 de julio de 2015 | Publicado en edición impresa

Cerca de los efectos del envejecimiento poblacional, la Argentina tiene mucho que cambiar hoy para poder pagar prestaciones mañana

Por Silvia Stang  | LA NACION

A sus 35 años, Eugenio Caldararo dice que espera no necesitar en el futuro de una jubilación para poder vivir; la expectativa de este profesional es contar para entonces con ahorros suficientes conseguidos durante su vida laboral. En una mirada sobre la sociedad, cree que lo ideal será un sistema que ofrezca una cobertura básica para todos.

La idea de que al llegar a la edad del retiro laboral no los esperará, como fruto de sus aportes, un ingreso mensual apto para mantener su nivel de vida está en el pensamiento de muchos trabajadores actuales.

En un país en el que es difícil pensarse en el corto plazo, con gobernantes que siembran temor al decir que si llegan otros no se respetarían derechos sociales, existen razones de fondo que sostienen la preocupación de los trabajadores.

Mientras que hoy hay seis personas en edad activa por cada adulto de 65 años o más, en 2050 habrá tres y en 2100, sólo dos. Y esas dos personas tendrán que sostener, con parte de los recursos generados por su trabajo, a una que -buena noticia, sin dudas- vivirá muy probablemente más años que los jubilados actuales. En ese escenario, la alta informalidad, además de ser un problema en sí mismo, frena las posibles y necesarias mejoras de productividad.

La distribución por rangos de edad que muestra hoy la población ubica al país en una etapa de “ventana” o “bono demográfico”. Con una participación del 10% de las personas mayores de 65 años sobre el total de habitantes -un índice que se duplicará hacia 2050-; una tasa de fecundidad en caída -la participación de los menores de 15 años no variará de aquí a 2100-, y la expectativa de vida en alza -hoy es de 75 años y será de 85 al final del siglo-, la Argentina está en la etapa previa a la signada por los costos asociados al envejecimiento poblacional.

El “bono”, que implica una condición demográfica favorable para crecer, terminará hacia 2035. Entonces se agravarán los problemas para financiar a los pasivos. Esto plantea, según un informe del Banco Mundial, un desafío urgente.

¿No falta mucho para eso? Hay al menos dos razones por las cuales la respuesta es no. Una es que a partir de entonces comenzarán a llegar a su edad de retiro quienes están hoy en sus 30 o sus 40 y tantos (como regla general, la edad para jubilarse es ahora de 60 años para las mujeres y de 65 para los varones) o, visto de otra manera, los nacidos entre 1970 y 1980 serán los adultos mayores de 2040 a 2060; la otra razón es que, si se pretende un sistema sostenible, lo que hay que hacer hay que hacerlo ya.

Y lo que se necesita, según coinciden los expertos, es un crecimiento significativo de los niveles de ahorro e inversión, un alza de la productividad y una reducción de la informalidad.

 

De alguna forma, el desafío es trasladar a la sociedad una idea que muchos tienen en lo personal. “Hoy la demografía plantea un desafío que se resume en la pregunta ¿qué debería hacer la Argentina para hacerse rica antes de hacerse vieja?”, dice el economista José María Fanelli, profesor de la Universidad de San Andrés.

El informe del Banco Mundial titulado Los años no vienen solos proyecta que, de mantenerse el statu quo, el gasto para cubrir las prestaciones jubilatorias, de salud y de educación pasará del 20 al 26,6% del PBI entre 2010 y 2050. ¿Qué hacer? Rafael Rofman, el especialista líder en Protección Social del mencionado organismo y uno de los autores del estudio, describe las salidas posibles con advertencias sobre sus efectos: “Cobrar más impuestos ayudaría en lo fiscal, pero hay límites porque se puede afectar la economía; limitar el aumento del gasto con la suba de la edad jubilatoria o la reducción de beneficios tendría un impacto negativo sobre el bienestar de la población y eso no es deseable; lograr un crecimiento sostenido para un mayor PBI per cápita permitiría que, aunque sean menos los que producen, haya más para repartir”.

El último punto supone el desafío de mejoras en la productividad, que entre otros factores depende de la educación y la inversión. El camino implica evitar la dependencia, ocurrida en los últimos años, de lo externo o coyuntural, como la variación de precios de las commodities.

¿Qué reparte hoy el sistema previsional? En los últimos años se elevó la tasa de cobertura y así, casi el 95% de la población mayor cobra un haber, según la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses).

En 2014, la seguridad social insumió $ 425.980 millones, un 38% de las erogaciones del Estado nacional -que hoy tiene un fuerte déficit-, según la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP). El índice demuestra la magnitud del desafío de prever los ingresos para los pasivos y, a la vez, sostener las otras funciones del Estado.

Además de que su financiamiento no se previó para el largo plazo, un problema del índice de cobertura previsional es que se logró, según recuerda Rofman, con moratorias para quienes no hicieron aportes o los hicieron en cantidad insuficiente. Y al ser una medida con efecto temporal (sólo sirve a personas de hasta cierta edad, dado el período por el que se pueden declarar deudas) no soluciona el problema de una sociedad en la cual, si se considera a asalariados y cuentapropistas, el 46% de los trabajadores (según datos de la OIT) o el 49% (de acuerdo con la encuesta de deuda social de la Universidad Católica Argentina) no hace aportes.

Esa enorme deficiencia -vinculada a la precariedad laboral y que demuestra que de no haber cambios, la cobertura volverá a caer- desafía la necesidad de una mayor productividad, es decir, de elevar el valor de los bienes y servicios surgidos del trabajo de cada uno para así recaudar más, ya sea por aportes y contribuciones o por impuestos generales, las dos fuentes de recursos de las que dependen las jubilaciones. “En Taiwán hubo un alza de la productividad entre generaciones de 5 veces; acá, en los próximos 30 años podría crecer entre 50 y 60%”, advierte Fanelli. Un estudio del Ieral muestra que entre 2011 y 2014, con el empleo estancado en la actividad privada, la productividad se redujo a razón de 0,9% por año.

Y mientras que la tasa de inversión en el país no llega a 20% del PBI, Fanelli señala que países que atravesaron mejor su transición demográfica llegaron a más de 30%. “Esta es una etapa en que se necesita ahorrar mucho y hoy eso no ocurre”, dice. Y advierte sobre la necesidad de que los recursos vayan a inversión. “Porque se puede ahorrar y que eso no vaya a lo productivo; a nuestro país le pasa que tiene medio PBI en el exterior, y por eso, a los desafíos pendientes hay que agregar el de garantizar la seguridad jurídica”, agrega.

PRODUCIR MÁS, TRABAJAR MÁS

Así como las edades de ingreso y egreso del mercado laboral influyen para determinar la necesidad de recursos, poder contar con más trabajadores mejoraría la ecuación. “Entre las medidas posibles para abordar el desafío de la sostenibilidad están el aumento de las tasas de actividad (porcentaje de personas que trabajan o buscan hacerlo, sobre la población total) y de empleo, especialmente entre las mujeres y los jóvenes”, dice Fabián Repetto, director del Programa de Protección Social de Cippec, quien agrega que también podría promoverse un alza de la población en edad de trabajar por flujos inmigratorios.

Actualmente, la participación de los jóvenes de entre 25 y 29 años no sólo es más baja aquí que en un grupo de países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o España, sino que, además, la tasa cayó de 79,8 a 77,5% entre 2004 y 2014, según un informe basado en datos del Indec y de la OIT hecho por los economistas del Ieral Marcelo Capello, Gerardo García Oro y Laura Caullo.

En cuanto a la participación de las mujeres en el trabajo, la tasa, de 37,1%, es baja en relación con países como Estados Unidos (44,6%) o Brasil (44,1 por ciento).

¿Y qué pasa con los cambios en el propio sistema jubilatorio?

Una reforma “clásica”, fuente de protestas en varias latitudes, es la suba de la edad jubilatoria. Para Rofman, lo ideal es ser flexibles y lograr el efecto positivo (para las cuentas de un país) derivado de una salida más tardía de la actividad laboral, pero sin imposiciones. “Si se obliga hay efectos negativos; quien por ahí iba a retrasar un poco su retiro, ante la incertidumbre se va en cuanto puede, y el efecto puede ser inverso al buscado”, define. La recomendación es que existan incentivos para que las personas trabajen más tiempo, elevando el nivel de las prestaciones cuanto más años con aportes se logren sumar.

“Deberemos repensar la jubilación como un ingreso universal para los adultos mayores, financiado con recursos fiscales y complementado con sistemas de ahorro privado”, dice el economista Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, en línea con lo que muchos trabajadores actuales creen para su futuro.

Promover el ahorro de quienes tienen cierto nivel de ingresos aliviaría el efecto fiscal. Dicho sea de paso, la solución al problema de doble índole (económica y fiscal) que trae el envejecimiento no se resuelve en la antinomia “capitalización o reparto”. “El tema es qué decide hacer la sociedad para pagar; en Chile el Estado se pudo correr de una parte, pero se hizo cargo del resto”, describe Rofman.

Fruto no de una estrategia, sino de la eliminación del sistema de capitalización, la Anses tiene un fondo de garantía cuyas inversiones valen algo más que el pago anual de las prestaciones. Pero la sostenibilidad del sistema no depende de eso, sino del flujo de ingresos y del número de pasivos con los que se está y se estará obligado. El uso de ese fondo está previsto para un déficit temporal, pero su composición hace dudar de la efectividad: “En su mayoría es deuda pública, que podría netearse de modo de reducir el coeficiente de endeudamiento -opina Levy Yeyati-. El resto de los activos podría integrarse al Tesoro, tal vez en el marco de un fondo anticíclico que aísle el gasto social de vaivenes fiscales”.

A sus 45 años, Lucas Nemesio, empresario bodeguero, admite que no piensa en su jubilación. “Creo que es como una caja de Pandora que abriremos en su momento”, dice.

Entretanto, los expertos insisten en que los datos avisan… Y a un país, la sorpresa no se le debería permitir.

EL TEMA EN PRIMERA PERSONA

Eugenio Caldararo

Profesión: contador

Edad: 35 años

“Espero tener ahorros para no necesitar la jubilación. Creo que lo ideal sería un piso que cubra lo básico y que quien trabaja bien ahorre”

Carla Bertolozzi

Profesión: empleada

Edad: 37 años

“La expectativa es estar igual o peor a lo que vive mi madre hoy. Por suerte tiene hijas que la ayudan. Espero que cambiemos para soñar algo mejor”

Fernando Silva

Profesión: Licenciado en Administración

Edad: 43 años

“Con la ley actual, la jubilacion es un impuesto mas. No se consideran los mejores años de salario sino los ultimos diez. Hay que modificar la ley”

Dolores Roccasalvo

Profesión: fotógrafa

Edad: 36 años

“Que en menos de 25 años se estructure un sistema de reparto justo y acorde con la situación, requiere un gran compromiso”

Agustín Meilan

Profesión: abogado

Edad: 38 años

“Nada hace pensar que las cosas serán distintas; con esfuerzo personal habrá que suplir la ineficiencia estatal”

Lucas Nemesio

Profesión: bodeguero

Edad: 45 años

“Ni siquiera pienso en ello. Personalmente creo que mi jubilación será fruto de la renta e inversión privada durante mis años activos”.

PENSIONES EN LATINOAMÉRICA EN PELIGRO POR UNA POBLACIÓN QUE ENVEJECE, INFORMA EL BID

LUNES 20 DE ABRIL DE 2015 06:49 PM

La tasa de fertilidad ha caído en las últimas décadas en América Latina.

La tasa de fertilidad ha caído en las últimas décadas en América Latina.
Las pensiones en América Latina y el Caribe corren el riesgo de volverse muy costosas para los países a medida que la población envejece, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado este lunes.
La región enfrenta una baja cobertura de los sistemas de pensiones, tanto en la cantidad de trabajadores que contribuyen a los fondos como de personas de la tercera edad que reciben algún tipo de pensión.
En respuesta, muchos países se han volcado a las pensiones sociales -transferencia directa de dinero-, según el informe, patrocinado también por el Banco Mundial y la OCDE.
“Sin embargo, estas políticas podrían plantear desafíos fiscales significativos en las próximas décadas debido a que la población envejece”, concluyeron los autores.
La tasa de fertilidad en América Latina, en caída en las últimas décadas, registró un promedio de 2,57 niños por mujer entre 2005 y 2010. Para 2025-2030 se espera que la tasa caiga hasta 2,10, y 1,91 veinte años después.
En promedio en la región solo 45 de cada 100 trabajadores cotizan o están afiliados a un plan de pensiones, “un porcentaje que no ha cambiado mucho en la última década” y que responde a factores educativos, de género y nivel de ingresos.
Los trabajadores más educados, los hombres (83% de los hombres trabajan frente a 56% de las mujeres) y quienes tienen ingresos elevados hacen contribuciones relativamente mayores.
“Sólo del 20 al 40% de los trabajadores de ingresos medios contribuyen a una pensión, lo cual les hace particularmente vulnerables a los riesgos de pobreza en la vejez”, según el estudio realizado en 26 países.
También contribuyen más a los sistemas de pensiones los asalariados y los trabajadores de empresas grandes.
Esas diferencias harán que gran parte de la población latinoamericana recurra a otras formas de ingreso para garantizar su jubilación, como un nuevo trabajo, activos inmobiliarios, el apoyo familiar y las pensiones sociales.
Las pensiones sociales se están expandiendo en América Latina, y son de gran importancia para los sistemas de pensiones de Guyana y Bolivia, seguidos de Venezuela y Brasil.
Por eso los organismos de desarrollo recomiendan a los gobiernos evaluar esa alternativa, siempre que se considere su sostenibilidad financiera, en momentos en que la región atraviesa una desaceleración económica y un presupuesto fiscal constreñido.
Pero también llaman a los países a diseñar políticas que incrementen la participación en el mercado laboral formal, especialmente de las mujeres, para que puedan construir por su cuenta y a su medida sus pensiones.

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nacieron en la Capital

http://www.lanacion.com.ar/1736970-el-45-de-los-habitantes-de-las-villas-portenas-nacieron-en-la-capital

Lunes 20 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nacieron en la Capital

Según un estudio oficial, la edad promedio de la población es de apenas 24 años, mientras que en toda la ciudad es de 40 años; además, el 37% de los hogares sufren hacinamiento y sólo cuatro de cada diez mujeres trabajan

Por Ángeles Castro  | LA NACION

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nació en la Capital; casi el 80% de ese grupo tiene menos de 20 años, por lo que probablemente varias generaciones hayan nacido y crecido en los asentamientos. Otro 33,7% es oriundo de países limítrofes y un 4,6%, de Perú. Suman 16,7% los que provienen de otros distritos de la Argentina.
Los datos surgen de un informe técnico realizado por lademógrafa VictoriaMazzeo para la Dirección General de Estadística y Censos de la ciudad, y muestra cómo otros indicadores sociales también se resienten en villas y asentamientos respecto del resto de la Capital.La población en villas es joven: la edad promedio se sitúa en 24 años; para toda la ciudad, la media alcanza los 40 años. En tanto, las mujeres que viven en asentamientos tienen un promedio de 4,3 hijos, mientras que nacen dos hijos por mujer en promedio en toda la Capital.

Por otra parte, el tamaño de las familias resulta mucho mayor que la media: 6 miembros, contra 2,5. El rasgo lleva como correlato altos porcentajes de hacinamiento (más de dos personas cohabitan por cuarto), que se registra en el 37% de los hogares.

“La mitad es una población autóctona que ya lleva tres generaciones, y que perfila hasta un «modo villero» de vivir la ciudad. En el grupo, arraigan moralidades sustentadas en identidades colectivas por medio de religiosidades, estéticas musicales, fidelidades deportivas dotadas de códigos, lenguajes, normas y valores propios”, reflexionó el historiador Jorge Ossona, investigador de la Universidad de Buenos.

Coincidió con él Mazzeo, que es profesora de la cátedra de Demografía Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA: “Hay varias generaciones que probablemente hayan nacido y crecido en las villas: el 36% de los habitantes es menor de 20 años y porteño”.

Según Ossona, “un elemento distintivo de la pobreza es la juvenilidad procedente de sus hogares numerosos en hijos. Las razones no necesariamente residan en la ignorancia de métodos anticonceptivos. Si una familia es fuerte, debe ser numerosa para honrar su prestigio. Constituye una suerte de “riqueza” no material, sino más bien humana y afectiva.

“Además -explicó- las mujeres primerizas suelen aceptar los embarazos de buena gana porque son una fuente de respetabilidad en ámbitos muy patriarcales y, por lo tanto, proclives a despreciar a la mujer como sujeto débil al que, no obstante, los jefes deben proteger porque allí estriba su honor.”

El informe de Mazzeo destaca la deserción temprana de los adolescentes del sistema educativo. Mientras la asistencia escolar de los chicos de entre 5 y 14 años varía entre el 94 y el 97%, en el segmento de entre 15 y 17 años ya cae al 79 por ciento. “Esto redundará en la mayor vulnerabilidad de estos jóvenes en su posicionamiento en el mercado de trabajo”, señaló la especialista.

En efecto, la precariedad laboral es más acentuada entre los habitantes de asentamientos, y el sexo femenino es particularmente afectado por este fenómeno. Sólo el 37,1% de las mujeres está ocupado; el 55,8% permanece inactivo (no tiene empleo ni lo busca) y el 7,1%, desocupado (busca trabajo, pero no consigue).

Entre los hombres, el 48,8% trabaja, mientras que otro 5,9% busca empleo pero no lo encuentra; 45,3% está inactivo.

El informe, preparado para la Dirección General de Estadística y Censos porteña, señala que 92% de los varones que trabajan lo hacen como mano de obra operativa y no calificada, con gran presencia en los rubros de la industria y la construcción.

Entre las mujeres, la proporción se eleva al 94 por ciento. De las trabajadoras, el 28% integra el servicio doméstico y un 15% realiza tareas de limpieza no doméstica.

El tipo de inserción laboral, sumado al tamaño de los hogares, se refleja en el ingreso per cápita familiar, uno de los indicadores de bienestar. El 78% de las familias en villas integran el quintil más pobre; disponían de menos de 235 dólares mensuales por miembro al cambio oficial en el momento del relevamiento.

“La exclusión vincula la situación laboral y de ingreso con determinadas condiciones de vida y del hábitat”, sintetizó María Carla Rodríguez, investigadora en Estudios Urbanos del Instituto Gino Germani de la UBA.

Otro dato que llama la atención es el peso relativo de la población en villas sobre el total de la Capital, que pasó del 3,9% en 2001 al 6,4% en la actualidad.

“Entre 2001 y 2010 se dieron algunas mejoras en el mercado laboral, en los salarios reales y en la ayuda social, por lo que el aumento del porcentaje de hogares en villas no respondería a una situación de empobrecimiento social generalizado”, consideró Leonardo Gasparini, director del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata. Y agregó: “Dos posibles razones podrían ser: la dificultad para traducir las mejoras de empleo e ingresos en progreso habitacional, y las dificultades en el manejo del espacio urbano, en el que coexisten un espacio de viviendas formales regulado que casi no crece y un espacio informal no regulado que crece a tasas altas”.

UN FUERTE SENTIDO DE PERTENENCIA

  • Un estudio realizado por las ONG Techo y Unicef entre chicos de 12 a 16 años de asentamientos de la Capital y el conurbano demostró que el 90% de ellos considera que la situación de su familia es buena o muy buena. Cerca del 78% dijo que le gusta “mucho” o “bastante” vivir donde vive, aunque el 82,7% desea mudarse a otro barrio en el futuro.
  • “Es el sentido de pertenencia. Uno de cada dos chicos nació en la villa donde reside; el amor por el barrio se profundiza habitualmente en los sectores populares”, opinó Ignacio Gregorini, director del Centro de Investigación Social de Techo.

Con la colaboración de Agustina Mac Mullen.

The Demographic Survey of the Occupied Palestinian Territories

The survey showed that fertility remains high in both the West Bank and the Gaza Strip, with a total fertility rate if 5.8 in the West Bank, and 7.8 in the Gaza Strip

http://www.fafo.no/ais/middeast/opt/demographic/ 
Source: FAFO is a Norwegian  independent and multidisciplinary research foundation focusing on social welfare and trade policy, labor and living conditions, public health, migration and integration, and transnational security and development issuesGaza mapa 

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The Palestinian population of the West Bank and Gaza Strip has long had some of the highest growth rates in the world, due to a combination of high fertility and low mortality. Although fertility has recently declined, the age structure of the population implies that the brisk population growth will continue over the coming years. This report presents likely scenarios for this population growth, and traces some of its implications for the delivery of services to society.http://www.fafo.no/pub/rapp/433/433.pdf

Demographics of the Palestinian territories  http://en.wikipedia.org/wiki/Demographics_of_the_Palestinian_territories

 

Population Control Movement Contains the Seeds of its Own Destruction (and Ours)

One of the favorite claims of the population control movement is that the world is running out of resources: food, energy, and space. “There is plenty of evidence to suggest that humanity is already exceeding the planet’s limits and that we are reducing the earth’s capacity to support life, including human life,” purported Robert Walker, the president of the Population Institute, in a recent debate with our own Steven Mosher.

These—and similar dire predictions—have been bandied about for over two hundred years. The overpopulation drum-beaters repeatedly claim the imminent end of humanity, perpetually predicting earth-ending disaster just around the corner. These predictions, unsurprisingly, have not come to pass.

One, of course, might be tempted to dismiss the claims of population alarmists as the warnings of well-funded but harmless cranks. One might be tempted to wave them away with a rather cynical sort of amusement if government officials did not take their claims as dark gospel—and if their vision of population control was not exported to poorer countries, often by force.

It is therefore important to understand why their relentless claims of impending disaster never come to fruition. Population controllers falsely assume an arbitrarily static model of technological growth, coupled with an endlessly growing population—a “population bomb” without any advances to sustain ever-growing hordes.

In a certain sense, they are correct—if society did not advance technologically, and the population grew indefinitely, then the human race would not be able to provide enough necessities for its continued survival.

But that has never happened. The pace of technological advance has grown faster over time, making larger populations possible. In fact, the pace of advance has grown faster than the pace of population growth. Today, the world population is the largest it has ever been, yet the proportion of humans living in absolute poverty is the lowest it has ever been. This remarkable reality derives from the fact that human beings produce, as well as consume.

Because humans alone have the beautiful capacity to innovate, population control policies harm the very people they claim to help. Technological advance alwayscomes from humans; it can never spring up from any other form of economic capital other than human capital. Alas, many in the corridors of power have bought into the claims that undesirable people (by which they often mean poor people in developing countries) must be reduced, or else the world will end in a sea of asphalt.

In short, the population control movement will create the very future it fears if its policies are adopted: a society stuck in economic stagnation, relying on the ever-diminishing resource of human ingenuity. By thinning the human population, you destroy the future. Humans are the world’s greatest resource.

Una población en declive

El problema más amenazante para el futuro de la Unión Europea es del que menos se habla. La escasa natalidad es un obstáculo para el crecimiento económico, reduce el número de trabajadores, dispara el gasto en pensiones y socava la influencia europea en el escenario mundial. A no ser que los puestos vacíos sean ocupados por esos inmigrantes a los que hoy se intenta parar los pies.

vía Aceprensa | Una poblaciónn en declive.

La población europea apenas crece
La población de la Unión Europea (UE-27) es de 504 millones, poco más del 7% de la población mundial. Su crecimiento es cada vez menor: en 2011 aumentó en 1,3 millones, de los cuales en torno a un tercio se debió al crecimiento vegetativo (nacimientos menos muertes) y dos tercios a la inmigración. Tras un máximo de 520,7 millones hacia 2035, la población de la UE empezará a bajar.

Ya hay países donde hay más ataúdes que cunas. Es el caso de Alemania, Bélgica, Estonia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Hungría, Portugal, Rumania y Croacia (país candidato).

La potencia económica de Alemania está amenazada por un serio problema demográfico: ya en 2011 habría perdido 190.000 habitantes por exceso de fallecidos sobre nacidos, de no ser por la creciente inmigración que atrae.

Si miramos a la Europa del Este, fuera de la UE, la situación es aún peor.

La fecundidad no asegura la renovación de las generaciones
En 1960 nacían cada año 7,5 millones de niños en los 27 países que hoy forman la UE. En 2011 fueron 5,2 millones. Hubo un ligero aumento de la natalidad entre 2002 y 2008, pero con la crisis ha vuelto a caer (cfr. Aceprensa, 26-09-2012).

La tasa de fecundidad –número de hijos por mujer en edad de concebir– está muy por debajo de la necesaria (2,1) para asegurar la sustitución de las generaciones. Ha bajado de 2,42 en 1970 a 1,59 en 2010. Esto supone que queda un poco por debajo de la de China (1,6), como si Europa se hubiera impuesto a sí misma una política del “hijo único”.

La población de la Unión Europea empezará a bajar después de 2035, tras alcanzar un máximo de 520,7 millones

En comparación, EE.UU. tiene una tasa de fecundidad de 1,93, lo que le permitirá seguir siendo un país más joven frente a la envejecida Europa.

Entre los países europeos hay notables diferencias en cuanto a la fecundidad. Están en mejor situación los nórdicos (Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia), con tasas en torno a 1,9. Pero entre todos suman una población de solo 20 millones, con lo que su aportación a la natalidad europea es escasa.

También están bien los atlánticos: Reino Unido (1,98) e Irlanda (2,07), que es el único país de la UE que asegura la renovación generacional.

Entre los demás solo tiene una buena perspectiva demográfica Francia (1,99), gracias a una generosa política de subsidios familiares. En ese tándem de Alemania y Francia que tradicionalmente ha tirado de Europa, Alemania podrá aportar su dinamismo económico del momento y Francia su empuje demográfico. El Reino Unido también podría ser la otra pata del trípode, si el euroescepticismo no fuera tan fuerte.

La Europa del sur tiene un problema demográfico que solo puede complicar el despegue económico. Portugal, España, Italia y Grecia tienen tasas de fecundidad muy bajas (entre 1,3 y 1,5). Con el alto paro juvenil actual puede parecer que sobran jóvenes, pero la realidad es que cuando estos países levanten cabeza se encontrarán con falta de trabajadores jóvenes.

Una población cada vez más envejecida
El número de personas mayores de 65 años va a crecer en todo el mundo. Es verdad que a esa edad se llega ahora en muchos casos todavía con buena vitalidad. Pero en cualquier caso las consecuencias económicas y sociales de este envejecimiento natural dependerán de la estructura de edades de la población.

En Europa, la tasa de natalidad sistemáticamente baja y el aumento de la esperanza de vida van a cambiar la pirámide de edades, con un notable envejecimiento.

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Población por tramos de edad en UE-27 (%)

2011 2050
0-14 años 15,6 14,1
15-65 66,9 57,1
65 y más 17,5 28,8

Fuente: Eurostat, EUROPOP2008 convergence scenario

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Actualmente, la edad media de la población en la mayoría de los países europeos se sitúa en torno a 40 años. Según proyecciones de la División de Población de la ONU, en 2050 habrá subido a 45,7. Pero en la Europa del Sur (incluida España) la media será 50. Si se prolongan las tendencias actuales, la palma se la llevará Alemania con 51,2 años.

En comparación con otros continentes, Europa tendrá una población más envejecida. Según las proyecciones de la ONU para 2050, EE.UU., Latinoamérica, Oceanía y Asia tendrán una media de edad de 40 años. Pero Asia oriental va a convertirse en el nuevo “viejo continente”: Japón será el campeón del envejecimiento (53,4), y China (46,3) y Corea del Sur (53) experimentarán la misma drástica experiencia.

En cambio, África tendrá un gran recurso en su juventud, con una población de edad media en torno a los 25 años.

La mayor amenaza al Estado del Bienestar
A largo plazo, la sostenibilidad del sistema de pensiones y del gasto social dedicado a los mayores depende de la relación entre la población económicamente activa (de 20 a 64 años) y la que es más probable que esté económicamente inactiva (mayores de 65).

En 2010, como media, había 3,5 activos por cada jubilado en la UE. Para 2040, solo habrá 2 activos por cada jubilado.

Los que tienen peores perspectivas para 2050 son Alemania (1,5 activos por jubilado) e Italia (1,5), y fuera de Europa, Japón (con solo 1,3 activos por jubilado). España pasaría de 3,6 en 2012 a 1,9 en 2050.

Hay que tener en cuenta que no solo habrá más personas mayores sino que también vivirán más tiempo. La esperanza de vida a los 65 años en la UE es de otros 21 años y en España, casi 23.

Es evidente que esta evolución no augura un feliz porvenir para el sistema de pensiones. Para paliar sus consecuencias, los gobiernos europeos han empezado a retrasar la edad de jubilación y a recalcular su importe y su revalorización.

El gasto sanitario se disparará también con el envejecimiento de la población, ya que las personas mayores (y no habrá pocas de más de 80 años) requieren más atención médica.

Todo indica que los trabajadores del futuro tendrán que trabajar más años, tener menos vacaciones, pagar más impuestos y cobrar pensiones más reducidas, a no ser que tengan planes privados de pensiones.

En suma, se comprobará que la mayor amenaza al estado del Bienestar es la escasa natalidad. De poco sirven los “derechos adquiridos” si no hay suficientes trabajadores que puedan financiarlos y sustentar a las generaciones mayores. Así que esta evolución va a poner a prueba la solidaridad intergeneracional.

La inmigración como panacea
Cada vez se reconoce más que va a ser difícil remontar los efectos que la baja de natalidad anterior ha ocasionado en la estructura de edades de la población. Como consecuencia, ha descendido el porcentaje de mujeres en edad fértil; y cuanto más descienda, más tendría que subir el índice de fecundidad para obtener el mismo número de nacimientos.

Así que se confía en que lo que no da la natalidad lo dará la inmigración. En los próximos 40 años, la población en edad laboral en Europa se reducirá en 37 millones, según las proyecciones de la ONU. Y el probable aumento de la productividad no bastará para compensar tantos puestos vacíos.

Desde el punto de vista económico, la necesidad de la inmigración en Europa es incuestionable. Pero desde el punto de vista social, hay no poca resistencia por la difícil asimilación cultural de la inmigración, sobre todo musulmana. Europa ha demostrado ser un crisol mucho menos eficaz que EE.UU.

Por otra parte, hoy día los países europeos no buscan cualquier tipo de inmigrantes, sino trabajadores cualificados. En algunas áreas (médicos, ingenieros, analistas informáticos…) hay ya competencia entre Europa, EE.UU., Canadá y Australia, para atraer a este tipo de trabajadores. También cabría plantearse hasta qué punto es ético este drenaje de talento procedente muchas veces de países en desarrollo. Además, el efecto rejuvenecedor es menor con los inmigrantes que llegan en edades intermedias, que con los nacimientos.

En cualquier caso, ni tan siquiera está claro que vaya a haber suficientes inmigrantes para compensar el decrecimiento natural de la población europea. Y una Europa envejecida, de escaso dinamismo económico, será menos atractiva para los inmigrantes. Basta ver lo ocurrido en España, que en los años de crisis ha pasado a tener un saldo migratorio negativo.

Our Chat With the ‘Bric’ Builder

Famed economist Jim O’Neill spotted the enormous potential of four developing countries. So where are the next big hits?

By MIN ZENG

O’Neill, an economist, is known for tweaking data models to make them more closely reflect reality. His take on the U.S. budget deficit isn’t for the faint of heart.

WHAT YOU NOTICE FIRST is his thick Manchester accent. Then maybe the somewhat disheveled suit. Indeed, Jim O’Neill is an unlikely mix of a man—a professor dressed in a banker’s suit. But the well-known economist and outgoing chairman of Goldman Sachs Asset Management was the guy who more than a decade ago spotted the potential in four countries that most investors were ignoring—Brazil, Russia, India and China. He dubbed them the “BRICs,” and the title gained wide notoriety because it so aptly expressed a shift in global economic power away from big developed countries. The four BRIC nations even began working more closely together as a result. Now retiring, but still expected to be influential, Mr. Acronym (don’t call him that to his face) offered a few new predictions that his fans will hope are just as smart. His edited remarks follow.

Q: Let’s start with your outlook for global growth in the current decade.

A: Controversially, I think world gross-domestic product between 2011 and 2020 will be stronger than each of the past three decades because of the BRICs. China creates another Spain every year. In 2011, just one year, the increase of dollar GDP in the four BRIC countries was equivalent to the size of Italy’s entire economy.

By 2015, the aggregate GDP for the four BRIC countries will probably be bigger than the U.S. So what’s going on in BRIC countries will be increasingly the real driver of global GDP.

Q: How do you expect the four BRIC nations to perform?

A: China’s growth is almost definitely going to slow—to 7 percent annually instead of 10 percent. I think India could grow by more than 10 percent per year, but I am not sure. I am assuming Brazil will grow by 5 percent, and Russia by 4 percent.

Q: So you are most optimistic about India?

A: India definitely has the biggest potential for growth among BRIC countries this decade. India has incredible demographics. It has a very strong birth rate, which means the demographic profile is improving all the time and it is very young. During the next 20 years, the increase in the size of the working population in India could be as large as the total number of people working in the U.S. today. It is absolutely incredible.

But of course India needs to carry out reform for this to happen. It needs to embrace foreign direct investment for a start. When will India really open the door to foreign direct investments? That is the billion-rupee question. I have learned that with India, you can’t be overly hopeful because the situation there is so complex.

Q: Why is Russia a laggard among the BRICs?

A: Russia has the weakest demographics. It is also the most dependent on energy production. I think it is quite possible oil prices have peaked and that the commodity super cycle is coming to an end. Since 2000, oil prices have basically risen, though the absolute peak was in 2008. I have been saying all year that investors should be bearish on oil, and I continue to think so.

Q: What’s the biggest risk to the growth of the BRICs?

A: We just missed the biggest risk—a U.S. trade war with China. I was nervous about Mitt Romney winning the presidential election, but now that risk is gone and that’s a good thing. Another risk is that the Chinese government will not be able to control a Chinese-style shift to democracy. I think they plan to advance political reform, but it will happen slowly. I’ve spent a lot of time in China and I’ve met a lot of important people. One of the things they talk about a lot is that they want to give more attention to innovation and creativity. That means allowing individuals to be more creative and to take more risks. You have to provide more freedom. So I am going to be watching this very closely. The process is very unpredictable. It could be very, very difficult. If the country’s leaders mishandle it, China could suffer a hard landing.

Q: How will China’s shift to focusing on domestic consumption impact U.S.-China relations and global growth?

A: I monitor the trend of real retail sales in China very closely, and it has been fantastic. We have seen strong signs of acceleration. I think President Xi Jinping inherited an economy that is already adjusting.

If the trend toward increased domestic consumption gathers steam, it should improve U.S.-China relations dramatically. The U.S. will be able to sell more and more to China and will not want to import as much from China. The U.S. will see China less as a threat and more as an opportunity. It is a fantastic opportunity for U.S. companies that sell consumer products to Chinese consumers.

What this decade is all about is the U.S. becoming more and more like China, and China becoming more like the U.S. This is why I am so bullish on the global growth. I am amazed that the International Monetary Fund is not more optimistic about this kind of thing. You look at the 2008 crisis, and it was all about the U.S. consuming too much, and China consuming too little. The U.S. has too big of a trade deficit, and China has too big of a trade surplus. But both countries are making significant progress in the other direction. The U.S. trade deficit is now about 3 percent of GDP, and China’s trade surplus is about 2.5 percent, so it is really encouraging.

“This decade is about the U.S. becoming more like China, and China becoming more like the U.S.”

Q: What is the outlook for the euro zone?

A: I suspect Europe will go back to being boring. By European standards, the past two years have been far too exciting. At the core of it, Europe is a dull place. European growth potential is about 1.5 to 2 percent for this decade. Yes, the crisis in the euro zone is dramatic, but we will eventually resolve the crisis one way or the other. The question is, when? And that is still a one-trillion-euro question.

Q: Is the U.S. poised for growth?

A: I see 2.5 percent annual growth for this decade. By the standard of the past 30 years, this would be disappointing. But the U.S. only grew an average of 1.6 percent annually in the past decade. The U.S. has two dilemmas. First, it has to produce more and consume less. And second, the U.S. has a big fiscal problem.

In some ways, Europe is ahead of the U.S. in addressing fiscal deficits. The U.S. has to tighten its fiscal policy. It has no choice. Of course, in the short term you need to support the economy, but in the longer term the fiscal deficit must be addressed. If you look at the U.S. fiscal situation today, it is worse than that of every European country. According to our calculations, the cyclically adjusted fiscal deficit in the U.S. is about 6.3 percent of GDP. That is higher than every European country, including Greece. Cyclically adjusted is a way of looking at how an economy is doing based on where it is in its business cycle.

Q: Any new acronyms for us?

A: I don’t want to be known as Mr. Acronym. People claimed I recently created another one: MIST, or Mexico, Indonesia, South Korea and Turkey.

What I believe is that these four nations, along with the BRICs, should be regarded as distinctive from the rest of the emerging world because they all account for more than 1 percent of global GDP. They are the big guys. I think MIST countries will do well but not as well as the BRICs this decade.

Q: What’s your favorite BRIC country to visit?

A: Brazil, easily. Because they love football, and so do I. I didn’t go to India in 2012, but I went to Brazil, Russia and China. I used to travel to China the most.

Q: Ruchir Sharma’s book “Breakout Nations” got some attention. What is your response to his criticism of BRICs as a concept?

A: I didn’t read it. I don’t disagree with the fact they are different, but so what? They share large populations and huge potential. Russia, the supposed “weakest,” is probably going to add more to global GDP this decade than the entire euro zone.

Building BRICs: How Much They’ve Grown in 11 Years
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