El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

Lunes, 01 de junio de 2015  01:00 | La Ciudad

El 27 % de los adolescentes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria

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Silvina Dezorzi / La Capital

Un informe de UNR-Unicef muestra que el abandono arranca a los 13. En la franja de 15 a 17, Santa Fe muestra uno de los peores índices de escolarización del país.

En Santa Fe, 43 mil adolescentes de 12 a 17 años quedan afuera de la escuela, pese a que desde el 2006 la secundaria forma parte de la educación obligatoria. En rigor, la escolarización alcanza un nivel de universalidad sólo entre los 5 y 12 años, pero ya a los 13 empiezan procesos de abandono que se agravan aceleradamente al llegar a los 16, cuando  uno de cada cuatro chicos deja de ir a clase, proporción que a los 17 cae a uno de cada tres. En el departamento Rosario el panorama es similar: en el sistema educativo crece el ingreso al nivel inicial (4 y 5 años), ronda el 100% entre los 5 y los 12, pero luego cae progresivamente hasta que a los 17 sólo asisten a la secundaria el 68,7% de los pibes: uno cada tres queda afuera. En guarismos globales el 27% de los jóvenes rosarinos no estudia ni terminó la secundaria. La estadística surge de una investigación realizada por un equipo de la UNR y Unicef presentada hace pocos días en la Feria del Libro porteña, pero —hay que aclararlo— es previa al plan Vuelvo a Estudiar que lanzó la provincia en 2013 y que el año pasado logró reinsertar a 2.600 alumnos.

  A nivel provincial, el informe sobre Adolescentes y Secundaria Obligatoria (basado en datos del censo nacional 2010) señala que “el salto más intenso” (de abandono escolar) se da de los 15 a los 16: “con sólo un año de diferencia, la asistencia de la población desciende 14 puntos”.
En el concierto nacional, “a grandes rasgos” Santa Fe muestra “valores similares” a los del resto del país, “con un perfil parecido de disminución progresiva”. Sin embargo, señala el informe, en la franja de edad que va de 15 a 17 se abre una “brecha” y “el porcentaje de asistencia en Santa Fe” cae 5 puntos abajo de los números del total nacional, “indicando peores niveles de cobertura”.
“Esta diferencia permite concluir que el sistema educativo de  Santa Fe tiene menor capacidad de captación de la población de 15 a 17 años, en cualquiera de sus niveles y modalidades, respecto del país analizado en su conjunto”, remarca el estudio.
De hecho, al comparar la situación con las otras 23 jurisdicciones, Santa Fe ocupa el lugar Nº 21 según la tasa de asistencia de la población de entre 15 y 17 años, “una de las más bajas del país” y sólo por encima de Chaco, Santiago del Estero y Misiones.
La progresión de esa tasa es la siguiente: entre los chicos de 6 a 11 años, Santa Fe se ubica en el puesto 11º a nivel nacional, pero ya en el tramo siguiente, de 12 a 14, baja al 15º.
Las hipótesis sobre la mala performance entre los 15 y 17 años parece exceder el marco local. Ese rango de edad, que los investigadores definen como el de “mayor variabilidad”, se ubica en algunas jurisdicciones del país por arriba del 90 %, mientras que en otras cae debajo del 70, lo que indica que es en ese “tramo de edad donde las desigualdades entre provincias” se hacen más intensas.
En cuanto al departamento Rosario, el informe devela que 26 mil jóvenes de 15 a 19 años (el 26,7 % de esa población) no asisten a la escuela y no lograron terminar la secundaria.
A partir de los 14 se acelera la inasistencia y llega a su pico a los 17, cuando el 32,3 % de los adolescentes ya no va a clases. Y otra cuestión significativa: también a los 14 se empieza a manifestar diferencia entre los sexos, ya que las chicas sostienen la escolaridad mucho más que sus compañeros: de los 13.700 pibes que entre los 12 y 17 años no asisten a la escuela, 7.700 son varones y 6.000 mujeres.
Eso “sugiere”, dice el informe, que “la población masculina está más expuesta a los procesos que generan y consolidan la exclusión educativa”.

Marco nacional. Aunque el secundario es obligatorio y todos los estamentos de gobierno se esfuerzan por cumplimentar ese derecho, el 37,6% de los jóvenes de 20 a 24 años no completó el nivel y el 12,45% de los alumnos repite el ciclo básico, cifras que preocupan “en los grandes centros urbanos, donde hay una concentración importante de adolescentes”.
Ante esa dificultad, Unicef Argentina desarrolla la serie de estudios “Educar en ciudades” y en ese marco el trabajo de los investigadores de la UNR tomó como objeto el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa (que desarrolló la Dirección de Políticas Públicas de Juventudes, dependiente de Promoción Social municipal), iniciativa destinada a chicos de 14 a 17 años no escolarizados, con el fin de “favorecer su circulación por ámbitos sociales y culturales” y “facilitarles el acceso y la continuidad en el sistema educativo formal”.
Como no podía ser de otro modo, al analizar la escolarización según la economía familiar, el informe deja claro que “los adolescentes de los hogares con más bajos ingresos poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Y aún más determinante es la historia familiar: quienes vienen de núcleos “donde ningún miembro finalizó la escuela secundaria poseen menos oportunidades de acceso y permanencia”. Sus probabilidades de abandonarla son “significativamente mayores”.
Y en materia laboral, el estudio concluye que las dos terceras partes de la población adolescente que no asiste a la escuela tampoco trabaja.

Un estudio que echa luz sobre experiencias y territorios

Cómo aumenta y va impactando la sobreedad escolar en el abandono de los estudios secundarios (sólo uno de cada cinco alumnos termina en el tiempo previsto) y el hecho de que la cobertura del nivel medio haya crecido más intensamente en los 90 que entre 2001 y 2010 son otros puntos sugestivos y muy interesantes de la investigación. Pero más allá de los datos “duros” y estadísticos, el Programa Joven de Inclusión Socioeducativa como política en sí fue el eje que la investigación UNR-Unicef procuró analizar. Para eso no se limitó a revisar papeles, sino que apeló a un abordaje cualitativo que tuvo en cuenta prácticas sociales concretas, contextos cotidianos, representaciones y saberes de los educadores y los jóvenes, procesos de construcción social, de apropiación y significación. Las voces de todos los actores (referentes del programa, funcionarios, jóvenes) dotaron de sentido y color al ambicioso trabajo.
El trabajo de campo se desplegó en “anclajes” (dos en el distrito noroeste, uno en el sudoeste y otro en el sur, todos de “barrios priorizados”), dentro de los entonces centros territoriales de referencia, hoy de convivencia barrial. Y en ese abordaje tuvo en cuenta las transformaciones del territorio sociourbano (segmentaciones, concentración de la pobreza, circuitos delictivos ligados al narcomenudeo y profundización de la desigualdad que acentuaron los años 90) y los avatares del plan.
Al inicio del informe, la responsable de Educar en Ciudades, la investigadora de la Universidad Nacional General Sarmiento Flavia Terigi, expresó su confianza en que los resultados contribuyeran “a la evaluación de alternativas de políticas públicas tendientes a garantizar el derecho a la educación de todos los adolescentes y jóvenes que habitan los grandes centros urbanos y a promover nuevas miradas sobre los itinerarios escolares y el sentido de la educación secundaria” en Argentina.

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Régimen de Pasantías para el Nivel de Educación Secundaria del Sistema Educativo Nacional

El articulo comenta la noticia del lanzamiento de la reglamentación del sistema de pasantías de nivel secundario que establece los requisitos mínimos para todas las jurisdicciones. Enuncia los principales tópicos y hace una breve valoración del decreto

 
La presidenta reglamentó dos leyes fundamentales del sistema educativo: la Ley de Educación Nacional y la Ley de Educación Técnico Profesional . Con el Decreto 1374/2011 se establecen las pautas mínimas que deben tener las pasantías en cada jurisdicción. Las provincias y la CABA podrían utilizar sus propias normativas, sin alterar la política educativa nacional.

De esta manera, concluye una resolución del Consejo Federal de Educación del año 2009 que dispuso fijar pautas uniformes para todo el país.

La reglamentación también viene a cubrir algún vacío legal ocasionado por la ley de pasantías nacional de 2008 que derogó expresamente leyes y decretos referentes a las pasantías.
Según el nuevo régimen, para que haya pasantía es necesario :

1. La realización de prácticas relacionadas con educación y formación,
2. por parte de alumnos de la educación secundaria en cualquiera de sus orientaciones y modalidades,
3. efectuadas en empresas e instituciones, de carácter público o privado,
4. bajo la organización, control y supervisión de la unidad educativa,
5. que forme parte de la propuesta curricular y
6. durante un lapso determinado.

Es interesante destacar que los estudiantes podrán realizar pasantías a partir del cuarto año, con por lo menos 16 años de edad (no hay edad máxima) por hasta 20 horas semanales en un plazo máximo de seis meses, con una duración mínima de 100 horas. En esta instancia no se menciona la carga horaria máxima por jornada.

Asimismo, limita el cupo de pasantes según el número de trabajadores en el establecimiento, incluyendo a los familiares. De esta manera, cuando los empleados sean hasta cinco se podrá reclutar a un pasante, dos cuando sean entre 6 y 10; tres entre 11 y 25; cuatro entre 26 y 40; y cinco entre 40 y 50, y no más del 10% cuando sobrepase a los 50.

Las pasantías están cubiertas por la ART de la empresa y los seguros de la entidad educativa.
No se genera relación laboral. El decreto vuelve a cometer un error de redacción que, seguramente viene de una antigua ley , diciendo que no se genera relación jurídica alguna. Se entiende, lógicamente, que se refiere al tema laboral.

Asignación estímulo: de carácter obligatorio, aunque no se menciona referencia alguna, ni si ésta es para para viajes, gastos escolares y erogaciones derivadas del ejercicio de la Pasantía. Es un tema no menor que ha dado origen a serios debates a nivel nacional y provincial.

Afortunadamente, el decreto es respetuoso de la concurrencia de las provincias en las normas educativas, según los siguientes criterios:
1. La educación es facultad concurrente entre la Nación y las provincias.
2. A la Nación le corresponde establecer la política educativa dictando planes de instrucción general. De esta manera, la Nación, mediante el decreto, reglamenta dos leyes que expresamente enfatizan la necesidad de articular educación y trabajo.
3. Las provincias pueden legislar en todos los niveles de educación conforme a los objetivos establecidos por la nación. El decreto, deja en poder de las diversas jurisdicciones otros aspectos referentes al régimen de pasantías en el nivel secundario. Además, la reglamentación no alcanza a la educación no formal, universitaria provincial, Institutos de Educación Superior que no dependan de la Nación, ni para otro tipo de educación prevista en la Ley de Educación Nacional.
4. La relación entre la educación y el mundo del trabajo es regulada por la normativa con la que se rigen los establecimientos educativos de cada jurisdicción.
Contrariamente a la Ley de Pasantías Nacional, es un decreto el que reglamenta a la las leyes, no una resolución ministerial; el origen parece ser parte de la política educativa nacional y no producto de grupos de presión y, si bien el ámbito de aplicación es toda la nación, no se considera que se vulneren facultades no delegadas de las provincias. Por otro lado, es un régimen regular, ya que aplica la política pública nacional al régimen jurisdiccional, como una extensión de la formación académica. La Ley de Pasantías Nacional es un régimen de excepción, como ella mismo lo dice, no la aplicación de la política educativa nacional; seguramente deberá ser modificada en el caso de que se apruebe una nueva ley de Educación Superior.

Es interesante hacer notar que el decreto incluye modelos de convenios cuyos contenidos son de orden público y no tienen por finalidad solamente facilitar la redacción: los convenios son normativos.

Qué queda por resolver en adelante:
1. La adhesión por parte de las provincias al régimen de este decreto. Esto parece que es relativamente factible debido a que fue el Consejo Federal de Educación, formado por las máximas autoridades educativas de las provincias y la CABA, quien ha impulsado este cuadro normativo.
2. Los regímenes jurisdiccionales deberán concretar temas tales como carga horaria, extensión máxima, asignación estímulo y otras referentes a las particularidades de cada una.
3. Determinar si se incluyen en la misma normativa otras modalidades educativas en cada jurisdicción.
4. Difundir y fomentar dentro de los diversos Ministerios de Educación, la necesidad de darle cabal cumplimento a las leyes reglamentadas, con el espíritu de acercar los ambientes académicos a los del trabajo.

Conclusión:
La reglamentación del sistema de pasantías de nivel secundario está vigente y llenó el vacío legal que existía en algunas partes del país. Se hace conforme a lo previsto por nuestro régimen constitucional, estableciendo una política educativa con requerimientos mínimos que podrán completarse con ulteriores normas jurisdiccionales.