Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

Jóvenes motivados, bien entrenados y listos para trabajar

La Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana organizó la 1ª Cumbre CapacitAR donde se habló del sistema dual, que brinda dos años de enseñanza técnica con intensa práctica

LA NACION

DOMINGO 19 DE JUNIO DE 2016
Un desempleo estructural muy difícil de mejorar, sumado a la tendencia -también mundial- de jóvenes con enormes dificultades para ingresar al mercado laboral, es parte del panorama del complejo mercado de trabajo en la Argentina. Un paso hacia una mejora en este aspecto vital para las personas es, a través de la confianza en reglas de juego claras y una transparencia sin límites, atraer a empresas para que incorporen personal. Pero hay otro obstáculo: que no encuentren, como muchas veces sucede hoy, el personal que necesitan. Se da entonces la paradoja de que hay miles de personas sin un trabajo, y hay empleadores presentes y futuros con puestos para ofrecer, pero que quedan vacantes.

En la Argentina hay nueve millones de personas que tienen un empleo precario o que están desocupados, según cifras de la OIT difundidas durante la 1ª Cumbre CapacitAR, organizada por la Cámara de Industria y Comercio Argentina-Alemana hace unos días. “Hay que romper el paradigma de la formación sin mirar al mercado”, dijo Conrado Reinke, subsecretario de Políticas de Empleo y Formación Profesional del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social durante el encuentro, en el marco del 100° aniversario de la cámara.

Algunas cifras aportadas por Gabriel Sánchez Zinny, director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), revelan una radiografía de la educación en la Argentina, con sus enormes dificultades. En 2015 tres de cada cuatro empresas (78,7%) tuvieron problemas para cubrir las vacantes abiertas. Esto se debió principalmente a falta de competencias técnicas duras, falta de experiencia y de postulantes. Más del 70% del empleo necesita habilidades tecnológicas.

“Nuestra primera prioridad es saber cuál es la demanda socioproductiva y no generar títulos ni carreras que ya no tienen más demanda de empleo en el mercado”, dijo Sánchez Zinny. Y agregó que menos del 20% de la población económicamente activa tiene una carrera universitaria, y que sólo el 22% de los jóvenes termina el secundario en tiempo y forma.

“Necesariamente hay que pensar en un cambio de paradigma, ya que únicamente el 11% de los jóvenes tiene una educación superior no universitaria. Hay que bajar las horas al sistema. La educación tiene que ver con saberes y competencias más que cuántas horas tiene la cursada.”

El sistema dual, tan exitoso en Alemania, ofrece dos años de teoría, pero también intensa práctica, que es rentada. Muchas de las empresas que participan tienen planes de rotación. Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó devastada, prácticamente en ruinas, con millones de personas que habían perdido todo, fábricas bombardeadas, miles de niños huérfanos. Un panorama desolado. Sin embargo, pocos años después ya se hablaba de un “milagro económico alemán” en Alemania Occidental. Con la mirada en la eficiencia y la producción lograron en tiempo récord reconstruir el país, hasta llegar a ser hoy una de las potencias europeas.

En un trabajo para la española Esade, Enrique Cerdá Omiste dice que “la espectacular recuperación económica de Alemania Occidental no fue el resultado de medidas «milagrosas», sino la consecuencia de una política que convirtió nuevamente el trabajo productivo, el esfuerzo personal, el ahorro y la inversión en actividades rentables. En junio de 1948 se inició en Alemania Occidental una política económica que eliminó la economía autoritaria y que asignó al Estado las funciones económicas que éste puede y debe desempeñar”. Son: reducir el gasto público e impedir su crecimiento excesivo; prohibir los déficit oficiales; mantener la estabilidad monetaria; garantizar los derechos de propiedad y la libertad de trabajo; preservar la libertad de mercado y proteger la competencia.

Hoy, Alemania tiene un modelo educativo-productivo basado en el sistema dual: una formación técnica a la medida de las necesidades de las empresas, que lleva a que haya un muy bajo desempleo, que hoy llega al 6%. Vale recordar que por debajo del 5% se considera pleno empleo.

Más atención a las pymes

En este contexto, Vicente Donato, director ejecutivo de la Fundación Observatorio Pyme, habló durante la jornada sobre un sector que es el gran empleador de la Argentina. “En el mundo, las empresas que tienen entre 10 y 250 empleados forman la clase media empresarial, que genera más del 50% de la riqueza de los países más desarrollados. La Argentina es un país relativamente bien ubicado, aunque perdemos posiciones desde hace 20 años. Sin embargo, este es un sector que puede dar un vuelco en la incorporación del empleo calificado y el que puede contratar a más personas al mercado laboral. Se trata de 80.000 empresas, que generan cuatro millones de puestos de trabajo.”

“El 60% de las miradas, de los objetivos, está puesto en las grandes empresas, pero son las pymes las que proveen el 80% de los puestos de trabajo”, coincidió Ricardo Wachowicz, presidente del Grupo Bayton. Agregó que en el empleo temporario se generan 400.000 puestos de trabajo cada año, y que es “la oportunidad para el primer empleo”. Pidió también que se bajen las tasas de interés para la producción.

Según Donato, desde hace una década se registra una caída en la demanda de trabajo en todos los niveles de calificación. “En este momento estamos en un piso de demanda, aunque afortunadamente dejó de caer.” Sin embargo, a la hora de incorporar personal, coincide con el diagnóstico del INET: existe una dificultad para encontrar a las personas que se necesitan. Simplemente, no tienen las capacidades que las empresas buscan.

Una propuesta práctica

“El sistema dual alemán tiene tres socios: el empresariado, las cámaras y los sindicatos. El Estado establece el marco legal”, dice, traductor mediante, Boris Petschulat, subsecretario de Políticas de Educación del Ministerio de Economía alemán. Los números no dejan de asombrar. Las empresas en Alemania invierten 25.000 millones de euros por año en el sistema dual. Lo consideran una inversión, ya que se reciben los técnicos que ellas necesitan.

“Alemania es un país pobre en materia prima, tenemos poco gas y nada de petróleo. Nuestro mejor recurso es el talento de la gente joven. Hay un consenso de que sólo podemos ser exitosos si creamos y desarrollamos esos talentos”, dice el funcionario alemán. “El gobierno es responsable de 350 de las 370 áreas de formación profesional, y va actualizando las currículas junto a las cámaras y los sindicatos”, agrega.

Sin embargo, dice que hay un enorme desafío, que es que se necesita que más mujeres y jóvenes se aboquen al estudio de profesiones técnicas, ya que de ellas hay solamente entre un 10 y un 15% de participación femenina. Además, con el tema de la robotización, y la perdida de empleo que puede traer, Petschulat afirma que “a través de la automatización, la productividad va a aumentar. Supongamos que aumenta un 30%, los operarios van a tener un 30% más de sueldo, pero hay otras personas que no van a poder seguir el ritmo y estarán dentro de la red de contención social”.

El sistema dual en la Argentina ya promovió la inserción laboral de 2500 jóvenes en las ramas técnico-industriales y administrativo comerciales, con una tasa del 90% de inserción en las empresas. Participan 50 empresas en el país (que podrían ser más), que necesitan personal calificado en ramas como la mecatrónica, la robótica y el mecanizado, muy buscadas en el sector industrial.

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El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

Lunes, 01 de junio de 2015  01:00 | La Ciudad

El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

http://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/El-27–de-los-adolescentes-rosarinos-no-estudia-ni-termino-la-secundaria-20150601-5123.html

Silvina Dezorzi / La Capital

Un informe de UNR-Unicef muestra que el abandono arranca a los 13. En la franja de 15 a 17, Santa Fe muestra uno de los peores índices de escolarización del país.

En Santa Fe, 43 mil adolescentes de 12 a 17 años quedan afuera de la escuela, pese a que desde el 2006 la secundaria forma parte de la educación obligatoria. En rigor, la escolarización alcanza un nivel de universalidad sólo entre los 5 y 12 años, pero ya a los 13 empiezan procesos de abandono que se agravan aceleradamente al llegar a los 16, cuando  uno de cada cuatro chicos deja de ir a clase, proporción que a los 17 cae a uno de cada tres. En el departamento Rosario el panorama es similar: en el sistema educativo crece el ingreso al nivel inicial (4 y 5 años), ronda el 100% entre los 5 y los 12, pero luego cae progresivamente hasta que a los 17 sólo asisten a la secundaria el 68,7% de los pibes: uno cada tres queda afuera. En guarismos globales el 27% de los jóvenes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria. La estadística surge de una investigación realizada por un equipo de la UNR y Unicef presentada hace pocos días en la Feria del Libro porteña, pero —hay que aclararlo— es previa al plan Vuelvo a Estudiar que lanzó la provincia en 2013 y que el año pasado logró reinsertar a 2.600 alumnos.

  A nivel provincial, el informe sobre Adolescentes y Secundaria Obligatoria (basado en datos del censo nacional 2010) señala que “el salto más intenso” (de abandono escolar) se da de los 15 a los 16: “con sólo un año de diferencia, la asistencia de la población desciende 14 puntos”.
En el concierto nacional, “a grandes rasgos” Santa Fe muestra “valores similares” a los del resto del país, “con un perfil parecido de disminución progresiva”. Sin embargo, señala el informe, en la franja de edad que va de 15 a 17 se abre una “brecha” y “el porcentaje de asistencia en Santa Fe” cae 5 puntos abajo de los números del total nacional, “indicando peores niveles de cobertura”.
“Esta diferencia permite concluir que el sistema educativo de  Santa Fe tiene menor capacidad de captación de la población de 15 a 17 años, en cualquiera de sus niveles y modalidades, respecto del país analizado en su conjunto”, remarca el estudio.
De hecho, al comparar la situación con las otras 23 jurisdicciones, Santa Fe ocupa el lugar Nº 21 según la tasa de asistencia de la población de entre 15 y 17 años, “una de las más bajas del país” y sólo por encima de Chaco, Santiago del Estero y Misiones.
La progresión de esa tasa es la siguiente: entre los chicos de 6 a 11 años, Santa Fe se ubica en el puesto 11º a nivel nacional, pero ya en el tramo siguiente, de 12 a 14, baja al 15º.
Las hipótesis sobre la mala performance entre los 15 y 17 años parece exceder el marco local. Ese rango de edad, que los investigadores definen como el de “mayor variabilidad”, se ubica en algunas jurisdicciones del país por arriba del 90 %, mientras que en otras cae debajo del 70, lo que indica que es en ese “tramo de edad donde las desigualdades entre provincias” se hacen más intensas.
En cuanto al departamento Rosario, el informe devela que 26 mil jóvenes de 15 a 19 años (el 26,7 % de esa población) no asisten a la escuela y no lograron terminar la secundaria.
A partir de los 14 se acelera la inasistencia y llega a su pico a los 17, cuando el 32,3 % de los adolescentes ya no va a clases. Y otra cuestión significativa: también a los 14 se empieza a manifestar diferencia entre los sexos, ya que las chicas sostienen la escolaridad mucho más que sus compañeros: de los 13.700 pibes que entre los 12 y 17 años no asisten a la escuela, 7.700 son varones y 6.000 mujeres.
Eso “sugiere”, dice el informe, que “la población masculina está más expuesta a los procesos que generan y consolidan la exclusión educativa”.

Marco nacional. Aunque el secundario es obligatorio y todos los estamentos de gobierno se esfuerzan por cumplimentar ese derecho, el 37,6% de los jóvenes de 20 a 24 años no completó el nivel y el 12,45% de los alumnos repite el ciclo básico, cifras que preocupan “en los grandes centros urbanos, donde hay una concentración importante de adolescentes”.
Ante esa dificultad, Unicef Argentina desarrolla la serie de estudios “Educar en ciudades” y en ese marco el trabajo de los investigadores de la UNR tomó como objeto el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa (que desarrolló la Dirección de Políticas Públicas de Juventudes, dependiente de Promoción Social municipal), iniciativa destinada a chicos de 14 a 17 años no escolarizados, con el fin de “favorecer su circulación por ámbitos sociales y culturales” y “facilitarles el acceso y la continuidad en el sistema educativo formal”.
Como no podía ser de otro modo, al analizar la escolarización según la economía familiar, el informe deja claro que “los adolescentes de los hogares con más bajos ingresos poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Y aún más determinante es la historia familiar: quienes vienen de núcleos “donde ningún miembro finalizó la escuela secundaria poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Sus probabilidades de abandonarla son “significativamente mayores”.
Y en materia laboral, el estudio concluye que las dos terceras partes de la población adolescente que no asiste a la escuela tampoco trabaja.

Un estudio que echa luz sobre experiencias y territorios

Cómo aumenta y va impactando la sobreedad escolar en el abandono de los estudios secundarios (sólo uno de cada cinco alumnos termina en el tiempo previsto) y el hecho de que la cobertura del nivel medio haya crecido más intensamente en los 90 que entre 2001 y 2010 son otros puntos sugestivos y muy interesantes de la investigación. Pero más allá de los datos “duros” y estadísticos, el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa como política en sí fue el eje que la investigación UNR-Unicef procuró analizar. Para eso no se limitó a revisar papeles, sino que apeló a un abordaje cualitativo que tuvo en cuenta prácticas sociales concretas, contextos cotidianos, representaciones y saberes de los educadores y los jóvenes, procesos de construcción social, de apropiación y significación. Las voces de todos los actores (referentes del programa, funcionarios, jóvenes) dotaron de sentido y color al ambicioso trabajo.
El trabajo de campo se desplegó en “anclajes” (dos en el distrito noroeste, uno en el sudoeste y otro en el sur, todos de “barrios priorizados”), dentro de los entonces centros territoriales de referencia, hoy de convivencia barrial. Y en ese abordaje tuvo en cuenta las transformaciones del territorio sociourbano (segmentaciones, concentración de la pobreza, circuitos delictivos ligados al narcomenudeo y profundización de la desigualdad que acentuaron los años 90) y los avatares del plan.
Al inicio del informe, la responsable de Educar en Ciudades, la investigadora de la Universidad Nacional General Sarmiento Flavia Terigi, expresó su confianza en que los resultados contribuyeran “a la evaluación de alternativas de políticas públicas tendientes a garantizar el derecho a la educación de todos los adolescentes y jóvenes que habitan los grandes centros urbanos y a promover nuevas miradas sobre los itinerarios escolares y el sentido de la educación secundaria” en Argentina.

Hablemos de educación

Sábado 15 de noviembre de 2014 | Publicado en edición impresa

Editorial I

http://www.lanacion.com.ar/1744110-hablemos-de-educacion

Es el momento de que los candidatos den a conocer sus propuestas para revertir la decadencia educativa de nuestro país

En estos años, la política gubernamental ha desdeñado dos valores esenciales para la sociedad. Son los valores que aporta la cultura del trabajo y del estudio.

En ese contexto, nadie debe sorprenderse de que Sarmiento sea objeto de burlas y no del respeto que debería comenzar por quienes tienen la responsabilidad de la educación pública en el país. El desprecio que han manifestado autoridades ministeriales por las evaluaciones comparativas internacionales que atestiguan desde 2003 el retroceso de nuestros chicos en las sucesivas pruebas PISA ha colocado a la Argentina en situación difícil: descalifican, con la temeridad de quienes creen saberlo todo sin saber nada, lo que el mundo toma con absoluta seriedad.

Y hasta se permiten desalentar la reprobación de exámenes propia de sistemas en que la sabiduría equilibra premios y castigos. Lo hacen con la laxitud de demagogos que anteponen un fugaz rédito inmediato a la vastedad de los intereses nacionales en juego en el mediano y largo plazo.

Si se van en diciembre de 2015 sin introducir cambio alguno en sus políticas, estos gobernantes dejarán al país carente de defensas que la Nación ha construido en el lento pero firme proceso de su historia, ése que le otorga identidad y lugar definido en el planeta y en el que se encuentra amparo en situaciones de desdicha y desvanecimiento institucional. Con tales defensas se protege también la Nación a sí misma del desorden social en tiempos de calamidades públicas.

Para no extender con exceso el cuadro de las comparaciones, los argentinos podríamos observarnos no más que en el espejo de alguno de nuestros vecinos. Si no quisiéramos hacerlo por un envanecimiento tan impropio como incomprensible, deberíamos formularnos al menos algunas indagaciones por la mera curiosidad de conocer qué legado dejaremos a nuestros hijos, qué quedará de resultas de persistirse en un cuadro como el actual para el porvenir de nuestros nietos.

Casi hasta 1960, nuestras fuerzas productivas eran equivalentes a las de Brasil; hoy, las diferencias son tantas que, en una maratón, los habríamos perdido de vista. ¿Cuántos somos los argentinos que hemos reflexionado sobre las razones de ese retroceso relativo cuya magnitud salta a la vista por la relevancia extraordinaria que nuestros vecinos han asumido en el mundo?

Podríamos dar una pista a raíz de la inmediatez con lo sucedido días atrás. A fines del mes último, 8,6 millones de adolescentes brasileños rindieron el Examen Nacional de Enseñanza Media. Una prueba de esas proporciones sólo se supera en otro acontecimiento anual, que se realiza en China, con la participación de casi 10 millones de jóvenes.

En Brasil, los exámenes concernían a conocimientos sobre matemáticas, historia, geografía, química, física, literatura, redacción y una lengua ajena al portugués.

El ámbito de tal competencia se replicó en 1700 ciudades y pueblos. Fueron de la partida 30.000 presos. La presidenta Dilma Rousseff pudo decir que en un fenómeno de esa naturaleza se valoriza el esfuerzo que los integrantes de la nueva generación de brasileños están dispuestos a poner de manifiesto. Una vez evaluados los trabajos, se instrumentará el sistema de becas por el que el Estado brasileño premiará a los hijos de familias humildes. El viejo y sano principio de la igualdad de oportunidades, pero a cambio de una demostración fehaciente de voluntad individual de esfuerzo y superación.

Después de esto, las universidades brasileñas decidirán de qué manera contemplarán los resultados. A fines de octubre no hubo exámenes de ingreso a las instituciones de nivel superior educativo; se trató de una evaluación general por las cual las autoridades gubernamentales, los padres y los alumnos sabrán lo que en la Argentina no puede saberse respecto de los propios adolescentes: cuáles han sido los colegios secundarios de cuyos elencos han salido los mejores promedio y de cuáles, los peores.

En Europa, en Asia, se atienden experiencias parecidas. Comparar es una de las vías más eficientes para conocer. Aquí, en cambio, se opta por el silencio y el ocultamiento de pruebas indubitables sobre la marcha de la educación. La complicidad está bastante generalizada nivelando para abajo una vez más.

Ante el menor atisbo de querer evaluar las capacidades docentes, los maestros y profesores argentinos son los primeros en levantar la voz en contra de dejarse calificar en sus competencias y acrecentarlas, no sólo para bien de ellos sino también de sus alumnos y, en última instancia, de toda la sociedad. Sin embargo, siempre están listos para discutir salarios, con amenazas de paro que casi siempre se terminan llevando a la práctica, como hace poco en la provincia de Buenos Aires.

El sueño sarmientino de alfabetizar la población a fin de dotarla de los mejores recursos para el trabajo y su desenvolvimiento social exige en el mundo de hoy una apuesta de mucho mayor rigor que en el pasado: lograr tasas elevadas de graduados que se hayan perfeccionado en el nivel terciario en conocimientos específicos a partir de una cosmovisión humanística.

La población de Brasil es alrededor de cinco veces la de la Argentina: 200 millones de habitantes contra 40 millones. Sin embargo, en Brasil se gradúa al año un millón de estudiantes universitarios frente a los 110.000 que lo hacen en la Argentina. ¿Qué sucede? El índice de graduación de nuestros vecinos casi duplica al de nuestro país: 5,2 y 2,7 por ciento, respectivamente, de graduados cada 1000 habitantes. Lo peor de todo es que tres cuartas partes de los estudiantes de universidades públicas de la Argentina no llega a graduarse; tampoco, más de la mitad de quienes cursan estudios en universidades privadas.

A poco de comenzar las campañas con vistas a las elecciones generales de octubre de 2015 es el momento de preguntar cuáles son las propuestas de los candidatos sobre la forma de intentar recuperar los antiguos niveles de calidad de la enseñanza pública en el país. Qué piensan de escuelas y colegios cuyos maestros y profesores perciben remuneraciones insuficientes en relación con la importancia de sus funciones. Qué políticas persuasivas y preventivas piensan adoptar para que la palabra de los docentes recupere ante padres y alumnos la jerarquía que ha perdido. Qué opinan, en fin, del ingreso irrestricto a las universidades públicas y de que los hijos de familias solventes cursen estudios en sus aulas según pautas de gratuidad que paga el conjunto de la sociedad.

Ha llegado la hora, definitivamente, de que los argentinos hablemos y reflexionemos sobre la educación de los argentinos..

 

Fortalecer la escuela secundaria

Lunes 03 de noviembre de 2014 | Publicado en edición impresa

Por Alieto Guadagni  | Para LA NACION

Uno de los mejores indicadores de la desigualdad social de un país es la situación del sistema educativo, ya que la clave de la igualdad de oportunidades es la ausencia de diferencias significativas en la trayectoria escolar de los estudiantes, según el nivel socioeconómico de sus familias. El aumento de los jóvenes “ni-ni” (jóvenes que ni estudian ni trabajan) es un hecho preocupante, ya que contribuye a la reproducción intergeneracional de la pobreza. Un sistema escolar poco inclusivo y además con problemas de calidad educativa no sólo frustra los proyectos de vida, sino que además los excluye del mercado laboral formal y así contribuye a la expansión del delito y de la droga.

Existe una desigualdad originada por la creciente segmentación del mercado laboral, en el cual se amplía la brecha de remuneraciones entre personal calificado y no calificado. Por eso la graduación en la escuela secundaria es hoy el requisito mínimo para acceder a buenos empleos. No olvidemos que la falta de empleo castiga siempre más a quienes tienen menos educación. Desigualdad y pobreza impulsan que sean muchos los que están marginados de los procesos educativos aptos para abrirles el nuevo mundo tecnológico, que es la característica de esta época. Esos muchos son los más pobres. Los pobres tienen menos capital intelectual acumulado, por eso generan menos ingresos y no están en condiciones de financiar una mayor escolarización de sus hijos; así se perpetúa la pobreza familiar.

El aumento de los jóvenes ‘ni-ni’ es un hecho preocupante, ya que contribuye a la reproducción intergeneracional de la pobreza

En 2006 se dictó la ley 26.206, que establece la obligatoriedad escolar entre los cinco y seis años y el fin del secundario. Esta nueva ley fue un importante avance, ya que la extensión de la escuela secundaria es un paso positivo hacia el fortalecimiento del proceso educativo y la promoción de la igualdad de oportunidades. Sin embargo, nuestra escuela secundaria enfrenta tres carencias: escasa graduación, gran desigualdad y bajo nivel de conocimientos en los alumnos.

Según el Ministerio de Educación, en 2012 la graduación en las escuelas secundarias alcanzó a 285.699 adolescentes, algo más de los 280.876 egresados en 2003. Este incremento de 1,7% es positivo, pero aún insuficiente, ya que según el Censo de 2010 nuestra graduación a la edad correspondiente no llega ni a la mitad de la población. Por esta razón no nos debería sorprender lo que informa la Unesco sobre la evolución de la graduación secundaria en todo el mundo, que destaca que el porcentaje de la población que se gradúa en la escuela secundaria a la edad esperada llega a niveles altos en muchos países. En América latina el nivel de graduación secundaria a la edad esperada es liderado por Perú (donde la graduación llega al 70%), le siguen Chile (68%), Cuba (63%), Colombia (61%), Bolivia (56%), Costa Rica (51%), Paraguay (48%), Ecuador (47%), El Salvador (46%) y México (44%). Que nuestro país ocupe el lugar 11 entre las naciones latinoamericanas, con el 43%, debe preocuparnos. Estamos por debajo de países que tienen un PBI inferior al nuestro, lo que prueba que no se trata de un problema financiero ni de falta de recursos, sino de decisión política.

Sigue vigente una gran desigualdad educativa, ya que, según el Ministerio de Educación, menos del 12% de los niños de sexto grado de las escuelas privadas de Santa Fe, Córdoba y la ciudad de Buenos Aires tienen conocimientos bajos en matemática. Pero este indicador negativo trepa, por ejemplo, al 51% en las escuelas estatales del conurbano y Formosa. La deserción de la escuela secundaria también está vinculada con el nivel socioeconómico de las familias, basta tomar nota que de cada 100 alumnos que ingresaron en 2001 a primer grado en escuelas privadas, 64 concluyeron la secundaria en 2012, mientras que en las escuelas estatales apenas se graduaron 25. Esta gran desigualdad es aún mayor en provincias como Misiones, donde apenas se graduaron 15 de cada 100 ingresantes a primer grado estatal, mientras que en las secundarias privadas se graduaban 62 de cada 100 ingresantes en primer grado.

Debemos avanzar hacia una mayor escolarización con igualdad de oportunidades

Nuestros estudiantes tienen un muy bajo nivel de conocimientos cuando se los compara con el resto de las naciones. Según la prueba PISA 2012, el promedio mundial de los adolescentes con nivel bajo en matemática era de apenas 23,1%, mientras que en nuestro país nada menos que dos de cada tres adolescentes se ubican en este nivel.

Debemos avanzar hacia una mayor escolarización con igualdad de oportunidades. Desde ya que la tarea que tenemos por delante no es nada sencilla, pero por lo menos comencemos por abrir los ojos y reconocer algo tan elemental como que los niños pobres son muy castigados con un escaso calendario escolar. Nuestro calendario “real”, debido a la incumplida jornada extendida y los incumplidos 180 días, es de los más cortos del mundo. Es evidente que aumentar el calendario escolar no asegura automáticamente una mayor igualdad de oportunidades, pero cerrar con frecuencia las escuelas públicas seguramente acrecienta la desigualdad.

Cuando una escuela pública no abre sus puertas, todos nos alejamos de la justicia social. En el siglo XIX se universalizó la escuela primaria con la ley 1420; ahora, cumpliendo el mandato de la ley 26.206, es imperioso universalizar la escuela secundaria. Esto no será fácil, por eso será indispensable un gran acuerdo político que defina medidas efectivas que apunten a lograr esta meta..

¡Viva el “abusómetro” educativo!

lanacion.com|  http://www.lanacion.com.ar/1737180-viva-el-abusometro-educativo

Martes 21 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa

Por Andrés Oppenheimer | LA NACION

MIAMI.- Una organización mexicana que pugna por mejorar los estándares educativos acaba de hacer algo que debería imitarse en toda América latina: instaló un “abusómetro” en una de las avenidas más transitadas de Ciudad de México para informar a los transeúntes cuánto dinero del presupuesto educativo del país desaparece a cada minuto.

Es una gran idea, porque México y varios países latinoamericanos tienen algunos de los mayores presupuestos del mundo para educación y sin embargo ocupan los últimos puestos en los rankings internacionales de desempeño académico de sus estudiantes.

Según el Banco Mundial, México, Brasil y la Argentina gastan entre el 5,2 y el 6,3% de sus respectivos PBI en educación, mucho más que China o Singapur. Pero en los últimos años, mientras el desempeño de los estudiantes latinoamericanos ha caído en las pruebas internacionales, el de China y Singapur ha mejorado. México, Brasil y la Argentina se sitúan casi al final de la lista de los 65 países que participan en las pruebas PISA destinadas a evaluar la capacidad académica de los estudiantes de 15 años, mientras China y Singapur se sitúan entre los primeros tres países de la lista.

Mexicanos Primero, la organización que instaló en el Periférico Sur, en Ciudad de México, el marcador electrónico que ha dado en llamar “abusómetro”, quiere aumentar la presión pública para que el gobierno responda esa pregunta. Un estudio sobre las cifras del censo de México, realizado por la organización, revela que casi 3000 millones de dólares del presupuesto educativo del país no están justificados anualmente. El “abusómetro” muestra a los automovilistas cuánto de ese dinero gasta el gobierno cada día, cada hora y cada minuto.

Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, me dijo que los gastos irregulares o ilegales del presupuesto educativo son usados para pagar los salarios de 298.000 personas, o el 13% de los docentes de la escuela elemental y secundaria del país. En muchos casos, quienes reciben estos salarios son beneficiarios de subsidios políticos o trabajan para los sindicatos de maestros, pero no están frente a un aula.

“El gobierno federal y nosotros estamos financiando al enemigo, porque estamos pagando a los operadores políticos de las cúpulas sindicales, que son los que bloquean las calles para protestar contra la reforma educativa”, me dijo González. “Necesitamos que ese dinero destinado a pagos irregulares sea usado para mejorar la infraestructura educativa, para capacitar a maestros y directores y para becar a jóvenes”, agregó.

Según González, la reacción del gobierno ante el “abusómetro” fue guardar silencio, “lo que en mi opinión es desafortunado, pero en parte también nos deja claro que no están rebatiendo nuestras cifras. Las están dando por buenas”.

De las 298.000 personas que cobran salarios de maestros sin enseñar en ninguna escuela, 114.998 cobran cheques de maestros que han muerto o se han jubilado y 113.259 reciben sus cheques por enseñar supuestamente en escuelas en las que nadie los conoce. Otros 70.000 son maestros “aviadores” o “comisionados”, como se denomina a las personas que están “a préstamo” trabajando en puestos administrativos para los sindicatos docentes, cuando según la ley deberían ser pagados por los sindicatos.

El “abusómetro” estará instalado en la calle durante un mes y luego seguirá funcionando en el sitio web http://www.finalabuso.org.

Aunque parezca irónico, México tiene suerte, porque al menos tiene un grupo cívico no gubernamental que está llevando la cuenta de los fondos educativos que son desviados o robados. En muchos otros países latinoamericanos, nadie lleva la cuenta.

En la Argentina, la Presidenta se jacta de que su gobierno aumentó el gasto de educación a niveles récord, pero los niveles educativos se han desmoronado. Pese al aumento del presupuesto, que pasó de 4,6 a 6% del PBI durante la última década, el porcentaje de estudiantes que sacaron un puntaje “insuficiente” en las pruebas PISA de comprensión de lectura aumentó de 44 a 52% durante el mismo período, según un estudio del instituto de investigación Idesa.

Comparativamente, Canadá redujo su gasto de educación durante la última década, de 5,6 a 5%, y sin embargo logró mantener intactos sus mejores resultados en los tests PISA, dice el estudio.

Mi opinión: sería maravilloso que en todos los países de la región hubiera grupos cívicos que montaran “abusómetros” en el centro de sus capitales. Servirían como constantes recordatorios de cuánto dinero de los contribuyentes es desviado o robado de los presupuestos, mientras siguen cayendo los estándares educativos. ¡Bien hecho, Mexicanos Primero!.

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nacieron en la Capital

http://www.lanacion.com.ar/1736970-el-45-de-los-habitantes-de-las-villas-portenas-nacieron-en-la-capital

Lunes 20 de octubre de 2014 | Publicado en edición impresa

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nacieron en la Capital

Según un estudio oficial, la edad promedio de la población es de apenas 24 años, mientras que en toda la ciudad es de 40 años; además, el 37% de los hogares sufren hacinamiento y sólo cuatro de cada diez mujeres trabajan

Por Ángeles Castro  | LA NACION

El 45 % de los habitantes de las villas porteñas nació en la Capital; casi el 80% de ese grupo tiene menos de 20 años, por lo que probablemente varias generaciones hayan nacido y crecido en los asentamientos. Otro 33,7% es oriundo de países limítrofes y un 4,6%, de Perú. Suman 16,7% los que provienen de otros distritos de la Argentina.
Los datos surgen de un informe técnico realizado por lademógrafa VictoriaMazzeo para la Dirección General de Estadística y Censos de la ciudad, y muestra cómo otros indicadores sociales también se resienten en villas y asentamientos respecto del resto de la Capital.La población en villas es joven: la edad promedio se sitúa en 24 años; para toda la ciudad, la media alcanza los 40 años. En tanto, las mujeres que viven en asentamientos tienen un promedio de 4,3 hijos, mientras que nacen dos hijos por mujer en promedio en toda la Capital.

Por otra parte, el tamaño de las familias resulta mucho mayor que la media: 6 miembros, contra 2,5. El rasgo lleva como correlato altos porcentajes de hacinamiento (más de dos personas cohabitan por cuarto), que se registra en el 37% de los hogares.

“La mitad es una población autóctona que ya lleva tres generaciones, y que perfila hasta un «modo villero» de vivir la ciudad. En el grupo, arraigan moralidades sustentadas en identidades colectivas por medio de religiosidades, estéticas musicales, fidelidades deportivas dotadas de códigos, lenguajes, normas y valores propios”, reflexionó el historiador Jorge Ossona, investigador de la Universidad de Buenos.

Coincidió con él Mazzeo, que es profesora de la cátedra de Demografía Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA: “Hay varias generaciones que probablemente hayan nacido y crecido en las villas: el 36% de los habitantes es menor de 20 años y porteño”.

Según Ossona, “un elemento distintivo de la pobreza es la juvenilidad procedente de sus hogares numerosos en hijos. Las razones no necesariamente residan en la ignorancia de métodos anticonceptivos. Si una familia es fuerte, debe ser numerosa para honrar su prestigio. Constituye una suerte de “riqueza” no material, sino más bien humana y afectiva.

“Además -explicó- las mujeres primerizas suelen aceptar los embarazos de buena gana porque son una fuente de respetabilidad en ámbitos muy patriarcales y, por lo tanto, proclives a despreciar a la mujer como sujeto débil al que, no obstante, los jefes deben proteger porque allí estriba su honor.”

El informe de Mazzeo destaca la deserción temprana de los adolescentes del sistema educativo. Mientras la asistencia escolar de los chicos de entre 5 y 14 años varía entre el 94 y el 97%, en el segmento de entre 15 y 17 años ya cae al 79 por ciento. “Esto redundará en la mayor vulnerabilidad de estos jóvenes en su posicionamiento en el mercado de trabajo”, señaló la especialista.

En efecto, la precariedad laboral es más acentuada entre los habitantes de asentamientos, y el sexo femenino es particularmente afectado por este fenómeno. Sólo el 37,1% de las mujeres está ocupado; el 55,8% permanece inactivo (no tiene empleo ni lo busca) y el 7,1%, desocupado (busca trabajo, pero no consigue).

Entre los hombres, el 48,8% trabaja, mientras que otro 5,9% busca empleo pero no lo encuentra; 45,3% está inactivo.

El informe, preparado para la Dirección General de Estadística y Censos porteña, señala que 92% de los varones que trabajan lo hacen como mano de obra operativa y no calificada, con gran presencia en los rubros de la industria y la construcción.

Entre las mujeres, la proporción se eleva al 94 por ciento. De las trabajadoras, el 28% integra el servicio doméstico y un 15% realiza tareas de limpieza no doméstica.

El tipo de inserción laboral, sumado al tamaño de los hogares, se refleja en el ingreso per cápita familiar, uno de los indicadores de bienestar. El 78% de las familias en villas integran el quintil más pobre; disponían de menos de 235 dólares mensuales por miembro al cambio oficial en el momento del relevamiento.

“La exclusión vincula la situación laboral y de ingreso con determinadas condiciones de vida y del hábitat”, sintetizó María Carla Rodríguez, investigadora en Estudios Urbanos del Instituto Gino Germani de la UBA.

Otro dato que llama la atención es el peso relativo de la población en villas sobre el total de la Capital, que pasó del 3,9% en 2001 al 6,4% en la actualidad.

“Entre 2001 y 2010 se dieron algunas mejoras en el mercado laboral, en los salarios reales y en la ayuda social, por lo que el aumento del porcentaje de hogares en villas no respondería a una situación de empobrecimiento social generalizado”, consideró Leonardo Gasparini, director del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata. Y agregó: “Dos posibles razones podrían ser: la dificultad para traducir las mejoras de empleo e ingresos en progreso habitacional, y las dificultades en el manejo del espacio urbano, en el que coexisten un espacio de viviendas formales regulado que casi no crece y un espacio informal no regulado que crece a tasas altas”.

UN FUERTE SENTIDO DE PERTENENCIA

  • Un estudio realizado por las ONG Techo y Unicef entre chicos de 12 a 16 años de asentamientos de la Capital y el conurbano demostró que el 90% de ellos considera que la situación de su familia es buena o muy buena. Cerca del 78% dijo que le gusta “mucho” o “bastante” vivir donde vive, aunque el 82,7% desea mudarse a otro barrio en el futuro.
  • “Es el sentido de pertenencia. Uno de cada dos chicos nació en la villa donde reside; el amor por el barrio se profundiza habitualmente en los sectores populares”, opinó Ignacio Gregorini, director del Centro de Investigación Social de Techo.

Con la colaboración de Agustina Mac Mullen.

PISA ¿Es importante a qué tipo de escuela asiste un estudiante?

http://www.oecd.org/pisa/pisaproducts/pisainfocus/PISA-in-focus-n27-esp.pdf

En Argentina sí es importante, casi el  100%  de la variación en el rendimiento de los estudiantes se atribuye a la escuela a la que asiste.

Cerca del 40% de la variación en el rendimiento de estudiantes en los países de la OCDE se observa entre escuelas; pero entre los países con mayor rendimiento, las diferencias en el rendimiento son generalmente más pequeñas que aquellas observadas en el promedio de los países de la OCDE.

Los sistemas educativos exitosos pueden garantizar que todos los estudiantes tengan éxito a altos niveles.

En resumen: el desempeño general de un país o economía en PISA es solamente una medida de la efectividad de sus sistemas educativos. El grado de la variación en el desempeño del estudiante dentro de una escuela y entre escuelas otorga mayor claridad sobre el éxito del sistema educativo en ofrecer una educación de calidad para todos sus estudiantes. Los resultados de PISA muestran que un alto desempeño o rápidas mejoras pueden lograrse sin ampliar la brecha en el rendimiento entre los estudiantes con mayor y menor desempeño.